En Baños, Tungurahua, Ecuador:
Procesión en acción de gracias a la Virgen del Rosario de Agua Santa
Antonio Modernell Mateus
QUITO, octubre 20 de 2002.- A tres años del destierro
-como llaman los baneños a su salida de Baños por causa de las erupciones
del volcán Tungurahua- 6 000 personas el jueves pasado desde las 12:00, se
concentraron en el redondel de Los Pájaros a cuatro kilómetros de la
ciudad, para participar de la peregrinación con la Virgen del Rosario de
Agua Santa de Baños encabezando la procesión.
La historia de este "destierro" se remonta al viernes 15
de octubre de 1999 cuando la actividad eruptiva del volcán Tungurahua se
intensificó. Eran las 18:30, el cielo que lucía un azul intenso
contrastaba con un gran hongo de vapor y ceniza que se levantaba por
encima del cráter del volcán. En cinco minutos un fuerte bramido y la
incandescencia cubrieron los flancos del Tungurahua; esto asustó a la
gente que corrió a sus casas.
A las 20:00, se apagaron las luces de Baños, los
bramidos y el rodar de las piedras incandescentes en forma de tiras por el
cráter, eran constantes, lo que obligó a gran parte de los baneños a
abandonar esa misma noche, su tierra. El sábado 16 el gobierno decretó la
alarma naranja y la orden de evacuar Baños. El domingo 17 de octubre,
cerca de las 18:00 la ciudad se transformó en un pueblo fantasma, un grupo
de militares resguardaba la ciudad. Dos meses y medio más tarde, los
habitantes retornaron a su ciudad, una vez que este coloso del macizo
andino se tranquilizó.
El jueves pasado, la procesión de acción de gracias a la
Virgen del Rosario por haberlos protegido del volcán Tungurahua fue
acompañada de cánticos y alabanzas, mientras se lanzaban pétalos
multicolores que los fieles dejaban caer sobre la imagen de la Virgen de
Agua Santa. El griterío, aplausos y flores, adornaron el cielo; allí más
de 150 miembros de la Policía Nacional y 60 de la Defensa Civil dieron
seguridad a los fieles. En la ciudad de Baños, cientos de fieles formaron
un callejón de honor para recibir a la Virgen de El Rosario y participaron
de una misa campal, que fue celebrada por el padre Julio Agüero.
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