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Objetividad informativa

Miguel Rivilla San Martín

Tras ventitantos días de crisis, a causa de la marea negra en Galicia, hay que constatar que, en general, tanto los partidos políticos como los medios de información, no han estado a la altura de las circunstancias

Tras ventitantos días de crisis, a causa de la marea negra en Galicia, hay que constatar que, en general, tanto los partidos políticos como los medios de información, no han estado a la altura de las circunstancias. La objetividad informativa, en bastantes ocasiones, ha brillado por su ausencia y han primado otros intereses espurios, sobre todo los de tipo político y partidista.

Ni el Gobierno, representado por el señor Rajoy, ha sido modelo de información en el Congreso de los Diputados, con un aluvión de datos inconexos, ni el señor Zapatero, con su afán desmedido de sacar tajada política de la crisis, se lucieron por su imparcialidad.

No menos reprobable ha sido la actitud de ciertos medios escritos y radiados. Vergüenza ajena ha producido el escuchar todo lo negativo y nada más que lo negativo, en programas de la SER, como el de la mañana de Iñaki Gabilondo o el “ A vivir que son dos días”, del señor Delgado, con intervenciones descaradamente sectarias de Haro Tecglen y compañía, no viendo más que fallos y más fallos en todas las actuaciones del Gobierno y del PP. Los que han leído El PAÍS se han confirmado en lo de siempre:”Piove..¡Porco Goberno¡”.

Menos mal que es de agradecer la unanimidad objetividad de todos los medios en resaltar la solidaridad de los voluntarios españoles con Galicia.

 
 

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