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Todos los días traemos miles de cosas en la cabeza
sino es la preocupación por el pago del teléfono es la reunión de la
tarde, la cita con el médico o el partido de futbol, el sillón
descompuesto o la enfermedad del perro, la tenencia del auto o la dieta
que está pesadísima, el hijo que no obedece o el abono del refrigerador
etc. Todo el día transcurre lleno de estas cosas, algunas las
solucionamos pero otras no. Gran porcentaje del día "se nos va"
en cosas que son importantes pero, tal vez, no las más importantes. Por
ejemplo, aquello del pago de teléfono. Primero, la presión porque la
fecha de vencimiento está ya muy próxima y no se tiene la cantidad a
pagar. Segundo, para reunir el dinero es necesario pedir un préstamo o
tomar del pequeño ahorro que se ha hecho o sacrificar aquel regalo o lujo
que se pretendía. Tercero, si se realiza el pago seguirá con el servicio
pero se quedará sin otras cosas, entonces ahora la preocupación es la
misma preocupación surgida por haber pagado el teléfono y no otra
cosa... ¿se entiende? Es como un círculo vicioso, hago pero eso que hago
me regresa a la misma preocupación -o tal vez mayor- Normalmente, y si
analizamos con toda honestidad, la mayor parte de la vida "se nos
va" en preocupaciones ("pre-" prefijo que significa antes o
previo) y no en ocupaciones. A lo mejor si nos ocupamos de nuestras
preocupaciones viviríamos más tranquilamente. Ocuparnos de estás cosas
es importante pero, tal vez, no lo más importante. Vivir lleno de
preocupaciones -sobre todo si son a un nivel material- es como estar
aniquilando, la llamaré de esta manera, nuestra memoria espiritual.
Resulta que en la memoria tenemos todo aquello que la conciencia a captado
desde que empezamos a existir. Llamo memoria espiritual a todo aquello que
tiene relación con la formación religiosa que a través del tiempo se
haya adquirido. Por ejemplo el tiempo de catequesis, la primera comunión,
la confirmación etc. Hechos que, de alguna manera, precisamente se
almacenan en nuestra memoria espiritual. Si estos hechos fueron vividos,
en su momento, de una manera intensa seguramente estarán en esta memoria
y serán una buena fuente para el futuro.
En conclusión, creo que las preocupaciones -sobre todo
materiales- actualmente tienen mayor incidencia en nosotros, y si es de
esta manera corremos el riesgo de ser absorbidos por ellas... pero
esforcémonos por revivir nuestra memoria espiritual, tengamos la
seguridad de que ahí encontraremos un aliento que nos fortalecerá para
seguir adelante y enfrentar la vida... encontraremos a ese Dios que no
recordamos. ¿Cómo está tu memoria espiritual?
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