Rebajas de Evangelio
Miguel Rivilla San Martín
Mal camino y peor pastoral es obrar pensando que “no hay que
asustar a la gente” con las postrimerías, las verdades eternas o los diez
mandamientos.
Existe una marcada tendencia
en ciertos predicadores “progres” de la PALABRA, por hacer más grato,
llevadero y asequible el evangelio de Jesús al hombre de hoy día. Hoy la
gente busca una religión a la carta. Una Iglesia a su medida. No acepta
imposiciones de ningún tipo. Rechaza todo lo que contraríe sus apetencias
o impulsos naturales. Resulta obsoleto eso de “condenación eterna”, de
“maldición o reprobación divinas”. No desea otra norma o mandamiento que
su capricho o voluntad. Seguirá sólo lo que le gusta o apetece. Nadie que
le dicte lo que es bueno o malo. Por eso se busca quien regale sus oídos
con lo que se quiere oír. Nada de compromisos, de exigencias, de
renuncias, de cruz, de hacerse violencia, de negación personal etc..
Quieren un evangelio edulcorado, un Jesús complaciente y sumamente amoroso
y comprensivo con toda clase de comportamientos de las personas etc.
Y lo más triste y lamentable
de todo, es que, por desgracia, se encuentran hoy, dentro de la misma
comunidad eclesial, pastores que, por congraciarse con su parroquia,
auditorio o fieles, tergiversan el mismo Evangelio, predican medias
verdades, silencian lo que desagrada o presentan un Jesús mutilado.
Mal camino y peor pastoral es
obrar de este modo, pensando que “no hay que asustar a la gente” por
ejemplo con las postrimerías, las verdades eternas o los diez
mandamientos. El pretender reducir el evangelio a un puro humanitarismo, a
un inmanentismo gratificante y consolador, o una moral de consenso o del
todo vale, es, a mi corto entender, hacer rebajas de evangelio., cosa que
nunca se ha visto en la Iglesia católica. |