- ¿Quién gobierna?
- Parece que en el planeta ha crecido tanto la influencia de las
Corporaciones Internacionales que los Estados se sienten disminuidos
ante ellas.
- Su poder económico y su conducción de un mercado --que es libre
mientras favorezca a los más poderosos; pero se condiciona cuando se
trata de restituír a los empobrecidos- hace que muchas veces tengan
la sartén por el mango, mientras los gobiernos tienen que quemarse
los dedos.
- Se tiene que construír una economía deshumanizada que proteja los
intereses hegemónicos, aunque la deuda social crezca en los países
hacia los que extienden su influencia.
- El dinero fluye; pero no como cascada solidaria sino como usura
exigente y restrictiva. Se presiona a los gobiernos para que, a favor
de las Corporaciones, se establezcan estructuras succionadoras que
degradan el bien común e incrementan las concentraciones
monopólicas.
- El auténtico desarrollo podría ser el verdadero nombre de la paz.
Pero cuando los desarrollos son financiados por los desarrollados que
quieren seguir desarrollándose, aunque arrollen a los excluidos de
sus privilegios, se establece la guerra interminable de la
inconformidad.
- Se critican imprecisiones y vaguedades, lineamientos intocables,
incumplimientos comprobados, criterios insolidarios y aplazamientos
recalcitrantes.
- Se temen soluciones de utilería, una escenografía de presencias
avaladoras de una posición ya tomada y de consensos estáticos y
prefabricados, para que el viejo lobo pueda vestirse con la piel de
oveja de la novedad falsificada.
- Lo de fondo es ver si la tierra va a ser una colectividad o una
comunidad y si es posible un recto uso de los bienes que tienen un
destino universal, para que nadie quiera algo para sí, excluyendo a
otros sino todos quiera todo para todos...
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