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[ CORRESPONDENCIA ]
Atacar a la Iglesia ¡que estupidez!
Alejo Fernández Pérez
No hay que preocuparse. Es lo de siempre, por los de
siempre y como siempre. Si quieren Vs. ver a la Iglesia renacer y
prosperar no hay más que empezar a echar a los cristianos a los leones.
Los leones actuales, más feroces y rugientes que los de los tiempos de los
romanos son hoy algunos medios de difusión: TVs, radios, prensa,
…dirigidos por los Herodes y Fariseos de todos los tiempos.
En el caso reciente de los curas pedófilos, les remito
al escrito de Deal Hudson : “ Sobre la pedofilia de los sacerdotes”.Pueden
verlo en Internet en la página
-
http://www.vidahumana.org/temas/sacerdotes.html
Entre otras falsedades en curso desmonta los 10 mitos
más utilizados, haciendo notar que: “…la pedofilia (el abuso sexual de
niños preadolescentes) entre los sacerdotes es extremamente rara, pues
afecta solamente al 0.3% del clero.”
Por un puñado de sacerdotes pecadores, descalificar a
más de mil millones de católicos es injusto y mezquino, olvidando a los
miles de misioneros, y a los miles de religiosos y religiosas que sirven
en hospitales, en colegios, en diferentes ONGs, cumpliendo una función
impagable. Para los medios de difusión cuando se trata de protestantes o
mahometanos no hay caso. El verdadero enemigo a batir es la Religión
Católica. Ese pobre sacerdote, que como hombre tiene sus traspiés, será
denunciado y enredado por quienes manejan y dirigen la opinión pública. El
pueblo, bien movido y promovido por los fariseos de siempre, por los que
juegan a ir convenciendo a Pilatos y enardeciendo a las turbas hasta que
estas gritan:“A ese, ¡crucifícale!”
Prensa y grupos de presión dirigen desde hace algunos
años una colosal campaña de persecución contra la Iglesia Católica. ¿ Por
qué los hombres que dicen no creer en Dios no paran de hablar sobre El y
de atacarle? ¿ Por qué quieren volver a crucificar a quien, según ellos,
no existe? ¿ Es una estupidez o es algo peor? Estas personas, en muchos
casos, son aquellas que están encadenadas por algún vicio, dominados por
las pasiones, las que se arrastran animalizadas por el fango insoportable
de una vida miserable. Sus razones han estado siempre encubiertas con
motivos ideológicos , políticos y de defensa de la moral o de la libertad;
hasta que estudios psicológicos recientes han encontrado más profundas
motivaciones en nuestra propia conducta, en nuestra moralidad. Para todos
esos las normas evangélicas, la Iglesia, los religiosos son los dedos
acusadores que les hace insufrible verse retratados como lo que son. Y
son:
Los que viven de la explotación de burdeles engañando a
jóvenes mujeres necesitadas
Los que hacen firmar a sus trabajadores nóminas falsas
y vacaciones no concedidas
Los que abandonan a su pareja y a sus hijos por otra
persona, dejándolos en la miseria
Los ladrones de guantes blanco que roban millones
impunemente y presumen de ello
Los funcionarios que prevarican, roban o engañan
“legalmente”
Los políticos que se sirven de la política para medrar
ellos, sus familiares y afines.
Los profesores que empujan a la juventud a la droga y
al sexo so pretexto de libertad y educación
Los sacerdotes o religiosos que desertan de sus
funciones, traicionando y escandalizando a sus rebaños
Los violentos y criminales que extorsionan, asesinan y
roban bajo excusas nacionalistas u otras
Los que se enriquecen prostituyendo a la juventud con
el comercio de drogas y sexo
Los que asesinan a sus hijos antes de nacer
Los que denigran al matrimonio tradicional igualándolo
con las parejas de homosexuales
Todos estos, y los que Vs. quieran añadir más,
necesitan, necesitamos; justificar, ante nosotros mismos y ante los demás,
una vida que nos repugna y no tenemos coraje para cambiar. Entonces,
mientras llenos de cólera rechinamos los dientes ante el dedo acusador,
contraatacamos “Matando al mensajero”, revolviendo el charco con el “Tu
eres más” o , como pasaba en el Antiguo Testamento, “persiguiendo y
destruyendo al profeta”- hoy la Iglesia- que se atrevía a enfrentarse a
los poderosos. Teólogos antiguos precisaron que “ Si la Iglesia ataca al
vicio, el vicio ataca a la Iglesia” En esa estamos.
¿ Saben estos a qué y a quienes atacan? La grandeza y
la debilidad del cristianismo reside en que Jesús manda: “…Amad a vuestros
enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os
maldicen, orad por los que os injurian… perdonad hasta 70 veces
siete….amar al prójimo como a ti mismo…” Y esto no hay quien lo aguante.
¿En los estatutos de que ideología o programa político hay nada parecido?
¿ No es una inmensa estupidez atacar a esta maravilla de doctrina?
Intelectualmente no es válido el pretexto de que algunos de sus miembros
no la cumplen. Díganme una sola religión, doctrina o ideología política
cualquiera que no tenga sus traidores. El mismo Jesús tuvo su Judas. Y
seguirán existiendo los Judas mientras los hombres no sean ángeles.
Aplíquese la ley sin contemplaciones a “cualquiera” que se la salte, sea
quien sea; pero esto no autoriza a eliminar al Ministerio del Ejército
porque haya militares traidores, ni al Ministerio de Justicia porque
existan jueces prevaricadores, ni a eliminar al Gobierno porque haya
políticos corruptos. ¿ Porqué no se trata a la Iglesia con análogo sentido
común y de justicia? ¿Tendrán razón los que creen que la virtud, la
perfección y la excelencia son insoportables para muchos?.
Los ataques a la Iglesia bien orquestados han
adormecido a muchos católicos, que andan escondiéndose por los
rincones, avergonzados, sin dar la cara “Porque el ambiente no es
propicio”, “ Porque no es lo políticamente correcto”,“ Porque no está de
moda”,… ¿Lo era cuando Cristo vino al mundo? ¿Lo era cuando los
cristianos defendían su fe ante las fieras en los circos romanos? Jesús
ante la violencia nos invitó a poner “la otra mejilla”; pero después de
“la otra” no dijo más, y nos toca a nosotros resolver. Además, Cristo
advierte: “Si alguien se avergonzare de mi y de mis palabras… también el
Hijo del Hombre se avergonzará de él…”. “No se complacerá ya mi alma en
el que cobarde se oculta”
A pesar de los pesares, la Iglesia católica es el
escudo más fuerte que le queda a esta sociedad contra la desmoralización,
la desesperanza y la carencia de un norte; por eso se la ataca con tanta
saña y furia. Eliminad la Iglesia, y el mundo perderá su brújula y andará
a la deriva de las manos de cuatro poderosos sin más leyes que las suyas.
¿Qué la sustituiría? ¿Esas ideologías que duran unos años, mueren y dejan
tras sí un rastro de miseria, ruina y muerte? Cada siglo hay quien cree
haber matado a la Iglesia. La Iglesia se levante y sigue andando, mientras
los huesos de sus matadores yacen en las orillas de la Historia.
Recientemente, "Leonardo Mondadori, el hombre más
poderoso del mundo editorial italiano y hasta hace poco uno de los
millonarios más cínicos , antirreligiosos y “pendones” de Europa, acaba de
hacer pública su conversión al catolicismo. En su libro:"Conversión. Una
Historia personal" nos cuenta como ha encontrado sentido a su vida, y la
paz y la alegría de vivir. En los Evangelios, dice, se encuentra todo lo
que hace falta para hacer frente a los problemas vitales de todos los
hombres y mujeres de todos los tiempos". El día que los gobernantes los
lean, encontrarán en ellos el mejor programa político y de gobierno. Dos
exigencias: Han de ser hombres de buena voluntad, y leerlos diariamente,
como si fuese la primera vez con los ojos y el corazón limpios, como los
niños. |