El mundo y el globo

Luferni

La mayoría no quiere un globo inflado de ingresos concentrados sino un mundo solidario

 
Otra vez. En New York.
¿Los mismos aviones sobre las mismas torres? No. Aunque se han repetido estas reuniones, no llegan a tener altura suficiente para volar como aviones; pero eso sí, impactan a las economías subdesarroladas, que, aunque no llegan a ser torres, siempre parecen gemelas. Esas reuniones buscan conservar el terrorismo económico de las dominaciones y las exclusiones.
Es cierto que se habla de globalización. Porque los que se reúnen han sido zedillistamente clasificados como globalifílicos, para distinguirlos de los que se reúnen a diez calles, en plena vía pública y son clasificados como globalifóbicos.
Aquéllos, los que piensan en minoría poderosa, hablan con dialecto neoliberal. Para ellos su globo de globalización sólo engloba a los que han podido inflarse con el aliento sustraído a los pueblos asfixiados. Esos que no conocen más desarrollo que el de su dependencia y su marginación.
Esa globalización es hegemónica y excluyente, despojadora y elitista, concebida para proteger poderosos y atropellar débiles. Como el árbol se conoce por sus frutos y contra hechos no valen argumentos, basta constatar las evidencias multiplicadas en tantas arcas vaciadas y monedas devaluadas en los países que no son noratlánticos.
El mundo es otra cosa. No se parece al globo porque su mundialización busca globalizar la solidaridad y no admitir desigualdades. Es evolutivo el mundo porque alienta la esperanza de un progreso que no es selectivo y de una prosperidad que no es concentrada y hermética sino totalmente compartida.
Toda globalización debiera ser mundializadora. Todo progreso no debería pagar el precio que se expresa en reciente noticia: “la Iglesia en Estados Unidos ha celebrado «mes de la conciencia», una campaña que tenía por objetivo dar a conocer a los estadounidenses los problemas de la pobreza oculta en su mismo país”. Se descubrió que uno de cada seis niños pasa hambre en el país más rico del mundo.
La mayoría no quiere un globo inflado de ingresos concentrados sino un mundo solidario que acabe con anacrónicas y obsoletas minorías excluyentes...
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