Decálogo de los personajes

Jesús de las Heras Muela

La Iglesia celebra durante 50 días la resurrección del Señor. Estamos todavía en la mitad de su camino. Los cristianos debemos siempre descubrir, sentir y transmitir la Pascua. Ojalá nos ayude para ello los siguientes decálogos de resurrección. La pascua no puede esperar para los cristianos.

 1.- Dos hombres -dos ángeles-: Son quienes anuncian la verdad, el gozo, la profecía y el reto de la resurrección.
2.- Los guardias del sepulcro y los sumos sacerdotes: Los primeros se aterrorizan ante la resurrección; los segundos compran con dinero la verdad y pretenden engañar al pueblo.
3.- María Magdalena y las demás mujeres: Son las primeras en ver al Señor Resucitado y en anunciarlo. Es todo un ejemplo y símbolo cuajado de significaciones, que supera todo tópico.
4.- El apóstol San Pedro: Es testigo del sepulcro vacío y de una nueva pesca milagrosa junto al Señor. Es interrogado en el amor y a él se confía el pastoreo de la naciente Iglesia.
5.- El apóstol San Juan: Vio y creyó ante el sepulcro vacío. Reconoció al Señor en el mar de Tiberíades. Le siguió de cerca en la misión y dio testimonio verdadero de El.
6.- Los demás apóstoles, excepto Tomás: Vieron al Señor Resucitado y Su temor se transformó en gozo. Recibieron el Espíritu Santo y fueron enviados a predicar el evangelio.
7.- El apóstol Santo Tomás: Dudó de la resurrección y el Señor le mostró sus llagas y su gloria. Después dijo Tomás: ¡Señor mío y Dios mío! Jesús le respondió: ¿por qué me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto".
8.- Los dos discípulos de Emaús: Regresaban desalentados a su aldea. Alguien se acercó a ellos, recobraron la esperanza y en la fracción del pan creyeron y regresaron a Jerusalén.
9.- Los otros más de quinientos y entre ellos, Pablo de Tarso, quien transmitió con su vida, a tiempo y a destiempo, a judíos y a gentiles, la verdad que él mismo había recibido.
10.-María Santísima, la Madre del Resucitado: No consta en la Escritura aparición alguna. Quizás sí ocurrió, quizás no fue necesario. Jesús siempre estuvo resucitado siempre en su corazón.
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