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La inmortalidad

Miguel Rivilla San Martín

El ser humano está programado para la muerte. La única inmortalidad a la que estamos abocados todos es la prometida y anunciada por Jesucristo.

Con este lío y batiburrillo del Proyecto Genoma, de los genes, de los cromosomas, de las terapias genéticas, de la lucha contra las enfermedades, de la prolongación de la vida etc..., a algunos comentaristas y a no pocos ciudadanos, se les ha disparado la imaginación. Están sacando las cosas de quicio. Se están sembrando falsas, exageradas e infundadas expectativas en el pueblo llano, carente de la cultura y la información adecuadas, para entender con precisión de qué van las cosas. Ya se habla de prolongación indefinida de la vida humana y hasta , con poco o ningún rigor científico, de inmortalidad .

Todavía no se ha cazado el oso y ya se está vendiendo su piel. Lo malo será cuando la realidad no se adecue a lo oído y anunciado y persistan ,como es natural ,al cabo de los años , la vejez, los achaques , las enfermedades y la muerte.

En este tema no valen vanas ilusiones ni fantasías. El ser humano está programado aquí abajo para la desintegración y la muerte. La única inmortalidad a la que estamos abocados todos y que esperamos firmemente los cristianos y creyentes de todos los tiempos , es la prometida y anunciada por Jesucristo en su Evangelio, cuando dice :”Yo os aseguro : quien guarda mi palabra ,no sabrá lo que es morir para siempre” (Jo 8, 51).A muchos , esto solo, nos sobra ,nos alegra, y gratifica plenamente.



 

Fecha de publicación: 24 de enero de 2003

 

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