Piedra de molino

Luferni

Toda persona tiene derecho a que las instituciones que protegen la vida, la educación y la moralidad no tergiversen sus objetivos ni traicionen su misión.

 “Al que escandalizare a uno de estos pequeños, merecería que le ataran una piedra de molino al cuello y lo echaran al mar”. “Dejen que los niños se acerquen a Mí”. Son palabras de Jesús.
Frente a los hechos de prostitución infantil en todo el mundo que tienden redes de degradación hacia vidas inocentes y frente a todos los abusos sexuales contra los pequeños en la familia, en la escuela, en las iglesias, se recuerdan esas palabras de Jesús de Nazareth, el Maestro, que señalan la gravedad de esos crímenes.
Se requerirá siempre la denuncia valiente de las familias de los afectados para que se aplique todo el peso de la ley eclesiástica y civil sobre los responsables. Y, en caso de enfermedad psicológica o inmadurez humana se impone la cesación inmediata de funciones y la atención especializada correspondiente.
Cualquier disimulo, conformismo, u omisión por parte de las autoridades en todos los campos equivale a complicidad.
Ni la familia ni la escuela ni la iglesia se prestigian con ocultamientos y transigencias en asuntos tan graves. De la misma manera que se prestigia un gobierno que combate la corrupción abiertamente en lugar de escamotearla, cualquier institución será más estimada si se muestra enérgica y eficaz para suprimir todo lo que vaya contra la confianza que en ella se ha depositado.
Toda persona tiene derecho a que las instituciones que protegen la vida, la educación y la moralidad no tergiversen sus objetivos ni traicionen su misión.
La vulnerabilidad del niño ha crecido en este planeta en que la vida inocente e indefensa es atacada desde antes de nacer. Se requiere un estado de alerta para advertir y denunciar cualquier brote de abuso contra la confianza ingenua de los pequeños. Ya la televisión, con aquel comercial de “mucho ojo” alertaba a los mismos niños y niñas para que supieran defenderse de cualquier ataque a su intimidad.
Es alentador que, frente al escándalo suscitado en algunas diócesis de USA, haya convocado el Papa a varios prelados de ese país para examinar hechos y hacer rectificaciones inmediatas que eviten que lo debiera ser óptimo se convierta en pésimo.
La piedra de molino alude a suma gravedad y el mandato de Jesús es la misión que no debe jamás contaminarse...
VOLVER AL ARCHIVO DEL DÍA