Vida, transplante y ética
Hace un mes, escuchamos al Presidente de México, animándonos a
donar nuestros órganos para salvar vidas cuando nosotros muramos.
¿Qué hay detrás de un
transplante de órganos? ¿Qué nos dice la bioética?
En los últimos decenios, se
han venido haciendo transplantes de órganos, cada vez más importantes: de
riñón, corazón, hígado, páncreas y se está trabajando en llegar a efectuar
transplantes de cerebro, cabeza, etc.
Se ha perfeccionado el
transplante debido a:
1. Se puede experimentar en
animales, mejorando las técnicas aplicables en un ser humano
2. El conocimiento en
inmunología en los últimos 20 años, ha crecido enormidades
3. Los conocimientos de
estudios sobre sangre, transfusiones, grupos sanguíneos, que han
constituido la base para el estudio de la histocompatibilidad que ha
fomentado el desarrollo de la técnica de transplante
4. Disposición de fármacos
eficaces para combatir el rechazo de órganos
A primera vista, el
transplante no comporta ningún dilema ético, pues se trata de salvar una
vida con un órgano de alguien muerto. Sin embargo, con el progreso
técnico, dada día hay más solicitudes de transplantes, pocos donadores,
mala calidad de órganos y los problemas éticos se han complicado, tras
cada uno de estos problemas subsiste siempre el problema de la relación de
dominio - respeto de la persona sobre la naturaleza corpórea, la relación
tecnología - ética.
Un transplante o injerto es
una operación quirúrgica por medio de la cual se inserta en el organismo
huésped, un órgano o tejido obtenido de un donador, se implantan tejidos
muertos o conservados, se transplantan los órganos vitales para la
supervivencia.
Hay tres principios generales
para la licitud o ilicitud de un transplante:
1. Defensa de la vida del
donador y el receptor
a. Del donador:
i. Porque puede morir o
quedar con una calidad de vida precaria
ii. Si no se comprobó antes
clínicamente la muerte de la persona donadora, se asesina por salvar a
otro.
b. Del receptor
i. Porque con todo y el
transplante puede morir o llevar una calidad de vida mala
ii. Porque hay médicos que
solapan la experimentación o el éxito a toda costa, convirtiendo al
enfermo en un banco de prueba.
Por lo tanto el transplante
de tejido propio o de otra parte del cuero es siempre lícito.
El transplante de tejidos u
órganos de otros hacia un individuo es lícito si:
c. El donador vivo no sufre
un daño substancial e irreparable en su vida u operatividad
d. Se deberá tener una alta
probabilidad de éxito en el receptor solo se pueden arriesgar dos vidas,
si existen esperanzas ciertas de prolongar realmente la vida del receptor
e. El transplante será el
único remedio válido para prolongar la vida del paciente, es decir, ya no
hay otra opción que el transplante o la muerte
f. Se comprobará exactamente
la muerte del donador
Hay tres criterios para
seleccionar a los pacientes que accederán a un transplante:
g. Utilitarista: de acuerdo a
la productividad, social, para que reanude su vida laboral y productiva
h. Casual, según el orden o
prioridad de solicitudes
i. Terapéutico, tiene en
cuenta parámetros clínicos, porcentaje de éxito, posible aceptación del
órgano sin discriminación alguna, Este es el método ético.
2. Defensa de la identidad
del receptor y sus descendientes
Aquí entran en dilema los
transplantes de cerebro, cabeza, genitales, glándulas que equilibran la
vida hormonal, y bio psicológica del sujeto
Aún suponiendo que se salvara
la vida en un transplante de cerebro, solo subyacería la vida biológica
porque la identidad, sería otra, porque en el cerebro se conserva la
memoria personal. Tal transplante tendría un carácter poco humano que
transtocaría la identidad personal en el sujeto
El transplante de genitales,
por un lado no es básico para subsistir, el ser humano no se muere sin
ellos, y al revés, si se implantan, se provoca una amenaza para la
identidad biológica y psicológica del sujeto receptor y sus descendientes.
3. Consentimiento informado
Receptor: obligación de
informar, exacta y completamente sobre los riesgos, consecuencias y las
dificultades, los rechazos, atenciones, cuidados, de tal forma que el
consentimiento sea explícito e informado
Donador:
1. Vivo: además de lo que se
diga del receptor, debe decirse las consecuencias sobre la salud y
capacidad laboral del donante, para que esa decisión sea plena de
solidaridad, debe ser tomada con plena libertad y conocimiento
2. Muerto, si el muerto no
manifestó expresamente que no quería donar y la familia accede previa
comprobación de la muerte, es lícito el transplante, respetando la
sacralidad del cuerpo.
a. No se puede anticipar la
muerte activa o pasivamente con el fin de obtener un órgano pues no se
puede matar para salvar otra vida
b. Los signos del cese de la
vida humana, deben deducirse por medios y métodos científicos (cese de
actividad circulatoria, respiratoria y nerviosa irreversible)
En conclusión, si un
transplante sirve para conservar la vida de un ser humano sin eliminar ni
dañar la de otro, es lícito y es loable, y si se realiza conscientemente,
es el acto más solidario y generoso que puede haber pues es dar parte de
tu vida para salvar otra vida.
Esto nos lleva a revalorar la
vida humana, tanto del donante como del receptor pues ambos son PERSONAS.
" El primer derecho del
hombre es el derecho a la vida. Hemos de defender este derecho y este
valor. De lo contrario, toda la lógica de la fe en el hombre, todo el
programa del progreso verdaderamente humano se tambaleará y se vendrá
abajo. La vida humana es preciosa porque es un don de Dios cuyo amor es
infinito, y cuando Dios da la vida, la da para siempre. La vida, además,
es preciosa porque es la expresión y el fruto del amor." Karol Wojtyla
|