Mensaje que el
presidente de la Comisión Europea envió a los miembros y promotores de la
Convención de Cristianos por Europa.
Ignasi Miranda
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A todos los participantes en la Convención de
Cristianos por Europa
Barcelona, 6-8 de diciembre de 2002
Señoras y
señores participantes en la Convención de Cristianos por Europa:
Quiero
transmitirles, en este momento decisivo para el futuro de la Unión
Europea, mi aprecio y mi apoyo para esta necesaria iniciativa que han
tenido. El manifiesto que ustedes han redactado y propuesto recoge
aspectos que considero fundamentales en los ámbitos cultural,
institucional y de la política actual, mientras intentamos dar a la Unión
Europea la mejor orientación posible y un marco constitucional que mire
hacia el futuro.
En el
proceso de construcción de la nueva Europa, nadie puede permanecer al
margen o ser desconsiderado, cuando no excluido; no se pueden despreciar
las tradiciones culturales y religiosas, en especial la cristiana, que ha
sido y es indispensable en la definición de la memoria y la esperanza
futura de Europa. En Europa, el futuro del cristianismo va estrechamente
ligado al de los retos del continente, así como a sus responsabilidades
ante el mundo en este momento histórico. La Unión Europea, como ya dije al
presentar nuestro proyecto a la Convención, debe demostrar al mundo que
existe una manera democrática y civil de administrar la globalización,
desde la propia democracia, la estabilidad y la paz.
Para que
esto sea posible, necesitamos todos los valores de nuestra tradición: los
laicos y los religiosos. Dentro de este espíritu, les pido que continúen
implicándose en esta labor y les reitero mi proximidad y mi apoyo a lo que
considero un proyecto común.
Romano
Prodi |