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Colección de rosas

Adolfo Carreto

A Domingo de Guzmán no hay quien le quite el invento, y si tienen que añadir unas cuantas cuentas más al rosario que pende de su cinto, no es peso sino ramillete más florido.

Las oraciones también cambian de formato y este Papa se ha convertido en innovador nato para proporcionar otra imagen a la oración. Por eso cada vez nos percatamos más de que lo importante es rezar no la forma como se practica. De la forma se encargan el tiempo y los contextos.

Juan Pablo II retocó el formato del Vía crucis y ahora retoca el formato del rezo del Rosario. No creo que a Domingo de Guzmán, el burgales de Caleruega, el canónigo de Osma, el predicador contra los cátaros y el fundador de la Orden de Predicadores, familiarmente denominados Dominicos, se sienta ofendido en el cielo por este retoque que el actual pontífice se ha empeñado en dar a la oración mariana más popular. Al fin y al cabo a Domingo de Guzmán, santo de mi devoción, se le ocurrió el invento como se le ocurrió: los quince misterios, las letanías y la retahíla de padrenuestros y avemarías. Añadir unas cuentas más no creo que sea molestia para él. Quizá lo sea para algunos de sus numerosos hijos e hijas dominicos los cuales se verán en la necesidad de añadir las cuentas de cinco misterios más a ese rosario total que colgaba del cinto de su hábito protocolar, precioso y señorial. Domingo de Guzmán era canónigo de solera.

El rezo del Rosario ha ha caído un poco en desuso, es la verdad. La velocidad del mundo moderno nos exige oraciones más cortas, más concentradas, también un poco más ágiles. Y quizá sea eso lo que se propone Juan Pablo II al idear cinco misterio más, denominados misterios de la luz. Posiblemente sea para aclararnos un poquito el entorno de toda esta neblina que nos ciega, que no permite que veamos en toda su diafanidad el acontecer diario.

El rezo del Rosario venía siendo el compendio de la vida de Jesucristo, desde el momento de la Anunciación hasta el momento de la Resurrección y Ascensión. A través de las cuentas repasábamos los gozos, los sufrimientos y la gloria de Jesús de Nazaret. A juicio de su Santidad, el compendio no estaba completo, de ahí que ahora nos sorprenda con los misterios de la luz.

El título de la innovación no está mal, luce poético. De lo que sí estoy seguro es de que esta ocurrencia del Papa servirá para impulsar esta oración que ya nació poética. Rosario significa colección de rosas, un ramillete que hasta ahora se componía de 59 y a las que habrá que añadir estas nuevas rosas de color de luz ideadas por Juan Pablo II.

Que no se preocupen mis hermanos, los dominicos. A Domingo de Guzmán no hay quien le quite el invento, y si tienen que añadir unas cuantas cuentas más al rosario que pende de su cinto, no es peso sino ramillete más florido.

 
 

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