Obispos y teólogos
Pbro. Miguel Rivilla San Martín
Sobre la llamada de atención que la Comisión Episcopal
de la Doctrina de la Fe hiciera al teólogo José Tamayo.
La seria llamada al orden –que no excomunión, como se
ha dicho- que la Comisión Episcopal de la Doctrina de la Fe, perteneciente
a la CEE, ha hecho al sedicente teólogo José Tamayo a propósito de algunos
de sus escritos, que se apartan de la enseñanza oficial de la Iglesia
católica, ha puesto, una vez más, de manifiesto, la postura correcta y
respetuosa que se ha de seguir dentro de la Iglesia, entre ambos
colectivos.
El deber principal de los obispos- (“vigilantes”)-es el
de velar por la integridad del depósito de la fe, que el Señor confió a su
Iglesia y que ésta, a través del Magisterio oficial, propone a todos sus
fieles para creer y confesar en todas partes y a través de los siglos. Los
teólogos, no tienen por misión el ejercer como maestros de la fe, sino
ayudar y esclarecer con su ciencia y cualificación, el dato revelado, bajo
la vigilancia, respeto y obediencia a los legítimos pastores.
Cuando algún teólogo, de una manera pública y
persistente, se aparta de la norma de fe de la Iglesia, los obispos han de
cumplir con su sagrado deber de corregir, velar por la integridad del
depósito de la fe, e incluso sancionar al disidente, por más que a alguno
le extrañe.
Si el pueblo de Dios, está sumido muchas veces en el
confusionismo, la duda e incluso el abandono de la práctica religiosa, en
parte es debido a que no ejercen como debieran esta sagrada función y
deber, algunos pastores de la Iglesia. |