1. La inmaculada concepción
La diócesis de Málaga está organizando una
exposición de arte sacro mariano. Recogerán a las Inmaculadas de toda la
provincia... Y estoy seguro que ante semejante visión nadie quedará
indiferente: ni los que creen en el dogma ni quienes lo desestiman. Les
aseguro que no van a salir igual que entraron. Y es que el arte es como la
creencia: lo sublima todo.
Nuestros pintores prodigaron sus pinceles
exaltando el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Difícil
conseguir uno, me refiero a los de antes, que no haya intentado esclarecer
el misterio sobre lienzo, sobre talla o sobre pedestal. Puede que algunos
lo hicieran por encargo, sobre todo por encargo eclesiástico, pero yo creo
que todos lo hicieron por convicción, incluidos aquellos que lo hicieron
por encargo.
Todas las geografías cristianas adornan
sus espacios, incluidos los no estrictamente religiosos, con cuadros,
estatuas en piedra o policromadas, sillares de los coros conventuales,
tallas en las ermitas con las imágenes de la Virgen inmaculada. Desde hace
150 años para acá, que tampoco es tanto, la Inmaculada Concepción se
adueñó no solamente de la devoción de los creyentes sino también de la
devoción de los artistas.
Confieso que tengo debilidad por uno de
estos lienzos, y no pierdo ocasión de acercarme hasta él cuando visito mi
tierra, Salamanca. Termino de hacerlo. Se trata de quizá la más famosa de
las Inmaculadas de Murillo, que siempre fueron la misma aunque con tenues
rasgos diferenciadores. Hay mucho arte que apreciar y en el cual
extasiarse en Salamanca, pero el que no puede pasar desapercibido para mí
es esta Inmaculada de Murillo. Confieso que cuando me postro ante ella, no
le rezo, simplemente la miro, que para mí es una forma de rezar. Confieso
que cuando digo, me postro, no digo, me arrodillo; me coloco de frente, en
pie, y cruzo los brazos, que es mi forma de postrarme. Y tengo que
confesar, además, que cuando salgo de la iglesia en la que se expone, y en
la que se venera, salgo con otro temple. Es como si hubiese cumplido con
una obligación que nadie me ha impuesto, sólo mi convicción.
Viene esto a cuento porque, termino de
enterarme de que la diócesis de Málaga está organizando una exposición de
arte sacro mariano con el propósito de conmemorar el dogma de la
inmaculada, como dijimos ya, hace 150 años. Y el lugar de la exposición
será el palacio episcopal. Recogerán a las Inmaculadas de toda la
provincia y las llevarán a palacio para que creyentes e incrédulos las
vean. Y estoy seguro que ante semejante visión nadie quedará indiferente:
ni los que creen en el dogma ni quienes lo desestiman. Porque este arte de
la Inmaculada está ahí y es milagroso. Y si no, hagan la prueban: acudan.
Si no pueden al palacio episcopal de Málaga sí a la iglesia de su
cercanía, o a la ermita, o incluso al museo. Les aseguro que no van a
salir igual que entraron. Y es que el arte es como la creencia: lo sublima
todo.
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