Tiempo para la esperanza, décima exposición de “Las edades del hombre”
José Antonio Benito
Recorremos los hitos de nuestras "edades" que laten
unísonas con las "edades" de Cristo, de la Iglesia.
En el corazón de los Estados Unidos, en la gigante catedral
episcopaliana de San Juan el Divino de 1.200 metros cuadrados, de
septiembre a noviembre del presente año, se han expuesto 101 obras
maestras del arte religioso de Castilla y León. Con el título de “Time to
Hope” el relato se centra en mostrar a Cristo como razón de la esperanza
de los hombres, auténtico contrapunto al sobrecogedor ataque terrorista,
seguido de una depresión mundial, por el atentado de las Torres Gemelas
del 11 de septiembre todo un contrapunto contra las Torres Gemelas. Así lo
manifiesta el comisario de la Muestra, P. Antonio Meléndez: “Nueva York ha
quedado profundamente herida en su orgullo por el atentado. Nosotros
buscamos cómo encender una candelilla, una luz para un tiempo de
esperanza. Esto lo hemos querido contar en una ´Vita Christi´, una vida de
Jesucristo”.
El prólogo ofrece una reflexión sobre el pecado original y
la historia salvífica, tal como refiere la Biblia; la muestra cuenta con
biblias excepcionales: la románica de San Isidoro de León, la sacra de
Burgo de Osma y la políglota de Cisneros y la miniada de Gutemberg. El
segundo capítulo, “espejismo de felicidad” ofrece las obras del “Padre
Eterno” de Alejo de Vahía y “La Expulsión de Adán y Eva del Paraíso”. Cada
uno de los capítulos tercero a sexto acentúan un solo estilo artístico, el
Románico ayuda a presentar la divinidad de Cristo que reina desde la cruz
y desde los brazos de su Madre; el gótico, con su exaltación del dolor,
Jesús solidarios de los hombres, el Renacimiento, bucea en la cultura más
clásica y propone a Cristo como talla y medida de los hombres; el Barroco
desata sentimientos de devoción y piedad y ayuda a “ensimismarnos en la
belleza por la belleza”. Fiel al estilo de las exposiciones anteriores,
los capítulos tienen títulos propios, así el tercero “En el momento
oportuno, Dios y el hombre”, centrada en escenas navideñas y de Navidad;
el cuarto “Solidario con el dolor”, el quinto “La talla del hombre” con
obras de primera categoría como las de El Greco, Juan de Juni, Gaspar
Becerra y el simpático cuadro “Virgen de la Mosca” de la Colegiata de
Toro, en la que aparece un espléndido retrato de la reina Isabel la
Católica. El capítulo más extenso es el sexto, con 24 obras, “Del éxtasis
y la emoción” y ofrece tallas de los célebres Gregorio Fernández y su
insuperable “Cristo yacente”, la Inmaculada de Pedro de Mena, la “Muerte
de San José” de Goya y la “Casulla de pontifical del Venerable Palafox”
obispo de Burgo de Osma y Puebla de los Ángeles. En el último capítulo, “Y
al final, la esperanza” se presenta a Cristo como Señor de la Historia,
que muere y resucita por nosotros “para abrir en el muro oscuro de la
muerte la rendija que deja pasar la luz de la esperanza”. Con las obras,
dos audiovisuales sobre la Fundación “Las Edades del Hombre” y Castilla
León ayudan a ubicar las obras en su entorno real. Para el 2003 está
prevista la muestra en la catedral de Segovia, para el 2004 en Ávila y el
cierre sería en el 2006 en Ciudad Rodrigo. Mientras tanto, la Fundación
ofrece una sede permanente en el Monasterio cisterciense de Santa María de
Valbuena, junto a Valladolid.
Eugenio d'Ors repetía con frecuencia que "donde no hay
tradición hay plagio". En todas las exposiciones de “Las Edades del
Hombre” hemos presenciado el crepitar renovado de esas brasas vivas que
luchan por despejar la ceniza de su historia. En frase de Juan Pablo II
hemos “mirado el pasado con gratitud, el momento con pasión y el futuro
con confianza”. Volvemos a recobrar nuestro "carnet de identidad", nuestro
yo colectivo más auténtico y profundo. Guiados por la magia del icono,
contemplando con serenidad que se asombra y dialoga, recorremos los hitos
de nuestras "edades" que laten unísonas con las "edades" de Cristo, de la
Iglesia. Cual familia que rememora sus acontecimientos más entrañables
(gozosos, dolorosos y gloriosos) en un álbum de fotos, así nos trasponemos
en la visita a las catedrales, paraísos de la tierra, las moradas de Santa
María, preludios del cielo.
Todo arrancó en la catedral herreriana de la ciudad del
Pisuerga en 1988 con más de un millón de visitantes; le siguió la muestra
bibliográfica de Burgos' 90, la investigación de fondos musicales
(León'91), el congreso "fe-arte" y la exposición "El Contrapunto y su
morada" (Salamanca'93), la vinculación con Europa a través de Flandes (Amberes´95),
la historia de una diócesis en "La Ciudad de los Seis Pisos" (Burgo de
Osma ' 97) modelo de una diócesis 14 veces centenaria, el proceso de
construcción de una catedral en "Memorias y esplendores" (Palencia' 99),
"Encrucijadas" y cruce intercultural (Astorga´2000), RemembranZa (Zamora,
2002). El nuevo presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente
Herrera, en su discurso de investidura prometió lo que ya fue realidad:
llevar una muestra a los Estados Unidos para el 2002. Quedan Segovia para
el 2003, Ávila 2004 y Ciudad Rodrigo para el 2006
La honda resonancia cosechada en todos los sectores, ha
dado confianza a los organizadores que se han sentido desbordados por la
avalancha del público para emprender nuevos proyectos del que éste es
paradigmático. Ahí están las exposiciones "Hacia el Tercer Milenio" en
Cataluña, el pabellón de la Santa Sede en la Expo de Sevilla, "Cruce de
Caminos" sobre el Camino de Santiago... y hasta las espectaculares
dedicadas a Felipe II en 1998 y Carlos V en el 2000.
Si contamos los visitantes –desde los 95.000 de Amberes
hasta el millón trescientas mil de Salamanca- de las diez ediciones, la
cifra supera los cinco millones. Si añadimos los espectadores a través de
videos emitidos y catálogos publicados, el número se puede triplicar.
Estamos, por tanto, ante una de las iniciativas más sugestivas de la nueva
evangelización para el nuevo milenio. ¡Felicitaciones y que cunda el
ejemplo!
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