Nuevas “catedrales”
Pbro. Miguel Rivilla San Martín
Han surgido como por ensalmo, de la noche a la mañana,
en la periferia de las grandes ciudades. Claras, luminosas, modernas,
funcionales.
Han
surgido como por ensalmo, de la noche a la mañana, en la periferia de las
grandes ciudades. Claras, luminosas, modernas, funcionales. Su ritmo de
construcción ha sido y es imparable. Con estupendas vías de acceso.
Ubicadas en puntos estratégicos de comunicación. Con amplios
aparcamientos, que apenas dan abasto. No necesitan grandes ni costosos
reclamos. La gente acude como moscas para solazarse y lograr gratificación
y felicidad.
Su coste
de inversión ha sido multimillonario. Funcionan abiertas, mañana, tarde y
parte de la noche. Algunos sectores de las mismas, hasta altas horas de
madrugada. Los domingos y festivos, apenas hay sitio para el acomodo.
Cubren las necesidades más apremiantes y exigentes del hombre y la mujer
modernos. Se han construido para el “homo consumísticus”. Allí se
encuentra en ellas, como pez en el agua. No falta de nada para comprar y
pasarlo bien. Hay amplios espacios para alimentación, vestimenta,
caprichos, moda,.diversión, ocio, restauración, gimnasios, cines etc..
Sí, hay
casi de todo, menos de una cosa. Es sólo una pequeña carencia. ¡No lo
tomen a broma!. No hay en estas nuevas catedrales, un rinconcito,
siquiera, para adquirir paz, silencio, tranquilidad y felicidad plenas.
Para encontrarse el hombre consigo mismo, con lo único importante y
trascendente, con el único Dios vivo y verdadero. Con Jesucristo. ¡Qué
engorro y qué falta de previsión!. Imperdonable.
Este agudo
contraste y esta anómala situación nos mueve a algunos –¿chalados,
nostálgicos, raros, anticuados?- a una seria reflexión compartida:
Apenas hay
lugar, en este mundo nuestro, para parroquias, iglesias, templos y lugares
de culto. Por el contrario, sí y en abundancia y derroche crematístico,
para estas modernas catedrales del consumismo.
-El dios
dinero “ Mammona” ,puede sentirse feliz y satisfecho por el culto que le
tributan la generalidad de sus fieles. El ha ido desplazando a todos los
demás dioses, incluso-¡duele el decirlo¡- a Jesucristo, el único y
verdadero dios . Hoy no es raro ver las iglesias casi vacías y estas
nuevas catedrales abarrotadas.
-A pesar
de esta aparente derrota, todavía sigue resonando con fuerza, en muchos
sitios y ambientes, la palabra radical de Jesús de Nazaret :”No podéis
servir a dos señores .No podéis servir a Dios y al dinero”.
-Muchos
han experimentado en sus vidas la enseñanza y el ejemplo del Maestro-quien
“siendo rico se hizo pobre para enriquecernos a todos con su pobreza” y
comprobaron la verdad de la misma.
-La gran
masa sigue ignorando al Nazareno. No se fían ,-incluso entre sus
seguidores - y prefieren seguir los dictados de Mammona y de su propio
egoísmo. ¿Quién tendrá razón?
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