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1. La excomunión de Pinochet

Adolfo Carreto / www.avmradio.org  

El asesor religioso de Pinochet, confiesa el cardenal Juan Francisco Fresno, “hacía interpretaciones de las Sagradas Escrituras al general, haciéndole ver que estaba cumpliendo una misión divina”.

Cuando un Papa decide la excomunión de un creyente es porque tiene argumentos convincentes de que dicho creyente ha renegado de su fe, aunque vaya todos los domingos a comulgar, como parece ser el caso de Augusto Pinochet, según confesión del cardenal de entonces. Un cardenal que, como ya comentamos, lo eximía de pecado porque lo veía ir a comulgar, es decir, porque no estaba en pecado.

Pero ocurre que ahora nos llega otra revelación, y también de la mano de otro cardenal chileno, ya fallecido, Juan Francisco Fresno, quien aseguró que fue él quien frenó la excomunión del dictador chileno que ya tenía decidida el papa Paulo VI. Confesó el prelado, en entrevista, grabada, y unos días antes de morir, que el Papa Paulo VI “tenía un sentido político bastante fuerte, y veía con horror que se pudiera cortar drásticamente toda vía democrática con un golpe de estado de los militares”.

Así que esta excomunión no viene por la vía de haber negado algún dogma o algo de la esencia misma del cristianismo, sino por algo aparentemente político, en lo cual la iglesia aparentemente no debería meterse. Pues sí, debe meterse, porque el respeto a la persona humana, a las colectividades y a la convivencia en paz es problema de Iglesia y es problema de creencia. Así que esta actitud de Paulo VI debería ser tenida en cuenta por otros personeros.

Lo que extraña de este asunto son las siguientes aclaraciones del cardenal Fresno: que él se opuso tajantemente a que Paulo VI excomulgara a los militares golpistas, y que le insistió al pontífice que aguardara noticias desde Chile, a lo que el Papa, reticente, aceptó. ¿Qué era lo distinto que pasaba por la cabeza del cardenal chileno que no circulaba por la mente y la sensibilidad del Pontífice? Quizá fuera el mismo concepto de la excomunión y de las causas para redactarla. Lo cierto es que el prelado, en contra de la voluntad del Papa, se salió con la suya, como ha venido saliéndose con la suya, al menos hasta ahora, el dictador chileno.

Fresno dio más credibilidad al asesor religioso de Pinochet, que lo tenía, que al mismo Pablo VI. El asesor religioso, confiesa el cardenal, “hacía interpretaciones de las Sagradas Escrituras al general, haciéndole ver que estaba cumpliendo una misión divina”. Y esto me está sonando mucho recientemente. Pero ¿quién se atreve a poner el cascabel a ese gato que también, por misión divina, ha divinizado la guerra?.

 
 

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