5. Católicos
amancebados
Miguel Rivilla San Martín
No son lícitos moralmente tales apaños,
arrejuntamientos o parejas de hecho. Ni el
Decálogo ha cambiado, ni hay ahora excepción
para ningún cristiano, ni valen tales excusas ante Dios...
Se está extendiendo como una peste, sobre todo entre la
juventud, la moda de convivir maritalmente
sin estar casados. Son muchos los pretextos que aducen para justificar su
inmoral -(¡hablo para católicos¡)- proceder: Que si se quieren, que si son
muchos los que obran así, de que los tiempos han cambiado, de que se han
independizado de sus padres, de que hay que probar antes de casarse para
ver si...
Incluso hay padres, y hasta algún sacerdote, que no ven
mal este, hasta hace poco, insólito comportamiento. Dado que a cualquier
católico en contacto con la realidad, se le habrá presentado el problema,
muchos se preguntarán qué hay de verdad y de moral en esta moda juvenil.
Desde la enseñanza de siempre de la
Iglesia y su Magisterio oficial, que interpreta la revelación divina, hay
que decir que no son lícitos moralmente tales apaños,
arrejuntamientos o parejas de hecho.
Ni el Decálogo ha cambiado, ni hay ahora excepción para ningún cristiano,
sea cual sea su situación personal (soltero, viudo, separado,
divorciado...etc ), ni valen tales excusas ante Dios, a no ser la
ignorancia invencible, ni Dios puede bendecir tales uniones no
sacramentales.
No es el caso aquí de desmontar tales seudo razones
-carentes de verdaderas motivaciones- sino de ofrecer claridad para los
católicos que desean ser coherentes entre lo que dicen creer y lo que
quieren vivir. El tema merece mayor amplitud y claridad.
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