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Soy ¿católico? (2da parte)

Sergio Barrón

“Soy católico” cuando lo decimos ¿somos conscientes de lo que implica? Antes de lo católico está el ser y antes de ser está el signo. El Signo Es.

En la reflexión anterior comentamos acerca del signo. Concluimos diciendo que el signo es signo porque se explica a sí mismo. De nuestra pregunta ¿Qué significa ser cristiano católico en nuestros días? ahora reflexionaremos acerca del ser. Desde el punto de vista y en el sentido generalmente utilizado, ser (aplicado estrictamente al hombre) hace referencia a la existencia en el mundo pero con una clara definición de vida. El ser, o mejor dicho estar conciente del propio ser implica realizar a plenitud la vida que tenemos. Entonces, de ésta manera, ser lleva en sí mismo el significado, a saber: ser. Aquí se Es o no se Es. Regresando a nuestra pregunta y tratando de contextualizar la palabra “ser” dentro de ella, podemos decir que si los que nos decimos cristianos católicos damos testimonio de ese ser, entonces quiere decir que llevamos a plenitud nuestra vida, que nuestra forma de ser transmite realmente lo que somos. ¿Y somos lo que nos decimos ser? Dicen por ahí que del dicho al hecho hay un buen trecho. Creo que en la actualidad nos preocupamos demasiado por el hacer y el tener y el ser lo dejamos olvidado. Por ejemplo, en la familia el papá anda apurado por traer a casa lo necesario para comer, vestir, pagar la luz y el teléfono. La mamá o en sus quehaceres domésticos o de un lado a otro por el trabajo de oficina. Los hijos algunos entrando y saliendo de casa o por asuntos de trabajo o escuela o por el simple hecho de no estar. Los pequeños super ocupados viendo la televisión, en el nintendo o en la computadora...¿y el momento familiar para darse a conocer en su ser? Porque, seguramente, cualquier miembro de la familia se da cuenta de lo que se hace, pero y lo demás. Otro ejemplo lo tenemos en la escuela, generalmente lo principal -se supone- es la formación intelectual del alumno. La institución se preocupa porque el alumno desarrolle sus capacidades y habilidades intelectuales al máximo. Esto en un remoto caso y en alguna escuela o institución se logra, pero en realidad ni siquiera esta parte se desarrolla. La educación, en general, deja ver la despersonalización en el alumno, es decir o le influye tanto que no le deja ser o no influye y, por tanto, no le lleva a ser. Desgraciadamente nuestras escuelas e instituciones -no generalizo- están siendo más que un semillero de seres un invernadero de haceres y teneres.

“Soy católico” cuando lo decimos ¿somos concientes de lo que implica? Antes de lo católico está el ser y antes de ser está el signo. El Signo Es.

 
 

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