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La oración de los creyentes

Miguel Rivilla SanMartín

La marea negra en las costas de Galicia ha venido a poner a prueba la fe de los que nos llamamos creyentes.

La marea negra en las costas de Galicia ha venido a poner a prueba la fe de los que nos llamamos creyentes. Nuestra fe nos dice que las cosas, tanto agradables como desagradables, no suceden por que sí o casualmente. Dios, en quien creen la  inmensa mayoría de los hombres del mar, la generalidad de los gallegos y españoles, ha permitido, en sus inescrutables designios, esta dura prueba del fuel derramado, en la que  de un modo u otro, estamos implicados todos.

Con discutible acierto se han puesto, sin ahorrar esfuerzos y ayudas materiales de todo tipo, cuanto los humanos, en casos de desgracia o catástrofe como ésta, son capaces de ingeniar y realizar. ¡No ha sido suficiente!. La amenaza de la marea negra ha llegado a preocupar e inquietar muy seriamente a todo hombre de buena voluntad. ¿Qué reacción de fe comunitaria por parte de  los creyentes ha habido, no sólo en Galicia sino en toda España?.¿Ha estado todo perdido desde un principio?. ¿Nos hemos abandonado al fatalismo, al derrotismo o a la impotencia?.¿Es que no está escrito en el Evangelio y se predica que “la oración de fe mueve montañas” y que lo alcanza todo?.

Pues bien, si la oración del pueblo creyente constituye su fuerza y al mismo tiempo, es la debilidad de Dios, se ha echado de menos, el recurso del pueblo creyente en busca de protección divina. ¿Por qué no se ha movilizado a todos los creyentes, en una ocasión como ésta, implorando al Altísimo, a la Virgen del Carmen, y a todos los santos del cielo si fuera preciso, para que el poder de arriba nos echase una mano?.

No culpemos a nadie los creyentes, sino examinemos cada uno personalmente y como iglesia, nuestra responsabilidad en lo acaecido. Jesús dejó dicho en su Evangelio:”Cuando vuelva el Hijo del Hombre, encontrará fe en la tierra?”...

 
 

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