Contar y denunciar
Luferni
Seguramente Gabo se rasca la cabeza. Se está difundiendo su “Vivir
para contarla”
Sí, vivir 75 años para
escriborrotearlos en el tecleo artesanal de su literatura, que ahora
sustituye la ficción por el recuerdo. Y llega la noticia del premio Nobel
de Literatura 2002 para Imre, el húngaro Imre Kértesz.
Él vive en Alemania. Escribió en
húngaro; pero su obra se difundió en alemán. Pertenece al Colegio
Científico de Berlín, con cuyos miembros echa la casa por la ventana, en
una gran celebración.
Sus libros hablan del
holocausto, contra la dictadura. Más que la fama, Imre agradeció el premio
económico que lo hace sentirse seguro. Los jueces dijeron que su obra
expone “la experiencia frágil del individuo contra la bárbara
arbitrariedad de la historia”
Tiene 72 años.
Está escribiendo una novela que
se llamará “Liquidación” La explica diciendo: "es una continuación de mi
viejo tema y una última mirada al Holocausto pero desde el contexto de la
vida en Hungría, después de la caída del Muro de Berlín”.
Ha escrito también: "Fiasco",
"Yo -otro", "Diario en las galeras", "Kaddisch para un niño no nacido" (Kaddisch
es una oración judía).
Las dos ficciones, la colombiana
y la húngara, tienen raigambre en la vida. La de Imre es casi documental y
se emparenta con el realismo de Gabo, menos trágico, más festivo,
sumergido en un gracejo que salpica sus renglones al reírse de si mismo.
Lo literario ya no es sólo
enjuiciado como arte. Pesa la temática denunciante y testimonial. No sólo
se ve la excelencia de un estilo sino la congruencia de una palabra que
viene del dolor para construir la esperanza. Por eso tantos tecleantes se
quedaron anhelantes, esgrimiendo cuartillas repujadas con ríos de palabras
que no desembocaron en el mar.
Mientras Gabo contó antes Cien
años de Soledad, Imre narra unos cuantos años de pésima compañía y gran
espíritu.
Mientras unos viven para
contarla otros mueren, enmudecidos, para que otro lo cuente y no lo olvide
la humanidad...
El escritor húngaro Imre Kértesz
declara que el premio significa para él un gran reconocimiento así como la
posibilidad de llevar una vida más tranquila
Notimex
El Universal
Berlín, Alemania
Jueves 10 de octubre de 2002 09:36 El escritor húngaro Imre Kertesz,
galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2002, afirmó hoy jueves en
esta capital que celebrará "en grande" junto con sus colegas del Colegio
Científico de Berlín el haber obtenido este distinguido premio.
"Toda mi obra se difundió en
idioma alemán. Mi idioma materno es el de una pequeña isla, pero el Premio
Nobel es también un reconocimiento para la Literatura de Hungría", dijo el
escritor húngaro, quien radica en la actualidad en Alemania.
Expresó que para él era "muy
interesante recibir este premio por sus libros sobre el Holocausto y
contra la dictadura". "Tal vez eso significa una lección educativa para
los países del Oriente de Europa", dijo.
Al conocer con alegría la
noticia, Kertesz declaró que el Nobel de Literatura significaba para él un
gran reconocimiento así como la posibilidad de llevar una vida más
tranquila "por lo menos en lo que se refiere a lo financiero, porque quedo
económicamente asegurado".
La Real Academia de Ciencias de
Suecia otorgó este jueves el Premio Nobel de Literatura 2002 al escritor
húngaro por una obra que "expone la experiencia frágil del individuo
contra la bárbara arbitrariedad de la historia".
El escritor húngaro, de 72 años
de edad, radica en la actualidad en Berlín y trabaja en el Colegio
Científico de la capital alemana con el fin de concluir su última novela,
que lleva el título de "Liquidación".
El Premio Nobel de Literatura
2002 precisó que su novela Liquidación "es una continuación de mi viejo
tema y una última mirada al Holocausto pero desde el contexto de la vida
en Hungría después de la Caída del Muro de Berlín.
Kertesz, una de las figuras más
representativas de la literatura actual húngara y superviviente del
Holocausto, indicó que su obra es una novela moderna y que la primera
mitad ya está lista.
Una de las editoriales que
publicó en Alemania la obra de Kertesz, la Rowohlt, manifestó este jueves
en Frankfurt su "interminable alegría" por la designación de Imre Kertesz
como Premio Nobel de Literatura.
El editor de Rowohlt, Alexandre
Fest, declaró en la Feria del Libro en Frankfurt, que el escritor húngaro
"desarrolló un lenguaje propio para el Holocausto", al hablar de su obra
"Novela de uno sin destino".
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