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QUITO, septiembre 17 de 2002.- "Pareciera que los
ecuatorianos estuviesen esperando con avidez espectáculos de esta
jerarquía, hay un interés por la belleza y por la cultura realmente
sorprendentes".
Con estas palabras sintetizó, Anette Walter agregada
cultural de la Embajada de Alemania en Ecuador, la entusiasta recepción
que el público del Ecuador dio a los niños cantores de la Catedral de
Augsburo, Baviera, (www.augsburger-domsingknaben.de)
en reciente gira a este país.
El Coro que pertenece a la Catedral Católica de
Augsburgo, fue enviado a Ecuador por el obispo de esa ciudad bávara,
Monseñor Viktor Josef Dammertz osb, y tienen bien merecida la
calificación de "Las Voces del Cielo". Las ciudades de Quito,
Guayaquil y Cuenca fueron visitadas por estos "embajadores" de
monseñor Dammertz y atrajeron multitudes que hicieron insuficientes los
recintos en donde se presentaron. Su vasto repertorio que incluye entre
otros a J.S. Bach, H.L. Hassler, Daniel Friderici, Orlando di Lasso, Franz
Schubert, Anton Dvorak transportó a los asistentes a un mundo de cuento
de hadas, encantado a grandes y pequeños.
La visita de este coro mariano cuyo origen se remonta
al siglo XV, que funcionó hasta el siglo XIX fue revivido en 1976 por el
domkapellmeister Reinhard Kammler, ha sido posible al patrocinio del
Consejo Alemán de Música y a la Red Cultural Alemana en Ecuador.
Anette Walter nos comentó que "los niños
cantores por su vez han quedado muy contentos con la cálida acogida de
los ecuatorianos. Lamentamos la imposibilidad de numerosas personas no
poder asistir a las presentaciones por la falta de espacio. El interés
por vivir unos momentos de belleza superó todos nuestros
pronósticos".
"Se ve que en el Ecuador -y creo que es una
tendencia mundial- existe un vivo gusto por el pulchrum, por la estética,
por el orden, por lo inocente. Esto quizás se deba a que vivimos en un
mundo secularizado, agitado, en donde las personas son agredidas por lo
feo, lo violento", reflexiona Walter en perfecto castellano.
Lo recaudado en esta gira fue íntegramente donado a varias fundaciones de
beneficencia que trabajan con niños ecuatorianos de escasos recursos.
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