8. La infoxicación
Antes nos quejábamos de la falta de información,
ahora la abundancia de información nos indigesta.
Se ha definido
infoxicación como un exceso de información mal digerida, un virus
realmente de nuestro tiempo, un virus de la abundancia, un virus de la
libertad mal compaginada, un virus globalizante y que cada día va a más.
Antes nos quejábamos de la falta de información, ahora la abundancia de
información nos indigesta. Pareciera que estamos refiriéndonos únicamente
a la información que atenta o puede atentar contra los valores que siempre
hemos tenido con los valores, o con la deformación de la conciencia, o con
el desvío del espíritu. Pues no sólo eso: la infoxicación es más amplia,
provocando daños a la salud física además de a la salud psíquica.
“Un estudio británico ha descubierto que
las personas afectadas de enfermedades crónicas (diabetes, asma) tienden a
empeorar cuando se hacen asiduos de la búsqueda de información sobre sus
dolencias en Internet”. Tomo buena nota de esto pues tengo una hija
diabética que, además, es asidua al ordenador. Me tranquiliza un poco ya
que me asegura que cuando anda metida en la autopista del Google no piensa
en su enfermedad sino en otras cosas así que su posible infoxicación puede
provenir por otros tópicos.
Efectivamente, estoy convencido de que
sufrimos un exceso de información tal que difícilmente podemos asimilarla:
información de todo tipo, también hasta información espiritual. No hay más
que navegar un tiempecito por los “buscadores” para percatarnos de la
cantidad de sectas, pseudoreligiones, consejos espirituales, hierbas
medicinales milagrosas, terapias para parejas mal avenidas, consejos para
ser felices y triunfar en la vida... que no hacen más que confundirnos. Es
como la información que diariamente nos suministran los horóscopos, esa
otra especie de Biblia sagrada para adivinar el futuro diario que nunca
termina uno adivinándolo.
Y
luego nos inunda la información de los famosos, de los rompe parejas, de
los buscadores de fortunas fáciles, de quienes diariamente se exhiben en
los platós para contarnos los cuentos que a nadie interesan pero que
proporcionan suculentas cuentas; y luego nos inunda la información de los
play boys futbolistas, y la de las cupletistas que se le quiebra la voz, y
la de los toreros corneados fuera del redondel, y la de los abogados de
percances extraños, y la de los políticos que se contradicen y nos
contradicen, y qué sé yo cuanta información más. Así que sí, que la
infoxicación nos invade y nos congestiona tanto el cuerpo como el
espíritu.
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