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Violencia intra familiar: el mal que bombardea a muchos

María Velázquez Dorantes

La violencia intra familiar es un tema concerniente a todos, y de gran reflexión, así como de la búsqueda de grandes soluciones.

Nuestra vida contemporánea, se ha calificado y se ha confirmado al mismo tiempo, la existencia de muchos males que la circundan; males que se han visto presentes durante décadas y que por su coexistencia, se han encargado de destrozar a hombres y mujeres, hasta llegar a un punto sin remedio, como lo es la muerte. Uno de estos, males tan graves, es el denominado <violencia intra familiar>; entendiendo que por violencia es aquel maltrato físico y psicológico que afecta de una determinada forma, al ser humano.

No sólo los golpes son violencia, sino las palabras, el abuso sexual, la violencia económica, el daño emocional y psíquico, son los que forman a esta violencia, que nosotros denominamos intra familiar, porque sucede dentro del núcleo principal de nuestra sociedad, su nombre lo dice: La familia.

La violencia intra familiar es un tema concerniente a todos, y de gran reflexión, así como de la búsqueda de grandes soluciones.

Muchas veces el género humano se ha expuesto a sufrir de la violencia, con graves daños, como golpes excesivos y abuso de insultos verbales, que provocan la intimidación de la persona, así como, el sometimiento sexual involuntario, en personas maduras y adultas, junto con niños y ancianos; abusos económicos donde, la presión de lo material es necesaria o escasa, para sostener una vida, tan materializada y comercial, como la de nuestra era.

Es importante, reconocer y romper el silencio cuando la gente se encuentra en casos tan peligrosos, que poco a poco lo van orillando a un abismo más grande y sin salida, como la propia muerte.

Los datos de las investigaciones, no muestran que la mujer es la persona más expuesta a sufrir violencia intra familiar, por parte del cónyuge y, son cifras que asimilan entre el 70% al 90%; se descubre tristemente que los agresores, son personas afectadas desde mucho tiempo atrás, quienes necesitan ayuda psicológica, porque se enfrentan a una enfermedad riesgosa para la sociedad y para la vida; que son personas que agreden porque probablemente, estuvieron expuestos a una situación violenta, donde posiblemente se vivió dentro de un entorno de alcoholismo, drogadicción, problemas económicos, frustraciones sexuales que los fueron creciendo adentro de un circulo enfermizo y adicto, con sed de venganza para quienes se presentan al lado de sus vidas.

Otras cifras nos indican que el 50% de las que sufren violencia intra familiar, son casos de mujeres y niñas que son violadas por parte de un pariente muy cercano a ellas, por el padre, por el tío o por un hermano.

Todo aquello que aísla a un ser humano, todo aquello que lo priva de alguna libertad, toda obligación y sometimiento involuntario, fuera de lo ético y moral, es considerado como la pauta de la creación de violencia en el seno familiar; los insultos, la indiferencia, la irresponsabilidad son pautas de un comportamiento generador de violencia y no existe justificación alguna para la sobre vivencia de este mal.

Dentro de la familia, todo tipo de violencia es un factor de crisis psicológica que terminará extinguiendo hasta el más “ inocente”, y se dice así, porque todos son inocentes, no hay algo que verifique que el uso de la violencia, sea el remedio para algún mal. Y tarde que temprano, esto se ve reflejado en las situaciones laborales, escolares, sociales, psicológicas, etc.

Es por ello, que es necesario romper con las cadenas que atan a la violencia, hablar dejando el miedo y el silencio a un lado, no es justo que millones de gente, estén sufriendo casos de violencia y que por la cobardía de no hablar, dejemos que este problema se aglomere como una masa arrasadora y que lleve a sus víctimas al desfiladero.

Es necesario abrir la solución, denunciar los casos, tratar de ser atendidos por un especialista y sobre todo, es necesario despertar y ayudar a la gente que sufre violencia intra familiar.

Debemos de concienciar que la violencia siempre genera más violencia, que existen leyes que nos respaldan, para hablar y ser atendidos. Pero sobre todo que a Dios, nuestro creador, no le gusta la violencia y qué no mando a su hijo a traernos la violencia, sino la paz que necesita el mundo entero.

Recapacitemos y pensemos por un momento, que allá afuera están instituciones que ofrecen su apoyo y ayuda, a este caso terrible para todos.

Fuente de cifras: www.inppares.org 

 
 

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