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Querido amigo lector usted tiene un trabajo que hacer - el más
importante de su vida. Usted es padre o madre. Es un trabajo en que
los beneficios no siempre son los mejores y nunca termina. ¡Pero
qué trabajo más maravilloso!
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Quisiera que usted se tomara un momento y responda las siguientes
preguntas sobre cómo usted trata a sus hijos cuando se portan mal.
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· ¿Discute con ellos por su comportamiento?
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· ¿Se vale de amenazas, sabiendo que no las va a
cumplir?
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· ¿Les dice cosas de las cuales se arrepiente más
tarde?
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· ¿A menudo cede usted a las exigencias de un hijo
por evitarse la lucha de bregar con él o ella?
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· ¿Le impone un castigo grande por una mala acción
que relativamente no fue tan grave?
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· ¿Recurre al castigo físico, como bofetadas o
nalgadas, porque cree que es lo único que sirve?
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Querido amigo, si usted respondio “Sí” a algunas de estas
preguntas, es muy posible que esté tratando de criar a sus
hijos a punta de castigos. Muchos padres y madres hacen lo
mismo. Riñen a sus hijos, les alzan la voz, los hieren de
palabra o les pegan. Pero el castigo no es la mejor manera de
disciplinar a nuestros hijos.
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Se considera que un castigo es inapropiado cuando es fuerte y
exagerado, violento y dañino. El castigo corporal como golpes,
bofetada o puñetazos hace daño emocional y físico. Otros
castigos inapropiados son los gritos, las ofensas, las burlas y
el aislamiento. Todos estos castigos afectan el desarrollo del
niño.
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¿Por qué los padres y madres recurren tanto al castigo
inapropiado? Porque así logran que el niño cambie su conducta
inmediatamente...pero a la larga producen toda clase de
problemas para los hijos y para ellos mismos. Muchas veces, los
padres no saben qué hacer en una situación tensa, y reacionan
con ira y frustación. Tal vez temen perder su autoridad y que
sus hijos se descontrolen. Tal vez nadie les enseño otra manera
de hacerlo, y simplemente imitan lo que aprendieron de otros.
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Abajo les doy dos ejemplos de castigos inapropiados.
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· Miguela hace un dibujo en la pared de la sala con
un lápiz rojo. Busca a su mamá y le muestra el dibujo para que
lo admire. Mamá le da una nalgada y la encierra en su cuarto
una hora.
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· Marqueza está jugando con el video. Juan Antonio no
quiere esperar su turno, y lo desconecta. Marqueza le pega con una
raqueta de ping-pong. Mamá oye la pelea, se le tira a Marqueza,
la sacude y le dice: “¡No le pegues a tu hermanito!”.
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Si usted aplica castigos inapropiados, sus hijos probablemente
reaccionarán con mala conducta,
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Gritos, malas palabras o se irán refunfuñando. Quizá se
sientan muy mal por el castigo...y usted también. Además, esto
no les enseña lo que necesitan aprender para evitar problemas
en el futuro.
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El castigo inapropiado afecta lo que el niño piensa de sí
mismo. Cuando lo ofenden, le gritan o le pegan, se le hace
sentir que él o ella no es bueno. Va a querer desquitarse o
evitar a la persona que lo castigó. A veces los castigos se van
agravando. Si un castigo no sirve, los padres ensayan otro más
fuerte. Por ejemplo, comienzan dando órdenes, luego levantan la
voz y por último le pegan al hijo.
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El propósito de este articulo es mostrarle a usted una manera
mejor de instruir a nuestros hijos, sin recurrir a castigos
inapropiados. En la crianza de nuestros hijos usamos lo que se
llama “Instrucción apropiada.” La instrucción
apropiada es una manera positiva y eficaz de corregir el mal
comportamiento. Para aplicar la instrucción apropiada, usted
debe seguir las siguientes reglas:
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· Primero, sea específico. Hágale saber al hijo
exactamente qué ha hecho bien y qué ha hecho mal.
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· Segundo, sea consecuente. Muéstrele al hijo la
relación entre lo que él hace y la consecuencia de sus
acciones
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· Tercero, sea concreto. Dele ejemplos claros de
cómo mejorar.
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· Cuarto, sea positivo. Ayúdele a tener disciplina,
a controlar sus propias acciones y su manera de expresar las
emociones.
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· Quinto, sea interactivo. Déle a su hijo la
oportunidad de mostrar lo que ha aprendido. Colabore con él o
ella, ayudándole a aprender y acompañandolo en el esfuerzo por
lograr sus metas.
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· Sexto, sea un maestro. Conviértase en instructor,
dándole a su hijo la información que le ayude a resolver
problemas.
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En una palabra, con la instrucción apropiada sus hijos
aprenderán a tener confianza, a llevarse bien
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con otros y a tomar decisiones. También aprenderán a actuar
con disciplina y es más fácil enseñarles con cariño y
simpatía que con ira y castigos corporales.
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Finalmente, recuerden que la instrucción apropiada les
muestra a los chicos qué hicieron bien y por qué deben seguir
haciéndolo; o que hicieron mal y como corregirlo. A partir de
este momento usted instruira bien a sus hijos si es firme pero
amable y constante en su trato, y si se expresa con toda
claridad.
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(Fuente de información Boystown USA y Common Sense
Parenting)
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¡Que Dios les Bendiga!
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