Por mal camino
Miguel Rivilla San Martín
Hay esperanza para salir de este impasse. No atisbo
mejor salida que la conversión o vuelta a Dios y la oración de fe.
Cuando en ciertos medios de comunicación se está dando
amplia cancha a toda clase de programas basura, desde la pornografía más
descarada, hasta el elogio de aberraciones y de sectas satánicas, adobado
todo con la mayor desvergüenza, descaro y propaganda, parece que los
defensores de valores cristianos, están como anestesiados, dormidos e
impotentes.
Se ha llegado al culmen del libertinaje y a la apología del
“TODO VALE”.No sólo no se distingue ya lo que es malo o bueno, sino que se
llama bien al mal .Lo peor de todo, es que no se nota reacción
generalizada a esta situación caótica y que nos está llevando a todos, a
la ruina más completa como sociedad y como nación.
No escribo para increyentes, agnósticos, ateos o
indiferentes religiosos, sino a bautizados, creyentes, cristianos y
católicos. Acepto cargar con el sambenito de aguafiestas, o de profeta de
calamidades. Sólo hago uso de mi derecho de español creyente para expresar
libremente lo que pienso y poder decirlo en público.
¡No vamos por buen camino!. Alerto a cuantos se sienten
creyentes, de la gravísima situación en que nos encontramos. Estamos
instalados como pueblo en la frivolidad, el consumismo y la
superficialidad. Hemos dado, en general, como personas, familias ,sociedad
y nación, la espalda a Dios. Nuestro Dios no es un dios mudo. Nos ha
hablado y nos sigue hablando de mil modos y maneras por los
acontecimientos. “Quien tenga ojos para ver y oídos para oír, que vea y
oiga”..
Según la Biblia, -punto obligado de referencia para todo
creyente-Dios nunca ha sido indiferente ante el mal uso de la libertad de
sus criaturas.
A través de su Palabra, se nos ha revelado que todas las
desgracias, calamidades y catástrofes acaecidas a la humanidad, han tenido
como causa el prescindir de ley divina y suplantar al Creador. Mucho de lo
que nos está pasando lo tenemos bien merecido por nuestra obstinación y
ceguedad en y con el mal.
Hay esperanza para salir de este impasse. No atisbo mejor
salida que la conversión o vuelta a Dios y la oración de fe. Me quedo con
las palabras de Jesús: “No quiero la muerte del pecador (todos lo
somos),sino que se convierta y sea feliz”...”Si tuviérais fe (en Dios
omnipotente) diríais a esa montaña ( a esa ingente masa de fuel)
trasládate de lugar y os obedecería”..
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