Sólo aquí y ahora
Luferni
Apenas hace poco la recordábamos en su fiesta. La
gran Teresa, la santa de Avila, doctora en el camino de perfección. Una
mujer que vivió en el presente.
María del Sacramento, llena de grandes temores, dijo a la Santa: “Madre,
estoy pensando si ahora me muriese yo aquí, ¿qué haríais vos sola?”.
Después de muchas andanzas, estaban cansadas en un hospedaje lúgubre,
lleno de sombras.
Aquello,
si viniera a suceder, me parecía recia cosa” comentaba años más tarde la
Santa; «hízome pensar un poco en ello y aun haber miedo, porque siempre
los cuerpos muertos me enflaquecen el corazón, aunque no esté sola”.
”Y como
el doblar de las campanas ayudaba, que, como he dicho, era noche de
ánimas, buen principio llevaba el demonio para hacernos perder el
pensamiento con niñerías”.
”Hermana
-le dije-, de que eso sea, pensaré lo que he de hacer; ahora déjeme
dormir”.
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Vivió la
madre Teresa el instante presente, sin echar a perder su rato de sueño con
miedos y zozobras que ya serían de otro momento, si se llegara a dar.
Es la
misma actitud de aquel perseguido por tigre que llegó a la orilla del
abismo y quedó asido de una rama frente a la fiera. Delante de sus ojos
había unos higos exquisitos. En ese momento presente, tomó uno y lo
saboreó apetitosamente, mientras llegaba el momento en que tendría que
escoger entre caer o ser devorado.
“Dejen a
cada día su propio afán”, decía el Maestro Jesús. No hay otro momento para
ser feliz y para cumplir la voluntad divina mas que el que está pasando.
La fuga
a la añoranza o al proyecto desperdicia el instante. Aun el planear y el
recordar han de ser objetivo de un presente vivido intensamente y no
interferencia enfermiza, en la concentración del aquí y del ahora.
¿Qué
harías si tuvieras que morir en media hora?” le preguntaban a Luis, el de
Gonzaga, en pleno juego de frontón. Y él respondía: “seguiría jugando
bien”...
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