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[ FIRMAS ] CARLOS DÍAZ

Neoliberalismo globalizador

Carlos Díaz

Instituto Emmanuel Mounier - España

El liberalismo grita: "¡Viva la libertad!". Y bien, ¿qué libertad? Puesto que lo menos que se le puede pedir a un sistema es que sea coherente consigo mismo, veamos:

¿Son libres los espaldas mojadas? Si existe libertad de mercado, y del mismo forman parte los trabajadores, ¿por qué no se permite a los trabajadores, parte esencial del mercado, cruzar cuando lo deseen las fronteras de los países ricos? Para el Primer Mundo supone una amenaza la emigración, los boat-people que escaparon de Vietnam sin rumbo, los que intentaron salir de estampida de Albania a Italia, los que trataron de abandonar el Magreb hacia España en sus frágiles pateras aun dejando la vida en el Estrecho de Gibraltar, los espaldas mojadas que desde México vadean con máximo riesgo el Río Bravo, los que a ciegas buscan desde de Haití la Miami prometida siendo en ocasiones pasto de tiburones.

¿Son libres los precios? Si hay libertad, ¿por qué protegen los países ricos los precios de sus mercancías vendiéndolas a precios de dumping, por debajo del costo de su producción, gracias a las subvenciones estatales recibidas, lo que las hace más competitivas frente a aquellos otros países pobres donde los trabajadores carecen de apoyo? ¿a eso podemos llamarlo competencia leal? Después de doscientos años de capitalismo, bien sabemos que no existe una solidaridad preestablecida; que los mecanismos económicos desregulados llevan a una distribución perversa, antisocial, de la riqueza creada. Y, si hay libertad de mercado, ¿por qué gastan Europa y los EEUU cuantiosas sumas en destruir excedentes alimenticios para que no bajen los precios que ellos fijan, en lugar de regalarlos a los países empobrecidos para paliar sus hambrunas endémicas?

¿Son libres los que carecen de servicios? Si hay libertad, ¿por qué esas empresas privadas, que entienden el comercio libre como la continuación de la guerra por otros medios, no asumen en libertad los servicios públicos no rentables pero necesarios, y que los pobres no pueden pagar? ¿acaso no buscan los grandes socializar las pérdidas -que el Estado las enjugue- pero individualizar sus ganancias?

¿Es libre la liberalización? ¿Qué libertad de movilización tiene el carente de caminos, de medios de transporte y aún de fuerzas para caminar; qué libertad de elegir trabajo o estudios cuando sólo hay puestos de trabajo o estudio para el 50% de la población; qué libertad de expresión cuando el acceso activo a los medios sólo alcanza un 1% y el acceso pasivo -por falta de alfabetización, por falta de recursos, etc- un 60%; qué libertad económica cuando el acceso al crédito es cosa de poquísimos; qué libertad política cuando no se cuenta con los recursos para hacer un partido político y cuando los aparatos estatales o gremiales mantienen un clima de terror, o de temor generalizado?

Mientras dormía el señor Erasmo, llamaron a su puerta. Unos hombres se echaron encima y le ataron las manos. Le dijeron que así era mejor, que con sus manos atadas no podría en el futuro hacer nada malo (se olvidaron de decirle que tampoco podría hacer nada bueno). Después se fueron dejando un guardián a la puerta.

Al principio, aquel hombre trató de romper sus ligaduras cuando el guardián no le miraba. Pero, ante la inutilidad de sus esfuerzos, intentó poco a poco acomodarse a la situación. En cierta ocasión consiguió atarse sus zapatos. Otro día logró encender su cigarrillo, y así comenzó a olvidarse de las manos libres. Mientras, el guardián le comunicaba día a día las cosas negativas que hacían en el exterior las gentes de manos libres (se olvidaba de contarle las cosas buenas).

Pasaron muchos años. Aquel hombre se acostumbró a vivir atado; incluso se autoconvenció de que era mejor así. Un día, sus amigos sorprendieron al guardián y le quitaron las llaves: "Ya eres libre", le dijeron. Demasiado tarde: las manos de aquel hombre habían quedado atrofiadas para el resto de sus días.

 

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