8. Ante el discurso
del Papa
Miguel Rivilla San Martín
De desmesurada, injusta e inapropiada cabe calificar
la reacción de algunos dirigentes socialistas y algunos medios afines ante
el discurso del Papa a una parte de los obispos españoles.
Después de leer en su integridad el discurso del Papa a
una parte de los obispos españoles, stantes ad limina, una conclusión
obvia se desprende de las reacciones que ha producido en algunos
dirigentes socialistas y en algunos medios afines.
De desmesurada, injusta e inapropiada cabe calificar
tal reacción, máxime cuando el Papa se ha limitado a hablar a los líderes
religiosos de una nación de mayoría católica, haciendo alusión a una
situación por todos conocida (laicismo) y a unos dirigentes políticos que
dicen buscar el bien común de la ciudadanía, la mayor parte de ellos
bautizados y alguno, como el ministro Bono, alardeando de ejemplar
católico.
Tiene todo el derecho del mundo S.S. a orientar a su
grey católica y a una mayoría de creyentes españoles, que han apostado y
apuestan, desde siempre, por los valores religiosos y trascendentes de la
fe y la tradición cristianas en nuestra patria.
Por todo lo cual no cabe tachar de ingerencia papal y
mucho menos “estar radicalmente en contra de las declaraciones del Papa” a
quien se profesa de boca, católico practicante.
Estoy
convencido que mucho mejor nos irían a todos las cosas, si se prestasen
oídos a las paternales admoniciones del Papa, Juan Pablo II, quien ha
demostrado, con hechos, en múltiples ocasiones, el amor a España y a todas
sus gentes.
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