- Mayor protección requiere la vida cuando es inocente e indefensa
cuando está en el período incipiente de la gestación.
- La ciencia ha comprobado la individualidad del niño por nacer.
Tiene su identidad genética. No es una parte del cuerpo de la
madre.
- Científicos del Cornell University's Centre for Reproductive
Medicine and Infertility de Nueva York han creado, según informa el
británico «The Observer», un prototipo de útero artificial en el
que albergaron las células que forman la mucosa interna del útero
femenino.
- A continuación, el equipo, dirigido por la investigadora
taiwanesa Hung-Ching Liu, implantó embriones humanos que se
adhirieron a las paredes y comenzaron a desarrollarse durante seis
días. En ese momento, según afirman los investigadores, el
experimento se interrumpió. Los científicos pretenden repetirlo
hasta llegar a los 14 días, período máximo permitido por la ley.
- El equipo científico afirma que ha puesto la base para una
gestación fuera del seno materno. ¿Quién podrá afirmar que el
embrión humano no tiene una individualidad propia, una capacidad de
desarrollo autónomo, dado que puede desarrollarse incluso fuera del
cuerpo de la madre? Habrá que seguir reflexionando sobre la
autonomía biológica y humana del embrión para pedir la
protección de la criatura humana desde sus albores. Se crea una
situación paradójica: por una parte se pone de manifiesto la
auténtica naturaleza del embrión, su individualidad humana, su
capacidad para desarrollarse de manera autónoma desde el momento de
la fecundación; y por otra, se le trata de manera inhumana,
dejándole a merced de la tecnología.
- Un cientifismo desbocado y sin ética considera avance y progreso
lo que es un principio de deshumanización. Los legisladores
tendrán que apresurarse a evitar la desprotección jurídica del
niño por nacer, reconociéndolo como sujeto de derechos --como
cualquier ser humano-- para que no sea objeto de atentados y de
manipulaciones irresponsables...
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