¿Debe haber un día de la mujer?

Rosa Martha Abascal de Arton

No por ser mujer tengo más derechos, es más, el tener más derechos, me discrimina, me humilla al sentirme una inútil a la cual hay que “preferenciar” y “proteger”.

 
El viernes 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer. En el noticiario nacional Hechos de la Noche, se hizo una encuesta sobre si se debe o no celebrar el día de la mujer. En la conclusión, el 53% dijo que no y el 47% que si.
En mi opinión, si existe un día de la mujer, debería haber un día del hombre, ya que ambos son seres humanos con igual esencia bio-psico-social, igual origen y fin y por lo tanto idéntica dignidad, y para como está avanzando la mentalidad anti-hombres en las feministas radicales, no dudo, que en unos años, haya movimientos anti-mujer de los machistas radicales.
No por ser mujer tengo más derechos, es más, el tener más derechos, me discrimina, me humilla al sentirme una inútil a la cual hay que “preferenciar” y “proteger”, debemos luchar por IGUALDAD de derechos, no por la SUPREMACÍA de la mujer sobre el hombre.
Es por ello necesario replantear el papel de la mujer en la sociedad moderna, partiendo de las siguientes premisas:
Mujer es un ser humano, con inteligencia, voluntad y libertad, llamada a la felicidad y al servicio a los demás, al igual que el hombre.
Mujer y hombre, madre y padre, son corresponsables de la educación de los hijos.
La realización de la mujer depende de cómo ella, la sociedad y el Estado, entiendan y ejerzan su personalidad, su sexualidad, sus deberes y derechos, su dignidad y su vocación.
Tanto el hombre como la mujer tienen una capacidad intelectual indudable que deben desarrollar y ejercitar
Las estructuras públicas, políticas y económicas, deben verse enriquecidas con la feminidad.
En la familia, la mujer está llamada a ser el corazón, el eje, esto viene en la naturaleza, es irrenunciable e insustituible y es complementaria con el hombre
Una cualidad propia de la mujer, es su capacidad de acoger al ser humano, comenzando por sus hijos, su esposo, su familia, su sociedad y su trabajo
Valorar a la mujer conlleva reconocer y revalorizar el papel insustituible y heroico de las tareas maternas y familiares que ella realiza.
El trabajo en el Hogar es un trabajo necesario, complejo, absorbente, con alto valor social, ordenado al bien estar y bien ser de las personas y que contribuye a la estabilidad, progreso ético y espiritual de la familia, base de la sociedad.
 
A partir de esas premisas, se obtienen las siguientes conclusiones:
Se debe trabajar en una política integral de Estado para que la mujer se reconozca y se acepte como mujer, con idéntica dignidad que el hombre, pero con el don de la feminidad que debe transmitir para contribuir al desarrollo de la familia, la sociedad y la Patria.
Se deben abrir todos los espacios educativos y sociales para que la mujer se prepare lo más posible y transmita su genio femenino en todos los ámbitos en que conviva.
Las mujeres que trabajen en la empresa o funciones públicas deben dar lo mejor de si mismas, impregnando con su inteligencia, creatividad y sensibilidad, todas las decisiones y su ambiente de trabajo y comunidad.
La mujer debe participar en la modernización de todas las leyes en especial la laboral, para proteger a las madres trabajadoras y evitar la humillación y discriminación a la mujer.
Se debe valorar y reconocer educativa, cultural, fiscal y laboralmente el trabajo del Hogar como aportación social invaluable e insustituible.
El hombre debe aceptar y ejercer su corresponsabilidad en el Hogar con la mujer.
Con el pleno reconocimiento, aceptación y ejercicio del papel de la mujer, necesariamente se fortalecerá la familia, la sociedad y el Estado.
El machismo no se ataco con feminismo, los extremos no se concilian nunca, el machismo se ataca con la afirmación de la feminidad como complemento de la masculinidad y viceversa.

 

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