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2. Ecología humana

Adolfo Carreto / www.avmradio.org  

Pienso que una pastoral del ambiente encaja perfectamente con la pastoral de la ecología humana, que no solamente es ecología del cuerpo y su entorno sino también del espíritu y su entorno

Esta noticia es de las que me gustan, de esas que, para comentarla, no tienes que retorcerte. Tal y como aparece, la copio: “El Arzobispado de Valencia ha creado la primera comisión diocesana para la pastoral del Ambiente y la Ecología humana, con el fin de promover la toma de conciencia y estilos de vida cristianos a favor de la ecología y el desarrollo sostenible”. Suena bien. Y si se lleva a cabo, sonará mejor.

Lo de pastoral del medio ambiente pareciera más asunto de políticos apuntados a lo verde, o de enegés, que de asuntos eclesiales. Pues no, ya lo ven. Se trata de una pastoral que me gusta: es decir, de cómo el cristiano debe vivir no solamente sumido en la naturaleza sino, y sobre todo, compenetrado con ella. Al fin y al cabo todos somos naturaleza, parte fundamental de ella y si, a ver vamos, o nos condenamos con ella o con ella nos salvamos.

Bíblicamente la vida comenzó en un jardín, que ya es mucha metáfora para reflexionar teológicamente. Un jardín inmaculado, incontaminado, apto para la felicidad, así es que a él deberíamos retornar tanto metafóricamente como teológicamente. Es de ley pensar en el cielo-estado más como un jardín que como cualquier otra cosa, y si lo pensáramos así quizá la convivencia humana marchara mejor. Pero eso pienso que una pastoral del ambiente encaja perfectamente con la pastoral de la ecología humana, que no solamente es ecología del cuerpo y su entorno sino también del espíritu y su entorno, por eso de que el espíritu ha de fructificar en su entorno.

No sé cómo el arzobispado de Valencia va a implementar esta pastoral, bajo qué parámetros, con qué acciones concretas; la nota solamente nos dice que “el trabajo del equipo se centrará en dar a conocer los fines del nuevo departamento para posteriormente afrontar, desde una perspectiva eclesial-testimonial, los retos que la cuestión ecológica platee en nuestra diócesis”. Añade, además, que la educación ambiental “es una oportunidad para la evangelización y el respeto a la creación, que debe ser vivida como un elemento importante en la fe cristiana”. Nada más cierto. Porque nos estamos empeñando casi en exceso en ecologías políticas, de escasa credibilidad, y estamos dejando de lado otras ecologías de más sustancia.

Abogo por una pastoral de la ecología humana, de una ecología sin trampa, de un respeto al medio ambiente que todos conformamos, con el fin de que podamos respirar con mayor libertad no solamente de cuerpo sino también de espíritu.

 
 

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