Reavivar las raíces cristianas
Víctor Corcoba Herrero
Las Carmelitas Misioneras han cumplido cincuenta años de presencia y
vida en la ciudad de Granada, y para recordar esa hermosa historia, acaba
de publicarse un intenso libro que recoge el camino recorrido hasta hoy.
Llegaron a Granada -como escribe la Hermana María Ángeles García
Delgado, directora del Colegio- respondiendo a un Proyecto Eclesial,
precedido por un largo proceso, en el que se dieron muchos pasos, todos
ellos marcados por el diálogo y la oración, conscientes de que el Señor
estaba trazando sus caminos y abriendo una nueva puerta en Andalucía, la
tierra de María Santísima.
La citada Memoria, que es un documento histórico de suma importancia,
recoge no sólo los actos que han tenido lugar con motivo del
cincuentenario, también significativos testimonios para el tiempo, así
como un amplio reportaje fotográfico, sobre las imágenes vivas del
Colegio. Además, tenemos que decir, que el libro está sumamente cuidado,
con una edición bellamente impresa, con más de doscientas páginas.
El volumen evoca los diferentes actos conmemorativos del
cincuentenario, eventos que hicieron memoria por su carácter cultural,
entrañable, vivo y carismático. En este sentido, se escribe: “Creemos que,
el programa, es un fiel reflejo de lo que el Colegio ha sido y desea
seguir siendo para esta ciudad. Un lugar de encuentro entre la fe y la
cultura, un lugar donde vive Dios y el Hombre, un lugar para la lucha y el
esfuerzo, un lugar para reanimar y reintentar la esperanza”.
Dos ideas son las que afloraron desde el primer momento: la primera de
ellas, los años de Historia, una respuesta a la llamada y al proyecto de
Dios en Granada. La segunda, es que la trayectoria de esta respuesta no ha
estado exenta de dificultades y gozos. Surgen así dos palabras: Fidelidad
y cambio. “Estas palabras recuerdan la historia del Colegio y constatan
que desde el comienzo de su andadura en la Ciudad, dan un giro en el modo
de llevar a cabo su misión en la calle Recogidas y pasan de la atención a
señoras, a abrir sus puertas a niñas ávidas de formación. Más tarde,
escuchando la llamada de la Iglesia, descubren nuevas necesidades en el
campo educativo. No se duda en trasladar la sede del Centro a la zona sur
de la Ciudad, en el barrio ampuloso del Zaidín, carente, en ese momento,
de centros educativos. El Colegio ha estado y está abierto a las
necesidades de los jóvenes del entorno, trabaja con visión de futuro,
viviendo en actitud de búsqueda y en fidelidad creativa la misión
confiada, dando respuesta a los nuevos desafíos desde el Evangelio y el
carisma”.
Merece destacarse los testimonios; puesto que en el cristianismo, el
tiempo tiene una importancia fundamental. Dentro de su dimensión se crea
el mundo, en su interior se desarrolla la historia de la salvación que
tiene su culmen en “la plenitud de los tiempos” de la encarnación y su
término en el rostro glorioso del Hijo de Dios al final de los tiempos.
“Durante estos cincuenta años las Carmelitas Misioneras y la comunidad
educativa del Colegio “El Carmelo” tenemos una larga y hermosa historia
que recordar y con satisfacción podemos proclamar como el P. Francisco
Palau y Quer, nuestro Fundador: “vuestra obra es la mía y la mía y la
vuestra la obra de Dios”. Son muchas las carmelitas misioneras y
profesores laicos que con generosidad han colaborado en la misión
educativa, formando a niños y jóvenes para ser testigos de los valores
cristianos en la Iglesia y en la sociedad del tercer milenio. Misión que
intentamos realizar, conscientes como dice su Santidad de que en los
jóvenes hay un enorme potencial del bien y de las posibilidades creativas
para construir un mundo más evangélico, más humano y más solidario”. El
libro incluye una especial bendición apostólica del Santo Padre, Juan
Pablo II.
Las Carmelitas Misioneras entraron en Granada -como dice la Superiora
General, Hna. María Esperanza Izco- , no por casualidad, sino por el
camino que nos abrió el Señor. “Fuimos invitadas insistentemente por la
Iglesia para acoger la antorcha de las Carmelitas Terciarias del Beaterio
de Santa María Egipciaca y dar así continuidad, con una nueva visión
carismática y pedagógica, a la misión educativa que ellas realizaban. Eran
los albores de 1951, cuando las pioneras de esta gesta histórica
respondían con generosidad al “iré donde la gloria de Dios me llame”.
En suma, un libro histórico digno de ser considerado por todos, puesto
que forma parte de nuestras raíces granadinas, de nuestro pasado y de
nuestro futuro.