Hay un sector importante del pueblo que todavía no puede irse de
vacaciones, a pesar de tantas facilidades crediticias que nos ofrecen como
cebo.
El trajín de las vacaciones ha comenzado o está apunto de
comenzar, sobre todo para los que ostentan cargos en los distintos
poderes del Estado. No olvidemos que hay un sector importante del
pueblo que todavía no puede irse de vacaciones, a pesar de tantas
facilidades crediticias que nos ofrecen como cebo. Sí puede irse, la
privilegiada clase política (poder legislativo y ejecutivo), que tras
el debate del estado de la nación, y solventado -me temo que en
falso- lo de la isla de Perejil, cierra por vacaciones, pese a quien
pese y pase lo que pase. También esas fuerzas sociales que
representan (¿?) a los obreros, a esos que no tienen medios para irse
de vacaciones, no perdonan lo del veraneo. Se olvida la crisis, el
diálogo social, e importa un pimiento el relanzamiento económico.
Agosto es agosto: ¡cerrojo al canto!.
Y digo yo. ¿Por qué el pueblo no puede viajar como esos señoritos
del poder? . ¿Es que el pueblo llano no tiene derecho a adentrarse en
otras culturas y a ensanchar el alma con las bellezas de otros
espacios?. Vacación quiere decir descanso, relajación. ¿Es que el
pueblo no se ha ganado esa merecida tregua?. ¿Por qué los últimos
en medios económicos no pueden tomar un respiro?. Algunos, de ese
pueblo en desventaja con los señoritos, se van de fin de semana, y
luego se encuentran con las tremendas colas domingueras, insoportables
colas, por la falta de solución de esos señoritos que les importa un
rábano dar respuestas reales a un problema, que es su problema, y que
deben optar por resolverlo. Claro, ellos, no regresan en domingo.
No piense el lector que estoy en contra del descanso. Lo necesitamos
todos. Subrayo ese todos. Y si pudiera borraría el modismo de la
avalancha veraniega del mes de agosto, empezando por negar vacaciones
a esa clase distinguida, por necesidades de servicio, o simplemente
por haber suspendido las tareas que no ha sabido resolver. Nada de
cerrojos, sobre todo en espacios de primera necesidad, como pueden ser
los centros médicos que se quedan sin profesionales. Oiga es una
temeridad ponerse enfermo en agosto. Me da pánico. Más de un amigo
llena la despensa del coche de todo tipo de medicamentos, incluidos
los antidepresivos, aunque vaya de vacaciones. ¡Cuántos vuelven de
vacaciones cansados y aburridos, porque han elegido un sitio demasiado
mundano o ruidoso, o no han sabido controlarse en las excursiones, o
han entrado en el "ambiente", dejándose arrastrar por la
gente con divertimentos excitantes y agotadores!. A lo mejor hay que
potenciar lo del descanso escalonado. ¿Cuántos servidores de lo
público perdonan sus vacaciones o lo hacen en otro tiempo?
He aludido a carreteras embotelladas que son casi siempre las mismas
y en los mismos sitios -¿qué hacen los del poder por solventar el
problema?-, a coches a mil por hora, a curvas sin señalizaciones, a
adelantamientos. ¿Dónde están los profesionales de tráfico?. Casi
siempre debajo de un puente, parando sin ton ni son, al primero que se
presente. Alguien me dirá que también éste es un gran problema de
conciencia. Y es cierto, pero no menos cierto, lo necesario que es la
autoridad y el ejemplo. No deja de ser curioso que ningún conductor
confiese: "me acuso de haber puesto en peligro mi vida y la de
los demás". Nadie que diga: "He sido imprudente, alocado,
al conducir". Somos así. Por lo general el turista se hace el
siguiente razonamiento: "ahora que estoy fuera de mi ambiente, me
tomaré mayores libertades morales y haré lo que me de la gana, aquí
nadie me conoce". En realidad, el razonamiento debería ser el
contrario: "Fuera de mi ambiente, me observan más, y por ello,
me comportaré mejor que en casa". Por ello, necesitamos tanto de
ese Agente del orden público, mal que nos pese.
En cualquier caso hay un viaje que es de lo más placentero y
barato, el de la lectura, lo digo como esperanza para aquellos que no
tengan dinero para irse de vacaciones, una manera de perfeccionarte
con el saber de los demás. Otro de los ejercicios necesarios para no
cansarse en el descanso, es buscar un tiempo para meditar y cultivar
el diálogo, tanto interno como externo, la acción más noble del ser
humano a través de la cual uno escucha y habla, recibe y da; y así
crece y se consolida la amistad. A veces nos falta tiempo hasta en
vacaciones, tiempo para evaluarse a sí mismo y buscar tiempo para el
amor, la esencia de la vida, que brinda al ser humano sentido y
felicidad. Tampoco se necesita tanto para el descanso, como ven. Ya
tenemos otra reflexión: ¿no se da, a veces, un despilfarro
injustificado de dinero al viajar de un determinado modo, sin los
debidos límites? Lo de saber controlarse, ayuda al bolsillo, que
septiembre está a la vuelta de la esquina y hay que volver a
desembolsar otra buena ración de euros, que los niños vuelven al
Colegio. ¡Y lo que cuesta volver!. Todo seguirá más caro y todo
seguirá más cuesta. El que avisa...no es mal compañero de viaje. La
prudencia es la madre y señora del tino y del buen tono, para no caer
en la trampa de seguir usando el plástico crediticio que tanto nos
ahoga y nos agobia por sus altos intereses, bajo cuerda.