El futbol es sólo una pequeñísima parte del éxito nacional

Rosa Martha Abascal de Arton

El orgullo de una nación no puede depender de un partido de fútbol.

Hoy terminó la ilusión futbolera de millones de mexicanos, en todos los medios se puede ver, sentir y leer: decepción.
He de confesar que soy fanática del fútbol, que yo misma me sentí profundamente triste al terminar un partido caótico, que en nada se pareció a la brillantez, conjunción y dominio que mostró México en la primera fase del mundial.
Las razones de ésta metamorfosis no las son, ni le voy a hacer al psicólogo. Lo que sí sé, es que el orgullo de una nación, no puede depender de un partido de fútbol.
Primero fue Francia, luego Argentina, Croacia y Portugal, ahora México, todos fuera del mundial, pero ¿significa esto que Francia vale menos como país que cuando ganó la copa en 1998? Yo creo que no, porque una nación está conformada por elementos mucho más trascendentes e importantes además del fútbol:
1. Capital Social El elemento más importante, trascendente y eficaz del capital social es la sociedad civil, que a su vez genera confianza, participación, asociatividad y práctica de leyes y democracia. Sin la participación activa y comprometida de la Sociedad Civil, no hay proyecto que pueda funcionar Lograr una cultura de la participación es un problema educativo, por lo que se requiere la formación de una sociedad civil que sea protagonista de un desarrollo armónico que instrumente y aplique un programa de participación societaria a corto, mediano y largo plazo, cuya idea central sea generar la responsabilidad de los individuos Solo educando en la solidaridad, la subsidiariedad, en la cohesión, en la participación, en la confianza, podremos conformar un capital social lo suficientemente fuerte para ayudar en los distintos órdenes y esferas a mejorar en cada una de las sociedades y comunidades.
2. Gobierno con principios en donde el compromiso sea SERVIR al pueblo, no servirse del pueblo, con responsabilidad, entrega, corazón y sacrificando intereses personales, en aras del bienestar de los que eligieron a los gobernantes democráticamente, con un Congreso responsable, que no busque intereses partidistas, sino intereses mexicanos.
3. Capital Social y Gobierno unidos por un fin común: el Bien Común de todos los seres humanos de un país.
México, es cada día un país con más capital social, más participativo, más solidario, (baste recordar 1985), en donde el gobierno está haciendo un esfuerzo real por sacar adelante los múltiples problemas y reformas que hay que hacer, pero que necesita la colaboración desinteresada y no partidista del Congreso, para lograr alcanzar el bien común para todos los mexicanos, y donde algunos frutos ya han comenzado a surgir ( aumento real en salarios con respecto a inflación, estabilidad económica, proyección internacional, visión de largo plazo...)
Aquí, es donde debemos cuestionarnos como mexicanos para las elecciones legislativas del 2003, nuestro éxito como país, no dependerá de éste partido perdido, sino de que tanto seamos capaces de incrementar nuestro capital social, participando y votando con responsabilidad y congruencia, para que a su vez el gobierno y el Congreso, puedan hacer su parte y que logremos todos juntos, el bien común que todos y cada uno de los mexicanos nos merecemos.
Es hora de hacer equipo, así como jugó la selección ante Italia o Croacia, todos por el mismo objetivo, cada cual desde su lugar, es así como verdaderamente lograremos hacer de nuestra Patria, un País de éxito, y de paso, ojalá algún día, también ganemos una Copa del Mundo, ¿por qué no?

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