Obispos ecuatorianos lanzan la Gran Misión Nacional

Antonio Modernell Mateus

“Ha llegado la hora no sólo de tocar las campanas, sino el timbre de todas las casas para predicar el Evangelio de puerta en puerta".

QUITO, junio 27 de 2002.- Bajo el lema “Jesucristo; 2000 años entre nosotros” los obispos ecuatorianos resolvieron realizar la Gran Misión Nacional.
La coordinación general estará a cargo de Monseñor José Mario Ruiz, arzobispo de Portoviejo, quien tendrá bajo su dirección un equipo conformado por los vicarios, representantes de la Comisión Ecuatoriana de Religiosos y de la Federación de Enseñanza Católica, representantes de movimientos laicales y movimientos apostólicos.
Por iniciativa del propio Monseñor Ruiz, para que haya un compromiso evangelizador de toda la Iglesia ecuatoriana ha acuñado la frase “La Misión es tarea de todos”.
Los obispos y el equipo nacional determinarán la conveniencia, fechas y diversas posibilidades para realizar un lanzamiento nacional de la Gran Misión. Para este evento se contaría con la presencia del Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado del Vaticano.
De acuerdo a la información entregada por la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, habrá una fase previa de motivación, para que el número de participantes sea el mayor posible. Para esto se cuenta ya con afiches y estampas a todo color. También se implementará una serie de avisos radiales y televisivos.
Posteriormente los misioneros visitarán, casa por casa, a todas las familias de cada parroquia para que asistan a pequeñas asambleas en lugares predeterminados. Estas pequeñas asambleas se realizarán en 7 oportunidades, teniendo como punto fundamental el estudio de las sagradas escrituras, el rezo del rosario y llegar especialmente a niños y jóvenes y a trabajar con los sectores más humildes. También se reflexionará en torno a dos temas: 1) El ser humano prefirió no parecerse a Dios y pecó. 2) Dios se hace hombre para salvarnos.
Se concluirá con la celebración eucarística, motivando a los fieles a dar continuidad y profundidad, en forma personal y comunitaria, al encuentro con Jesucristo.
“Ha llegado la hora no sólo de tocar las campanas, sino el timbre de todas las casas para predicar el Evangelio de puerta en puerta. Pretendemos de esta manera cumplir con uno de los grandes anhelos del Papa Juan Pablo II para el Tercer Milenio”, nos comentó uno de los organizadores.

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