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Y la Iglesia ¿qué?

Miguel Rivilla San Martín

Como miembro de la Iglesia, esperaba que antes, en o después de la tragedia, los pastores españoles movilizasen a sus fieles.

Como diría Eugenio.. Saben aquél que dice..”En un viaje de placer el buque está a punto de irse a pique. El capitán reúne a todos en cubierta.-Corremos un serio peligro... ¡Hemos lanzado el último SOS¡... Se dirige entonces  al capellán:..-Páter, ¿qué podríamos hacer?.. -¡¡Hagamos una colecta¡¡” .Será una caricatura, pero es la imagen que muchos, por desgracia, tienen de la Iglesia

En la tragedia de las costas gallegas, todos los estamentos civiles desde el Gobierno, la oposición, los partidos políticos, la Xunta, los ayuntamientos, las autonomías, los voluntarios, los españoles y extranjeros la han vivido con el alma en vilo.

Como miembro de la Iglesia, esperaba que antes, en o después de la tragedia, los pastores españoles movilizasen a sus fieles –si es que se cree en el valor de la oración de fe- para que en todas las iglesias de España se elevasen fervientes rogativas, oraciones, misas al Señor, rosarios a la Virgen del Carmen y otros actos religiosos implorando el auxilio de lo alto.

No me consta que se haya hecho nada de esto ni en Galicia ni en otras regiones españolas. La autocrítica y hasta el mea culpa debería abarcar también a la Iglesia de España. Esto, al menos, es lo que se le ocurrió a un pobre cura de pueblo.

 
 

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