Crucifijos polémicos
Miguel Rivilla San Martín
Entre la perplejidad y la indignación de muchos, se ha conocido la
noticia, fechada en Roma, de que “La Unión de musulmanes italianos ha
puesto el grito en el cielo y su máximo responsable, Abdel Smith, ha hecho
pública su intención de recurrir a la Justicia, incluido el Tribunal de
Derechos Humanos de Estrasburgo” ante la decisión de reponer el signo
cristiano por excelencia en las aulas de los colegios y otros lugares
públicos como aeropuertos, estaciones y cárceles.
Tal noticia puede resultar preocupante, ante la similar situación que
puede darse también en España. Resulta por demás chocante, incomprensible
y hasta indignante que “lleguen como invitados y al día pretendan
convertirse en amos”.
El
crucifijo, símbolo secular de la civilización occidental y en un país de
amplia mayoría católica, no tiene por qué molestar, ni poco ni mucho, a
los fieles del Islam. Máxime, cuando la consideración y tolerancia que se
tiene con ellos en todos los países cristianos , no es correspondida de
idéntico modo y medida en tantos países musulmanes.
Cualquier persona que diese cobijo bajo su techo a un extraño y éste en
breve, tratase de arrancar de la pared un símbolo o cuadro querido de un
antepasado familiar, se le pondría de patitas en la puerta de la calle. No
es cuestión racista sino de enseñar lo que es educación y respeto a los
demás. Pues eso.
|