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- Faltan pocas semanas para que inicien en el país las vacaciones
de verano. Un periodo esperado por los alumnos y ¡temido por la
gran mayoría de mamás!
- ¿Qué voy a hacer con los niños en casa?, es la pregunta que
suelen hacerse, imaginando el panorama que les espera: chicos
aburridos, mirando televisión o enchufados en los videojuegos o en
la computadora. Caras de ¿adónde vamos? y gastos y más gastos
para mantenerlos entretenidos. Tal parece que el tiempo dedicado a
disfrutar de un lícito y necesario descanso propicia el letargo y
la total inactividad.
- Para muchos, la solución es inscribirles en algún curso de
verano. O llevarlos un par de semanas a la playa u otro lugar de “veraneo”.
A tratar de “pasar las vacaciones”...
- Y ahí está el problema, según apunta la psicóloga familiar,
Claudia Tarasco: las vacaciones son para disfrutarlas y crecer como
personas. No sólo para “pasarla bien”.
- Vacaciones programadas
- “Es que no quiero que mi hijo esté todo el día de ocioso”,
comentan muchas mamás realmente preocupadas por la temporada de
vacaciones. Para ellas, ocio y “vago” van de la mano y temen el
dicho: “el ocio es la madre de todos los vicios”.
- Por ello, conviene señalar que el ocio no es sinónimo de “no
hacer nada”. Para la lengua española, tan rica en sinónimos, el
ocio es “entretención, diversión y ocupación reposada”. Los
griegos, cuya cultura cautivó a los poderosos romanos, propiciaban
el ocio entro los jóvenes como el tiempo dedicado a la creatividad.
El estar inactivo, sin nada que hacer por falta de interés, de
iniciativa, de organización o pereza es muy diferente a utilizar
ese tiempo libre o de ocio, explica la doctora Tarasco.
- ¿Cómo impedir el “despilfarro” del tiempo libre? La
solución está al alcance de la mano: ¡programando las vacaciones
para realmente sacar provecho de ellas!
- Es a lo que invita, la psicóloga Isabel Ruiloba. Descansar, dice,
es cambiar de actividad, de horario, de rutina. Por ello, es muy
importante que durante las vacaciones sean los mismos niños los que
programan su tiempo libre. No se trata de hacer un horario rígido,
como el que se tiene en periodos de clases. Sino, el de saber qué
va a hacer y cuándo. “El lunes, invitar a un amigo; el martes,
visitar un museo; el miércoles, andar en bicicleta, etc.”
Programar las vacaciones, semana a semana, es quizás una de las
primeras labores de “recreación” a la que podemos invitar a
nuestros hijos. Cada miembro de la familia puede aportar, durante
una lluvia de ideas, actividades para realizar en casa, visitas a
familiares, visitas a museos o excursiones. ¡Toda idea es
bienvenida!
La segunda parte, es escoger, de acuerdo al presupuesto y
posibilidades reales, cuáles de las actividades se pueden
efectivamente realizar. Y, por último, programarlas en un gran
calendario visible por toda la familia.
Así, se puede acordar que la primera semana de vacaciones se
asistirá a un curso de verano para aprender una determinada
disciplina deportiva. O para reforzar el inglés. Lo importante,
recalca las psicólogas consultadas, es asitir a uno de estos cursos
buscando un objetivo, más allá de sólo “ocupar” el tiempo.
Después, se puede destinar una semana a realizar actividades en el
hogar: ordenar el closet, leer un libro, visitar a esos tíos que
nunca se ven... También, resulta importante el ayudarles a los
niños a convivir y socializar con chicos de su edad.
- Otra actividad recomendada: pedirles que investiguen los programas
educativos que ofrecen los museos de su ciudad. Así, se pueden
programar visitas culturales que, además de divertidas, pueden ser
muy educativas.
Por último, toda la familia puede salir fuera de la ciudad, ya que
las vacaciones también son un periodo muy necesario para reforzar
los lazos familiares. De ser posible, es aconsejable propiciar la
convivencia entre los miembros de la familia, sin invitados o
amigos, que puedan alterar un tanto la dinámica interna. Por
supuesto, también es aconsejable convivir con otras familias, ya
que siempre es bueno para los niños adaptarse a nuevos esquemas,
horarios y actividades.
- Vacaciones para adolescentes
- Durante la adolescencia, la pereza se incrementa notablemente, por
ello, se recomienda ayudarles a liberar su energía con mucho
deporte al aire libre.
- Con todo, la terapeuta familiar, Isabel Ruiloba, comenta que los
jóvenes también pueden distraerse, ayudando a su comunidad. “Al
adolescente lo que más le enriquece es que se sienta útil en la
actividad que realiza”.
- Y comenta que hay muchos centros de ayuda a terceros que ofrecen
programas de servicio voluntaria durante vacaciones. Por ejemplo, en
Centro de Rehabilitación Integral Teletón existe un grupo de
jóvenes que ofrecen su tiempo libre para acompañar a museos o
sitios de interés a otros chicos que tienen alguna discapacidad.
“¡Qué mejor que ir con los amigos y amigas a ayudar en verano,
pensando en los dar un poco de sí a los demás y no sólo pensando
que él debe entretenerse!”
- Las vacaciones no sólo son necesarias para descansar, sino que
son el tiempo ideal para crecer como personas. Para buscar en
nuestro interior qué queremos ser y hacia dónde estamos
encaminando a nuestra familia. No olvidemos que el tiempo libre
puede ser un tiempo ideal para cultivar el espíritu, no sólo el de
nuestros hijos.
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