- Base de nuestra fe
- Según San Pablo, "Si Cristo no resucitó, vana es nuestra
predicación y vana es nuestra fe" (1Cor 15,14). Por eso los
enemigos trataron de ocultar este hecho de la resurrección de Jesús,
hablando de robo: "Digan que sus discípulos vinieron de noche y
robaron su cuerpo, mientras nosotros estábamos dormidos" (Mt
28,13). ¡Qué testigos interesantes! Mientras estaban dormidos,
vieron que los discípulos de Jesús se llevaron su cuerpo.
- Por otro lado, María Magdalena grita a pleno plumón: "He
visto al Señor" (Jn 20,18). Lo mismo repiten los discípulos:
"Hemos visto al Señor" (Jn 20,24). Hasta Santo Tomás, el
incrédulo, se rinde, al tener una experiencia personal con el
Resucitado (Jn 20,29).
- Resurrección real
- De todos modos, los ciegos y dormidos siguen gritando como siempre:
"No es cierto. Jesús no resucitó de veras. Se trata de una
resurrección "espiritual". Sus discípulos al percibir su
presencia "espiritual" entre ellos, inventaron sus relatos
de las apariciones de Jesús, como medio para afianzar más esta
convicción entre todos".
- Según ellos, es posible que algún día podamos encontrar en algún
lugar el cuerpo de Jesús o por lo menos su esqueleto. Charles Taze
Russel, fundador de los testigos de Jehová, escribió: "El
cuerpo humano del Señor, fue quitado de la tumba por el poder de
Dios" (El arpa de Dios, p. 169); "Si se disolvió en gases o
si todavía se halla preservado en algún lugar... nadie lo sabe"
(Estudios de las Sagradas Escrituras, p. 120). Y su sucesor
Rutherford, añadió que tal vez "El Señor lo haya preservado en
algún lugar para exhibirlo al mundo durante la edad milenaria"
(El arpa de Dios, p. 170).
- Pues bien, nosotros no estamos de acuerdo con esa manera de pensar.
Nosotros creemos firmemente que Jesús resucitó de veras, es decir
que su cuerpo recobró la vida y con este mismo cuerpo de antes, ya
transformado, Jesús se presentó a sus discípulos, vive y seguirá
viviendo por toda la eternidad. Esta es la fe que nos viene desde un
principio, en esto creemos y creeremos para siempre. Para nosotros,
todo lo demás es puro cuento, sin ningún fundamento ni en la Biblia
ni en la Tradición de la Iglesia, que nos hablan claramente de la
resurrección «física» de Jesús.
- Vio y creyó
- Además de esto, ¿en qué nos basamos para estar tan seguros de que
Jesús resucitó de veras con el cuerpo que tenía antes y que sus
apariciones fueron reales y no tuvieron nada que ver con algún
fantasma? (Lc 24,39). En la experiencia de San Juan, que "vio y
creyó" (Jn 20,9). ¿Y qué fue lo que vio San Juan que de
inmediato lo hizo creer en la resurrección de Jesús? ¿Acaso con él
no estaba también San Pedro? ¿Por qué, entonces, no pasó lo mismo
con San Pedro, que "vio" el sepulcro vacío y siguió
"sin creer"en la resurreción de Jesús?
- Los lienzos y el sudario
- Aquí está la clave: la posición de los lienzos y el sudario. San
Juan sabía cómo habían dejado el cuerpo de Jesús, envueltos en los
lienzos y con el sudario sobre la cabeza. Ahora bien, San Juan
encuentra los lienzos intactos, como cuando estaban envolviendo el
cuerpo de Jesús, con la diferencia que se ven como aflojados al
desaparecer el cuerpo que contenían. Lo mismo observa con relación
al sudario, que se encuentra en el mismo lugar, un poco levantado por
el efecto de la sangre que lo había algo endurecido.
- Al ver esto, San Juan creyó "pues hasta entonces no había
comprendido que según las Escrituras Jesús debía resucitar de entre
los muertos" (Jn 20,9). Como se puede notar, San Juan relaciona
la resurrección de Jesús con su cuerpo físico, no con una confianza
ciega en algo que Jesús había anunciado anteriormente o él mismo
había encontrado en las Escrituras.
- ¿Y por qué San Juan "creyó" en la resurrección de
Jesús, íntimamente relacionada con la desaparición de su cuerpo?
Porque se dio cuenta de que, estando así los lienzos y el sudario,
era imposible que alguien se hubiera "robado" el cuerpo de
Jesús sin soltar las vendas ni mover nada. Conclusión: Jesús había
resucitado como lo había anunciado.
- Un hecho histórico
- Así que San Juan creyó porque vio, no porque recordó el anuncio
hecho anteriormente por Jesús (Lc 9,22) o por el conocimiento de las
Escrituras (Jn 20,9). Lo mismo que pasó con Santo Tomás y los demás
discípulos, que primero "vieron" y después
"creyeron".
- Estando así las cosas, la fe de los primeros cristianos en Jesús
resucitado tuvo como base un hecho histórico: la resurrección de
Jesús en la carne y no una confianza ciega en las palabras de Jesús
o en las profecías.
- Algo diferente de lo que pasa con nosotros. Nosotros creemos en
Jesús resucitado porque ésta es la fe de la Iglesia fundada por Él,
basada en las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, la Tradición
y el Magisterio. Para nosotros son plenamente válidas aquellas
palabras de Jesús: "Dichosos los que creen sin haber visto"
(Jn 20,29).
- Problema de traducción
- ¿Y por qué tanta confusión acerca de un problema tan importante
para nuestra fe? Por la dificultad de traducir correctamente el texto
griego que se refiere a la posición de los lienzos y el sudario (Jn
20,5-7). Un problema bastante complicado, cuya solución implica un
amplio conocimiento de la lengua griega y las costumbres funerarias de
aquel tiempo.
- Si alguien quiere lanzarse a esta tarea, adelante. En la revista
"30 Días" encontrará una buena base para hacerlo (cf.
Valente Gianni, Don Antonio y los primeros indicios de la
resurrección, 30 Días, pp. 16-19). ¡Enhorabuena!
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