5. La Biblia y los
mitos
Miguel Rivilla San Martín
Un valioso cotejo entre el Génesis
de la Biblia y el Popol Vuh
de los mayas, demuestra la existencia de una única fuente de primitiva
revelación divina a la humanidad, en la sombra misteriosa de los tiempos.
Excelente servicio prestado a la fe por Luis María
Anson en su prestigiada Canela Fina en el diario La Razón (8/2/05),
publicado con ocasión de la llegada del presidente mexicano Fox a España.
Con rigor literario y sumo respeto al
libro sagrado por excelencia de los creyentes, la Biblia, puso de relieve
las asombrosas afinidades con el Popol Vuh,
el libro sagrado de los mayas. Causa admiración comprobar, para un profano
en la materia, las múltiples coincidencias del Génesis
con el libro prehispánico mexicano.
Concretamente, parecen calcados unos de otros, con
pocos cambios de nombres, los relatos de la creación del mundo por un solo
Dios, uno y trino, así como otros conocidos del Ángel Caído, de Babel y
las lenguas, del Diluvio Universal, de la formación del hombre del lodo de
la tierra, etcétera.
Hoy, cuando tantos y variados ataques del ateismo
recibe la fe de los creyentes, es de agradecer este valioso cotejo, que
demuestra la existencia de una única fuente de primitiva revelación divina
a la humanidad, en la sombra misteriosa de los tiempos.
Lejos de creer que la Biblia es uno más
de los relatos míticos, existentes en otras culturas y lugares, lo lógico
es concluir que lo que conocemos de épocas pretéritas de la humanidad,
provienen de una intervención divina, llamada revelación.
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