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[FIRMAS] P. SANTIAGO MARTÍN

Dios es Padre

Febrero de 2003

“El amor de Dios es un amor que ninguno merece, ni siquiera el más bueno de nosotros. Es un amor gratuito. Deben tener esto en cuenta especialmente las personas buenas, pues tienen la tentación de creer que están en paz con Dios, que no le deben nada, que no tienen ninguna deuda con Dios”. (Del libro “María, camino de perfección”. Ed. Martínez Roca. Página 34. Para ampliar, páginas: 34-40).

La paternidad de Dios es, como se vio el mes pasado, la cumbre de la revelación del amor de Dios. No cabe amor mayor que la de ser adoptados por el mismo Dios como hijos y que esa adopción haya costado nada menos que el precio de la sangre de Cristo, del Hijo de Dios.

Pero esta paternidad tiene algunas características. En primer lugar, es gratuita y nadie, por bueno que sea o que se crea, tiene derecho a él; por eso todos tenemos una deuda de agradecimiento con el Señor, deuda que es imposible de pagar del todo pues se trata de un amor infinito. Además, es un amor que no desaparece, aunque seamos injustos con Dios y desagradecidos, pues el Señor no nos ama por nuestros méritos sino porque somos sus criaturas y sus hijos; por eso podemos volver siempre a Él, arrepentidos, pues sabemos que nos va a recibir con los brazos abiertos. Es, también, un amor que nos sostiene en la lucha, que cuida permanentemente de nosotros, que nos levanta si caemos y nos consuela -especialmente a través de la Eucaristía- cuando desfallecemos.
 

Fecha de publicación: 24 de enero de 2003

 

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