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Entrevista a Mons. Vicente Cisneros Durán, Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana

Antonio Modernell Mateus - andinanoticias@hotmail.com

"Que el gran ideal de los ecuatorianos sea Jesucristo ayer, hoy y siempre”

CUENCA, Ecuador, (Enero 1de 2003) El Sr. Arzobispo de Cuenca y Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE), monseñor Vicente Cisneros Durán nos recibe en su flamante oficina de la Curia de Cuenca. En las paredes se destaca un óleo del Santo Hermano Miguel que, por su realismo sólo le falta hablar.

El prelado nos comenta que hace apenas unos días está instalado en su nueva oficina pues las restauraciones del simpático edificio de la Curia acaban de finalizar. Efectivamente nos cruzamos con varios funcionarios que transportan muebles, libros, archivos lo que da un ambiente febril al edificio ubicado en la calle Bolívar, en el centro histórico de Cuenca. Llama poderosamente la atención la variedad del colorido de las paredes, puertas y ventanas; sin duda todo ha sido inspirado por alguien con muy buen gusto.

Al pasar el dintel de la puerta del despacho de Monseñor Cisneros todo ese ambiente febril da lugar a la calma y la reflexión, acompañada por cierto por una actividad tranquila pero efectiva. Se nota que la persona con la que nos encontramos, es una persona que tiene un acabado conocimiento de las almas y de las circunstancias. Se trata de un hombre con los pies bien puestos en la tierra pero con metas grandiosas y osadas. Esto último creemos escudriñarlo en su mirada vivaz.

Sabiendo de lo reducido de su tiempo le hacemos la primera pregunta.

-¿Monseñor usted como Presidente de la CEE como evalúa la reciente visita del Secretario de Estado de El Vaticano, el Sr. Cardenal Angelo Sodano?

- Veo en esa visita sólo un balance positivo. Considero muy acertada la invitación hecha por la CEE. Todo este evento ha sido coronado por el éxito gracias a una intensa preparación de los 3 a 4 meses previos. Destaco aquí la sacrificada dedicación del Sr. Nuncio de Su Santidad en Ecuador, monseñor Alain Paul Lebeaupin; del secretario general adjunto de la CEE monseñor Jaime Bravo y el brillante desempeño del joven abogado Ramiro Arroyo, entre muchos otros.

-¿Cuál es el calendario de la Gran Misión Nacional en la Arquidiócesis de Cuenca?

-En el caso de esta arquidiócesis tenemos marcado que el impulso de la Misión Nacional irá hasta Pentecostés. Ya hemos realizado un gran encuentro con el clero, a modo de lanzamiento. Tenemos proyectado para fines de enero el envío simbólico de los agentes misioneros, de manera que en febrero estaremos en plena marcha. Con todo este trabajo colaboran las distintas vicarias con los folletos para cada ocasión.

-¿Cuál es su anhelo para esta Gran Misión Nacional, no sólo para Cuenca sino para todo el Ecuador?

-Que la Misión Nacional sea una oportunidad para que los católicos abracen el gran ideal del encuentro con el pueblo ecuatoriano, que sea un motivo de comunión, de conversión y de solidaridad con nuestros hermanos más necesitados tanto espiritual como materialmente.

Y que, quede acuñado en el alma de todos el lema "Jesucristo ayer, hoy y siempre".

Dejamos a Monseñor Cisneros quien nos despide muy paternalmente, y queda grabado en nuestra retina la fisonomía afable del óleo del Santo Hermano Miguel que acompaña al arzobispo en su importante responsabilidad de pastorear almas.

 

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