Pasado de rosca

Miguel Rivilla San Martín

Ha preferido tirar por la calle de en medio. Ha caído en un grave defecto tan imperdonable para un periodista de su talla como es el insulto, la descalificación y el ensañamiento con las personas.

Una de las firmas más cotizadas ,entre las muchas que escriben habitualmente en La Razón es la de Miguel A. Rodríguez. Ha demostrado lucidez, valentía, y ponderación en sus análisis diarios de la realidad. Al tocar el tema de la pastoral de los obispos vascos, ha perdido los papeles y ha echado un feo borrón en su carrera profesional.
Podía habernos brindado a sus lectores unas reflexiones antiepiscopales sensatas y hasta irónicas.,explicables por causa de su enfado. Ha preferido tirar por la calle de en medio. Ha caído en un grave defecto tan imperdonable para un periodista de su talla como es el insulto, la descalificación y el ensañamiento con las personas.
No es de recibo-por respeto al medio prestigioso en que escribe, a sus lectores y a sí mismo, llamar a los obispos “tres tipos vestidos ridículamente de granate..;Total, para ver sus caras lánguidas y sus barrigas gordas..;sepulcros blanqueados”.
A más abundamiento, se ha pasado también, en sus despectivos juicios sobre temas serios. Es desafortunado, injusto y falaz la generalización de que “La Iglesia española está vieja y no se da cuenta y que la Iglesia de Roma se cree que vive en el siglo dieciocho”.Por si tales andanadas fueran poco, trata de justificar su personal postura de absentismo religioso con la rabieta infantil de “ya sabemos dónde no tenemos que ir los domingos..;nos vamos al Parque de Atracciones”..
Dudo que esta réplica sea publicada en su medio ,por el corporativismo de la profesión. Pediría que en coherencia con la línea editorial del periódico y su portada ( 4/6/02 ), el señor M.A.Rodríguez fuese llamado al orden por el responsable del medio, al modo como piden que “El Papa convoque a los obispos vascos a Roma”.Es justo y necesario.

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