9. Colegios
religiosos
Carlos F. Romo
La verdad es que no me reconozco en la mala educación
que presenta Almodóvar en su película, sino que en mi casa hablamos de la
muy buena educación de los frailes y de las monjas. Guardo tan grato
recuerdo, que si un día tengo hijos, los llevaré a un colegio como el mío.
Agradezco a mis padres que me llevaran a un colegio
religioso, en donde pasé varios años. La verdad es que no me reconozco en
la mala educación que presenta Almodóvar en su película, sino que en mi
casa hablamos de la muy buena educación de los frailes y de las monjas
(mis padres también estudiaron en colegios religiosos). Guardo tan grato
recuerdo, que si un día tengo hijos, los llevaré a un colegio como el mío.
Recibí una cultura integral, sin recortes de ningún
tipo, sin pasar páginas de valores humanos ni de religión, que, como raíz
de nuestra cultura, me ha servido para comprender mejor las asignaturas de
Letras y para la vida. Agradezco el interés de los frailes en inculcarnos
en el sentido del orden, de la pulcritud, del esfuerzo y la
responsabilidad; ponían el acento en la educación del sentido del amor y
la solidaridad (luego, cada cual lo aprovecha más o menos según sea él y
sus circunstancias ambientales).
Dice el refrán que "cada uno habla de la feria según le
va en ella". Almodóvar sabrá por qué él no puede decir lo mismo que yo y
que dos parientes míos que fueron compañeros suyos durante el escaso
tiempo que pasó en un colegio de frailes.
Muchas compañeras de mi madre buscaron romper todas las
dificultades para llevar a sus hijas al colegio de las mismas monjas en
que ellas habían estudiado. ¿Querrían que sus hijas repitieran la misma
mala educación que señala Almodóvar y que supuestamente habrían recibido?
¿Será que lo de Almodóvar es un tópico, una excepción o un cuento chino?
Es tanta la estima que muchos padres tienen por los colegios católicos,
que espabilan para solicitar el ingreso, pues en seguida ponen el cartel
de COMPLETO. En Madrid para este curso, hubo 7.100 solicitudes más que
plazas disponibles, y en Alemania, por ejemplo, las solicitudes para
estudiar en colegios católicos superan todos los años el 30% de las plazas
ofertadas; en Francia, este curso no pudieron admitir a 20.000 alumnos, y
han tenido que aumentar la ratio hasta 35 alumnos por aula y más. ¿Por qué
será? La enseñanza en la escuela católica presenta un gran atractivo por
la formación en valores, la exigencia académica y la atención
personalizada. Muchos creen que habría que ampliar los conciertos para
atender la demanda social.
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