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Vida, transplante y ética

Rosa Martha Abascal de Arton - Rosyjuan0596@aol.com

Hace un mes, escuchamos al Presidente de México, animándonos a donar nuestros órganos para salvar vidas cuando nosotros muramos.

¿Qué hay detrás de un transplante de órganos? ¿Qué nos dice la bioética?

En los últimos decenios, se han venido haciendo transplantes de órganos, cada vez más importantes: de riñón, corazón, hígado, páncreas y se está trabajando en llegar a efectuar transplantes de cerebro, cabeza, etc.

Se ha perfeccionado el transplante debido a:

1. Se puede experimentar en animales, mejorando las técnicas aplicables en un ser humano

2. El conocimiento en inmunología en los últimos 20 años, ha crecido enormidades

3. Los conocimientos de estudios sobre sangre, transfusiones, grupos sanguíneos, que han constituido la base para el estudio de la histocompatibilidad que ha fomentado el desarrollo de la técnica de transplante

4. Disposición de fármacos eficaces para combatir el rechazo de órganos

A primera vista, el transplante no comporta ningún dilema ético, pues se trata de salvar una vida con un órgano de alguien muerto. Sin embargo, con el progreso técnico, dada día hay más solicitudes de transplantes, pocos donadores, mala calidad de órganos y los problemas éticos se han complicado, tras cada uno de estos problemas subsiste siempre el problema de la relación de dominio - respeto de la persona sobre la naturaleza corpórea, la relación tecnología - ética.

Un transplante o injerto es una operación quirúrgica por medio de la cual se inserta en el organismo huésped, un órgano o tejido obtenido de un donador, se implantan tejidos muertos o conservados, se transplantan los órganos vitales para la supervivencia.

Hay tres principios generales para la licitud o ilicitud de un transplante:

1. Defensa de la vida del donador y el receptor

a. Del donador:

i. Porque puede morir o quedar con una calidad de vida precaria

ii. Si no se comprobó antes clínicamente la muerte de la persona donadora, se asesina por salvar a otro.

b. Del receptor

i. Porque con todo y el transplante puede morir o llevar una calidad de vida mala

ii. Porque hay médicos que solapan la experimentación o el éxito a toda costa, convirtiendo al enfermo en un banco de prueba.

Por lo tanto el transplante de tejido propio o de otra parte del cuero es siempre lícito.

El transplante de tejidos u órganos de otros hacia un individuo es lícito si:

c. El donador vivo no sufre un daño substancial e irreparable en su vida u operatividad

d. Se deberá tener una alta probabilidad de éxito en el receptor solo se pueden arriesgar dos vidas, si existen esperanzas ciertas de prolongar realmente la vida del receptor

e. El transplante será el único remedio válido para prolongar la vida del paciente, es decir, ya no hay otra opción que el transplante o la muerte

f. Se comprobará exactamente la muerte del donador

Hay tres criterios para seleccionar a los pacientes que accederán a un transplante:

g. Utilitarista: de acuerdo a la productividad, social, para que reanude su vida laboral y productiva

h. Casual, según el orden o prioridad de solicitudes

i. Terapéutico, tiene en cuenta parámetros clínicos, porcentaje de éxito, posible aceptación del órgano sin discriminación alguna, Este es el método ético.

2. Defensa de la identidad del receptor y sus descendientes

Aquí entran en dilema los transplantes de cerebro, cabeza, genitales, glándulas que equilibran la vida hormonal, y bio psicológica del sujeto

Aún suponiendo que se salvara la vida en un transplante de cerebro, solo subyacería la vida biológica porque la identidad, sería otra, porque en el cerebro se conserva la memoria personal. Tal transplante tendría un carácter poco humano que transtocaría la identidad personal en el sujeto

El transplante de genitales, por un lado no es básico para subsistir, el ser humano no se muere sin ellos, y al revés, si se implantan, se provoca una amenaza para la identidad biológica y psicológica del sujeto receptor y sus descendientes.

3. Consentimiento informado

Receptor: obligación de informar, exacta y completamente sobre los riesgos, consecuencias y las dificultades, los rechazos, atenciones, cuidados, de tal forma que el consentimiento sea explícito e informado

Donador:

1. Vivo: además de lo que se diga del receptor, debe decirse las consecuencias sobre la salud y capacidad laboral del donante, para que esa decisión sea plena de solidaridad, debe ser tomada con plena libertad y conocimiento

2. Muerto, si el muerto no manifestó expresamente que no quería donar y la familia accede previa comprobación de la muerte, es lícito el transplante, respetando la sacralidad del cuerpo.

a. No se puede anticipar la muerte activa o pasivamente con el fin de obtener un órgano pues no se puede matar para salvar otra vida

b. Los signos del cese de la vida humana, deben deducirse por medios y métodos científicos (cese de actividad circulatoria, respiratoria y nerviosa irreversible)

En conclusión, si un transplante sirve para conservar la vida de un ser humano sin eliminar ni dañar la de otro, es lícito y es loable, y si se realiza conscientemente, es el acto más solidario y generoso que puede haber pues es dar parte de tu vida para salvar otra vida.

Esto nos lleva a revalorar la vida humana, tanto del donante como del receptor pues ambos son PERSONAS.

" El primer derecho del hombre es el derecho a la vida. Hemos de defender este derecho y este valor. De lo contrario, toda la lógica de la fe en el hombre, todo el programa del progreso verdaderamente humano se tambaleará y se vendrá abajo. La vida humana es preciosa porque es un don de Dios cuyo amor es infinito, y cuando Dios da la vida, la da para siempre. La vida, además, es preciosa porque es la expresión y el fruto del amor." Karol Wojtyla

 
 

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