Las vacaciones: una oportunidad para crecer

Cristina Ferrer - www.masalto.com 

Faltan pocas semanas para que inicien en el país las vacaciones de verano. Un periodo esperado por los alumnos y ¡temido por la gran mayoría de mamás!

 
Faltan pocas semanas para que inicien en el país las vacaciones de verano. Un periodo esperado por los alumnos y ¡temido por la gran mayoría de mamás!
¿Qué voy a hacer con los niños en casa?, es la pregunta que suelen hacerse, imaginando el panorama que les espera: chicos aburridos, mirando televisión o enchufados en los videojuegos o en la computadora. Caras de ¿adónde vamos? y gastos y más gastos para mantenerlos entretenidos. Tal parece que el tiempo dedicado a disfrutar de un lícito y necesario descanso propicia el letargo y la total inactividad.
Para muchos, la solución es inscribirles en algún curso de verano. O llevarlos un par de semanas a la playa u otro lugar de “veraneo”. A tratar de “pasar las vacaciones”...
Y ahí está el problema, según apunta la psicóloga familiar, Claudia Tarasco: las vacaciones son para disfrutarlas y crecer como personas. No sólo para “pasarla bien”.
Vacaciones programadas
“Es que no quiero que mi hijo esté todo el día de ocioso”, comentan muchas mamás realmente preocupadas por la temporada de vacaciones. Para ellas, ocio y “vago” van de la mano y temen el dicho: “el ocio es la madre de todos los vicios”.
Por ello, conviene señalar que el ocio no es sinónimo de “no hacer nada”. Para la lengua española, tan rica en sinónimos, el ocio es “entretención, diversión y ocupación reposada”. Los griegos, cuya cultura cautivó a los poderosos romanos, propiciaban el ocio entro los jóvenes como el tiempo dedicado a la creatividad.
El estar inactivo, sin nada que hacer por falta de interés, de iniciativa, de organización o pereza es muy diferente a utilizar ese tiempo libre o de ocio, explica la doctora Tarasco.
¿Cómo impedir el “despilfarro” del tiempo libre? La solución está al alcance de la mano: ¡programando las vacaciones para realmente sacar provecho de ellas!
Es a lo que invita, la psicóloga Isabel Ruiloba. Descansar, dice, es cambiar de actividad, de horario, de rutina. Por ello, es muy importante que durante las vacaciones sean los mismos niños los que programan su tiempo libre. No se trata de hacer un horario rígido, como el que se tiene en periodos de clases. Sino, el de saber qué va a hacer y cuándo. “El lunes, invitar a un amigo; el martes, visitar un museo; el miércoles, andar en bicicleta, etc.”
Programar las vacaciones, semana a semana, es quizás una de las primeras labores de “recreación” a la que podemos invitar a nuestros hijos. Cada miembro de la familia puede aportar, durante una lluvia de ideas, actividades para realizar en casa, visitas a familiares, visitas a museos o excursiones. ¡Toda idea es bienvenida!
La segunda parte, es escoger, de acuerdo al presupuesto y posibilidades reales, cuáles de las actividades se pueden efectivamente realizar. Y, por último, programarlas en un gran calendario visible por toda la familia.
Así, se puede acordar que la primera semana de vacaciones se asistirá a un curso de verano para aprender una determinada disciplina deportiva. O para reforzar el inglés. Lo importante, recalca las psicólogas consultadas, es asitir a uno de estos cursos buscando un objetivo, más allá de sólo “ocupar” el tiempo.
Después, se puede destinar una semana a realizar actividades en el hogar: ordenar el closet, leer un libro, visitar a esos tíos que nunca se ven... También, resulta importante el ayudarles a los niños a convivir y socializar con chicos de su edad.
Otra actividad recomendada: pedirles que investiguen los programas educativos que ofrecen los museos de su ciudad. Así, se pueden programar visitas culturales que, además de divertidas, pueden ser muy educativas.
Por último, toda la familia puede salir fuera de la ciudad, ya que las vacaciones también son un periodo muy necesario para reforzar los lazos familiares. De ser posible, es aconsejable propiciar la convivencia entre los miembros de la familia, sin invitados o amigos, que puedan alterar un tanto la dinámica interna. Por supuesto, también es aconsejable convivir con otras familias, ya que siempre es bueno para los niños adaptarse a nuevos esquemas, horarios y actividades.
Vacaciones para adolescentes
Durante la adolescencia, la pereza se incrementa notablemente, por ello, se recomienda ayudarles a liberar su energía con mucho deporte al aire libre.
Con todo, la terapeuta familiar, Isabel Ruiloba, comenta que los jóvenes también pueden distraerse, ayudando a su comunidad. “Al adolescente lo que más le enriquece es que se sienta útil en la actividad que realiza”.
Y comenta que hay muchos centros de ayuda a terceros que ofrecen programas de servicio voluntaria durante vacaciones. Por ejemplo, en Centro de Rehabilitación Integral Teletón existe un grupo de jóvenes que ofrecen su tiempo libre para acompañar a museos o sitios de interés a otros chicos que tienen alguna discapacidad. “¡Qué mejor que ir con los amigos y amigas a ayudar en verano, pensando en los dar un poco de sí a los demás y no sólo pensando que él debe entretenerse!”
Las vacaciones no sólo son necesarias para descansar, sino que son el tiempo ideal para crecer como personas. Para buscar en nuestro interior qué queremos ser y hacia dónde estamos encaminando a nuestra familia. No olvidemos que el tiempo libre puede ser un tiempo ideal para cultivar el espíritu, no sólo el de nuestros hijos.
 

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