Hijos de la TV
Eduardo Alcázar Polo
Amigos lectores, ahorita me encuentro haciendo mi tesis que trata acerca
de la influencia que tiene la televisión en la niñez y la juventud de
nuestro país. Se me hizo un tema bastante interesante dado que hay muy
pocos estudios al respecto. Por principio de cuentas les platico que
cuando era niño (no hace mucho, ¿eh?) era un cliente frecuente de la
televisión. Podía pasármela todo el día viendo tele sin que me molestara
en lo mas mínimo. Lo bueno que saque de eso es que aprendí inglés al igual
que el español, pues las caricaturas eran de la cadena Fox y era la única
opción que tenia. Tiempo después llegó Televisa con su Canal 5 y la cosa
cambió.
Al
igual que yo, muchos crecimos viendo a los Thundercats, los Cazafantasmas,
los Muppets y tantos programas que hoy son clásicos, lo cual nos convirtió
a nosotros en ejemplos clásicos de lo que no se debe de hacer. El estar
todo el día frente a la televisión es malísimo para la salud, pues lo
vuelve a uno sedentario y antisocial, eso sin contar la mala postura.
Gracias a Dios no soy antisocial, pero si tal vez un poco sedentario dado
que me aventaba un buen de horas con la tele, la cual queriéndolo o no, se
vuelve nuestra amiga, nuestra nana cuando los papas tienen que ir a
trabajar, nuestra maestra y nuestra guía.
La
gente hace mucho caso (por no decir que obedece) de lo que dice la
televisión, he ahí una muestra de que es el medio mas influyente de
nuestros días, aunque Internet le esta dando una buena batalla según
recientes estadísticas. Mi generación fue parte de los hijos de la TV, hoy
son hijos de la Internet. Todo eso me llevó a descubrir mi gusto por el
mundo de la televisión y volverme crítico de la misma.
Eso si, les doy una recomendación: traten de no estar mucho tiempo en la
tele y busquen actividades de esparcimiento. La llamada “caja idiota” es
solo un medio más de entretenimiento al igual que el cine, ir a bailar,
salir a pasear, pero no debe convertirse en amo y señor de nuestras vidas.
Es cierto que estamos en la comodidad de nuestra casa y casi sin tener que
mover un dedo, pero luego la panza crece y el dedo pulgar se vuelve mas
fuerte (por aquello del control remoto).
Úsenlo como una alternativa de diversión, por ejemplo en las tardes cuando
no hay nada que hacer o para ver cosas interesantes, las infaltables
novelas y la comedia. Durante muchos años permitimos que la tele fuera el
centro de nuestras vidas. Alguna vez el extinto Emilio Azcárraga Milmo
declaró que cuando hablaba con los arquitectos, les sugería que debían
iniciar el diseño de una casa a partir del cuarto de la televisión, pues
era donde mayor tiempo pasaba la familia reunida. El mejor ejemplo de lo
que digo son Los Simpsons.
Una vez me llegó una cadena de reflexión con el titulo de “Quisiera ser un
televisor”; esta era relatada por un niño que pedía ser un televisor para
que la familia le hiciera caso, que se pelearan por estar con el y le
pusieran atención cuando hablaba. Es triste, pero cierto.
Si
buscamos un punto a favor de la televisión, este puede ser: “La felicidad
no es perfecta hasta que se comparte” y el compartir mientras vemos la
tele con nuestros hijos es una forma de felicidad, pues ahí ven que nos
preocupamos por ellos y no le dejamos toda la responsabilidad a la “nana
tele”, la cual a veces puede ser muy peligrosa. ¡Hasta la próxima!
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