Los rosacruces entre
nosotros
Fernando José Vaquero Oroquieta
A lo largo de este artículo, vamos a aproximarnos a la
realidad de los grupos rosacruces,
entidades que, presentándose algunas de ellas como cristianas, actúan de
forma discreta, pero constante, en casi todo el mundo.
A lo largo de este artículo, vamos a
aproximarnos a la realidad de los grupos rosacruces,
entidades que, presentándose algunas de ellas como cristianas, actúan de
forma discreta, pero constante, en casi todo el mundo; también en España.
Así, veremos los orígenes históricos y culturales de tales
órdenes y sus grupos primigenios.
Posteriormente analizaremos la realidad de las principales organizaciones
rosacruces, de carácter internacional, que en la actualidad trabajan entre
nosotros. Después, nos asomaremos a su realidad en España. Y, por último,
analizaremos su naturaleza, sus relaciones con la masonería y la posición
de la Iglesia católica ante este fenómeno.
La
fascinación de Egipto.
Egipto tiene
la capacidad de fascinar a personas de todas las condiciones, culturas y
épocas. El contacto con sus desiertos, su río Nilo, sus bulliciosas
gentes, los monumentos admirables y asombrosos de su época faraónica,
facilitan la ensoñación y el libre vuelo de la imaginación.
Así, muchos de los oficiales que
acompañaron a Bonaparte en su célebre expedición a Egipto (fracaso militar
y político, pero que abrió ese país a historiadores, viajeros y geógrafos)
se afiliaron a su regreso a logias masónicas de rito oriental o “egipcio”.
Y esa capacidad de ensoñación, que ha llevado a muchos hombres a
preguntarse si, acaso, las arenas de Egipto encierran presuntos secretos
trascendentales para el destino de la humanidad, sigue estando en el
origen de organizaciones de todo tipo, muchas de ellas de carácter
esotérico. Una de éstas es la Antigua y Mística Orden Rosa Cruz
(AMORC en lo sucesivo), siendo muy conocida en todo el mundo por su
constante presencia publicitaria en los medios de comunicación. A través
de llamativos anuncios, AMORC ofrece cursos por correspondencia asegurando
“el sentido de la vida”, junto a múltiples técnicas de “auto ayuda”,
fenómeno de moda en las últimas décadas, en buena medida, de la mano de la
llamada “New Age”. Según AMORC, los primeros rosacruces habrían visto la
luz en el Egipto faraónico, siendo las cámaras “secretas” de sus grandes
pirámides los primeros espacios empleados para sus ritos
e iniciaciones en tiempos
del faraón Akhenatón.
Pero AMORC no
surge de la nada. Junto a la masonería, es una de las asociaciones
esotéricas más numerosas (sus miembros, afirman, son varios millones -en
torno a seis- de personas en todo el mundo, aunque algunos autores
cuestionan seriamente tales datos), entroncando la primera dentro de la
corriente esotérica “rosacruz”: conjunto de entidades semisecretas que,
negando tener un carácter religioso, arrancan oscuramente en el siglo XVII,
para llegar hoy día divididas en múltiples obediencias, en mutua
competencia y desautorizadas las unas por las otras, prometiendo un
desarrollo de las potencialidades de la persona, pregonando un mensaje de
espiritualismo y de fomento de la paz mundial.
Varias de estas organizaciones (AMORC,
Orden Rosacruz, Lectorium Rosicrucianum,
etc.) se encuentran presentes en España, si bien su incidencia no llega a
tener el calado que han conseguido en algunos países hermanos del otro
lado del Atlántico.
No
pretendemos discernir, evidentemente, qué organización concreta es la
auténtica depositaria de la “legitimidad” o del “tesoro” rosacruz”, si es
que existen realmente. Se trata de una polémica que no nos interesa. Pero
sí que creemos que, para poder adentrarnos entre esta auténtica “maraña”
de siglas y nombres que en ocasiones se sirven del adjetivo de
“cristiano”, y que están presentes entre nosotros, es necesario tener una
visión de conjunto y unos juicios claros.
Origen de los
Rosacruces.
Algunos autores, caso de Massimo
Introvigne, relacionan, de alguna manera, los fenómenos de la
masonería y de los
rosacruces.
La “rosacruz” primigenia -afirman sus
partidarios- sería en realidad una sociedad secreta integrada por 12
miembros exclusivamente, fundada por un personaje legendario, Christian
Rosenkreutz, cuyo tesoro iniciático consistiría en la que denominan
sabiduría eterna. Esta
orden rosacruz cultivaría diversas
ciencias herméticas
(especialmente la alquimia)
y la gnosis divina,
velando, además, por el desarrollo moral de la humanidad, desde la sombra,
con absoluta discreción.
Regida en sus manifestaciones públicas
por ciclos temporales precisos, se reactivaría cada 108 años;
permaneciendo de forma operativa y, posteriormente inactiva, en periodos
de idéntica duración temporal. Es en 1614 cuando empezó a revelarse
mediante varios escritos. Posteriormente será en el siglo XIX cuando se
manifestaría de nuevo a través de una serie de grupos en Francia
fundamentalmente, haciéndolo, por última vez, a primeros del siglo XX en
lo que respecta al actual ciclo.
El fenómeno arranca de la aparición de
tres textos a partir de 1614: “Fama fraternitatis”,
“Confessio” y “Las
bodas alquímicas de Christian Rosenkreutz”.
Tales textos habrían sido escritos por el pastor protestante Johan
Valentín Andreae, como un entretenimiento, pretendiendo con ello, y según
algunos autores, obtener cierta unidad de los protestantes frente al
Papado y los Habsburgo.
En “Fama fraternitatis”
se describe la situación europea de entonces, proponiendo una
ciencia espiritual
universal para superar sus
divisiones.
“Confessio” auguraba la próxima
revelación del verdadero sentido de la Biblia.
“Las bodas
alquímicas de Christian Rosenkreutz”
es el título de la narración esotérica del viaje “iniciático” del
protagonista (cuyo nombre podría traducirse por Cristiano
Rosacruz), mezcla de varios géneros:
mística, alquimia, etc.
Tuvieron un notable éxito, especialmente
en la Alemania de entonces, generando varios cientos de escritos, como
respuesta, del más variado signo. Es en 1623, cuando la “manía” rosacruz
alcanza Francia, al aparecer en algunas calles de París un cartel, con el
escrito “Fama fraternitatis”,
que comenzaba con una de las frases que mayor fortuna ha tenido en el
mundo del ocultismo: “Nosotros, Diputados del Colegio principal
de los Hermanos Rosa Cruz por la gracia del Altísimo…”.
A juicio de Jean-Pierre Bayard,
“Andreae, presumiblemente el autor de estos escritos, fiel reflejo de
su época, no es más que el portavoz de una sociedad secreta, oculta, cuya
autoridad central, de pronto, hubiera querido revelarse. Este grupo no se
refiere a antiguos misterios, a antiguos rituales, pero se sitúa en el
naciente siglo XVII, apoyándose sobre unos símbolos que son eternos. El
fenómeno de la Rosacruz está unido a aquella otra corriente de pensamiento
ilustrado por Paracelso, Flud o Maïer”.
Por supuesto,
no existe ningún indicio histórico, ningún documento creíble, de la
existencia real de tal sociedad secreta; tampoco de Christian Rosenkreutz
(así lo asegura, entre otros, el mayor especialista español en sectas,
Manuel Guerra, en su Diccionario Enciclopédico publicado por la B.A.C.).
Pero, pese a ello, generó un movimiento que en la actualidad, todavía, se
traduce en múltiples sociedades semisecretas que cultivan el ocultismo,
con varios millones de adeptos por todo el mundo.
Según algunos autores rosacruces (Spencer
- Lewis, por ejemplo), la propia masonería sería un brazo desgajado del
tronco común de la rosacruz. Los masones no aceptan que se sitúe el origen
de su orden en este
contexto y entorno, pero es indudable que las influencias de ambos
movimientos han sido mutuas y recíprocas: la organización en grados,
diversos ritos, buena parte de su patrimonio doctrinal, el secreto, etc.
No en vano, masonería y movimiento rosacruz
surgen en el mismo ámbito cultural y filosófico de la modernidad,
con el “humus” del pluralismo como fenómeno distintivo, la reforma
protestante, el iluminismo
y el florecimiento posterior de sectas de todo tipo, muchas de ellas
generadas en los aledaños, o en el mismo núcleo, de ambas organizaciones.
Además, es posible rastrear la existencia de ideas gnósticas
y herméticas que, desde los
primeros siglos del cristianismo, afloran periódicamente, enlazando,
finalmente, con las recogidas en esos primeros escritos rosacruces y en
ámbitos de la masonería (afirmación, ésta última, del experto Manuel
Guerra).
Todo ello
propició un ambiente cultural del que surgirían, ya en el siglo XVIII, las
primeras organizaciones rosacruces.
La edad de
oro de los rosacruces.
Entre los
primeros adeptos de la rosacruz encontramos, siempre según los autores de
estas convicciones, a personajes como el ya mencionado Johan Valentín
Andreae, Paracelso, Barnaud, Heinrich Khunrath, Francis Bacon, Michel
Maïer, Robert Fludd, Comenius, René Descartes, Spinoza, Thomas Vaughan…
Es en el siglo XVIII cuando eclosiona
este movimiento en varios grupos, entrelazados a un racimo de nombres de
singular prestigio en los ambientes esotéricos, especialmente en Alemania
y en Francia: La Rosacruz de Oro
(fundada en Alemania hacia 1704 por
algunos masones que establecieron 9 grados), la del Antiguo
Sistema, los Iluminados de
Baviera, Martinès de Pasqually, Louis
Claude de Saint - Martin, Cagliostro, el Conde de Saint - Germain… Desde
entonces, otra corriente de entidades ocultistas semisecretas, el muy
fraccionado “martinismo”,
aparece vinculado, de una u otra manera, a las organizaciones rosacruces.
En el siglo
XIX serán otras entidades y personalidades las que recogerán la antorcha
rosacruz, agrupadas, en uno u otro momento, en torno a diversas
organizaciones entre las que destacaron las siguientes:
Ordre
Kabalistique de la Rose Croix.
Fundada en
París en 1888 por Marie Victor Stanislas de Guaita. Su objetivo era el
estudio de los “Clásicos” del ocultismo. Desaparecida a la muerte de sus
impulsores, sigue siendo una referencia ideal para rosacruces de todo el
mundo, alguno de los cuáles, todavía y por internet, buscan la manera de
contactar con la misma, pues todavía seguiría operativa…
Ordre
Catholique Rosecroix du Temple et du Grial.
Grupo fundado
por Joseph Péladan, al marcharse de la anterior. Desaparece con la muerte
de su fundador en 1918.
Sociedad
Rosacruciana en Inglaterra (S.R.I.A.).
Fundada en 1867 por Robert Wentworth
Little, agrupa exclusivamente a masones con grado de “maestro”. Su
iniciación se reparte en 9 grados, siendo muy notable la influencia de la
Rosacruz de Oro. Más tarde
se establece en Estados Unidos y Canadá con el nombre de
Sociedad Rosacruciana en América.
Fraternitas
Rosae Crucis.
Fundada en
1868 por Pascal Beverly Randolph (procedente de la S.R.I.A.), autor de una
interpretación “ocultista” y “mágica” de la sexualidad.
Otras
relevantes personalidades del esoterismo vinculadas, en mayor o menor
medida a estos grupos rosacruces de finales del siglo XIX fueron: Papus,
Philippe de Lyon, Phaneg, Marc Haven, Paul Sedir, Paul Adanm, Eliphas Lévi…
Y un
inquietante personaje, que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX y que
algunos autores también vinculan de alguna manera con el “universo”
rosacruz a través de la célebre sociedad secreta ocultista “Golden Dawn”
(Alba Dorada, fundada en 1887 desde la S.R.I.A.), fue Aleister Crowley:
uno de los ocultistas que ha levantado mayores controversias dentro y
fuera de los medios esotéricos.
Ya en el siglo XX, las anteriores
personalidades ocultistas, junto a diversas corrientes esotéricas (la
Sociedad Teosófica, la
Antroposofía, las órdenes
Templaristas como
Ordo Templis Orientis, los grupos
gnósticos, la masonería de
rito oriental o egipcio, etc.), están
en el origen inmediato de las actuales órdenes rosacruces
operativas en España y en el resto del mundo.
Organizaciones rosacruces actuales y sus principales inspiradores.
Las organizaciones que afirman poseer una
identidad rosacruz, ya
arrogándose la exclusiva legitimidad y continuidad de la presunta y
primigenia orden rosacruz,
ya como objeto de su estudio esotérico y trabajo ocultista, son
numerorísimas. Se trata de un conjunto de entidades muy fragmentadas,
generalmente nacidas, e impulsadas, al calor de alguna figura con cierto
carisma personal que se siente capacitado para iniciar un nuevo “ciclo” de
la orden, generando una
“escuela”, en cualquier caso.
Veremos, a
continuación, las más relevantes, lo que nos puede proporcionar otra
aproximación a su naturaleza última.
Orden
Rosacruz.
La única orden rosacruz
nacida en España, lo hizo el día 6 de enero de 1988, impulsada por un
antiguo alto cargo de AMORC, quien sigue siendo su Imperator.
Su implantación se ha producido,
fundamentalmente, en España, radicando la Sede Soberana
-mundial- de la orden en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Se ha
iniciado una discreta expansión por otros países, especialmente en
Hispanoamérica.
Sus páginas web son de las mejores, de
temática rosacruz, que se
encuentran en Internet, realizando, además, algunas pequeñas campañas
publicitarias en diversos medios de comunicación.
Un análisis de su web
refleja, aparentemente, un notable paralelismo con la entidad
rosacruz más extendida en la
actualidad, AMORC: temáticas, método de enseñanza, organización, etc. Pero
carece de la abundante simbología egipcia que caracteriza a la mencionada
rosacruz americana.
Ese paralelismo se evidencia, también,
cuando su fundador y actual Imperator,
Ángel Martín Velayos, narra su versión de los hechos determinantes de la
reactivación de la orden. Habría sido a través de su contacto con un
anciano en Barcelona, nieto del último miembro de una logia
rosacruz existente en esa ciudad y
que se extinguió en 1880. Cambian las fechas, las ciudades y los nombres,
pero las similitudes con la narración de Harvey Spencer Lewis, fundador de
AMORC, son evidentes. Si todo se rige por ciclos, aseguran, también la
rosacruz actúa en función
de tales ritmos: ciclos de 108 años. Ello supone una cierta contradicción:
si la rosacruz se reactiva
cada 108 años, veíamos, ¿cómo es posible la existencia de dos órdenes
auténticas simultaneas
temporalmente? Así como AMORC se arroga le exclusiva legitimidad de origen
rosacruz de una forma
explícita, la entidad que nos ocupa se remite a la historia de la orden de
forma más genérica, considerándose heredera de una tradición
esotérica concreta. Y por ello, no
sienten obligados a dar más explicaciones al respecto.
Los miembros de Orden Rosacruz,
afirman, “se dedican al estudio y a la aplicación de las Leyes
de la Naturaleza en su forma más elevada”,
siendo la paz y el éxito internos los objetivos de su trabajo. Ese cambio
sería el contenido de lo que denominan “alquimia espiritual
rosacruz”.
Al igual que otras entidades
rosacruces, insisten en afirmar que
no se trata de una religión, que no entra en política y que no tiene ánimo
de lucro.
Sus
enseñanzas se imparten por correspondencia, con una media de 4 lecciones
mensuales de carácter práctico, con la pretensión, tanto en el plano
físico como en el mental, de desarrollar las enormes potencialidades del
hombre, entendido como un micro-cosmos concreción y reflejo del
macro-cosmos.
Al igual que la mayoría de las entidades
de su género, también Orden Rosacruz
asegura poder mejorar la memoria, corregir enfermedades, etc.
En las ciudades donde existen logias, los
rosacruces de esta
obediencia pueden participar en las ceremonias iniciáticas propias de un
proceso formativo “tradicional”, dividido en grados, y a los que
corresponden, en cada caso, determinados mandiles e insignias.
Disponen de una publicación (Triángulo
de luz) que puede adquirirse
solicitándolo por Internet o en la Sede Soberana de Las Palmas.
El libro titulado “Mis maestros”, escrito
por el Imperator de esta
obediencia rosacruz, es
otro de los textos que pueden adquirirse.
Los contenidos de sus web son muy claros,
discretos, menos pretenciosos que los de otras obediencias y sutilmente
ambiguos. Algunos de sus términos (logias, Gran Arquitecto del
Universo) y el empleo de determinados
símbolos (insignias y mandiles), recuerdan inevitablemente a la
masonería.
Antigua y
Mística Orden de la Rosa Cruz (AMORC).
Se trata de la entidad rosacruz
que, con mayor extensión en todo el mundo, reclama, además, ser la única y
legítima heredera de los auténticos rosacruces.
AMORC afirma tener sus orígenes nada
menos que en el Egipto de Tutmosis III. A partir de ese pasado mítico,
diversas personalidades y organizaciones esotéricas jalonarían la historia
de esta orden que afirma
ser la legítima sucesora de los rosacruces históricos (los
llamados ocultos maestros desconocidos):
la Gran Fraternidad Blanca,
Akhenaton, Tales de Mileto, Plotino, Pitágoras, Carlomagno, Arnaud…
Christian Rosenkreutz, el protagonista de
los primeros textos rosacruces,
no sería un personaje real para esta orden,
sino que formaría parte de la campaña previa preparatoria a su resurgir
temporal en aquel momento histórico concreto.
Otros rosacruces
ilustres habrían sido, según las publicaciones oficiales de AMORC:
Leonardo da Vinci, Paracelso, Bacon, Descartes, Spinoza, Newton,
Cagliostro…
Al norteamericano Harvey Spencer Lewis
corresponde el mérito de haber levantado esta multinacional del
esoterismo, presente en todos los continentes y con varios millones de
miembros, según afirman. Trasladado a Francia en 1909, habría recibido el
encargo de revitalizar la orden
e iniciar un nuevo periodo de 108 años de actividad. La veracidad de tales
hechos es cuestionada en numerosos foros esotéricos; existiendo algunas
extensas páginas en internet dedicadas exclusivamente a demostrar, de
forma muy detallada, las presuntas incongruencias y contradicciones
históricas y narrativas de Spencer.
Se define a sí misma como una
“organización filosófica, iniciática y tradicional, que perpetúa el
conocimiento que los Iniciados le transmitieron a través de los siglos. En
términos generales, su objetivo consiste en familiarizar al hombre con las
leyes cósmicas y enseñarle a vivir en armonía con ellas, permitiéndole
conocer la felicidad y adquirir la
Maestría de la Vida, tanto en el plano material como en el
espiritual. Sin ser ni una secta ni una religión, ni tampoco un movimiento
socio-político, la Orden reúne a hombres y mujeres pertenecientes a todos
los credos religiosos y a todas las categorías sociales”.
Como “Escuela de misterios”, entienden
éstos como una gnosis, como
una sabiduría secreta.
Afirman ser independientes de la
masonería, aunque reconocen que,
en el siglo XVIII, su relación era muy estrecha, siendo en la actualidad
muchas las personas que gozan de esa doble condición simultáneamente. Debe
precisarse que existe una relación más estrecha entre AMORC y la masonería
de rito egipcio, sobre todo
en sus orígenes, además de la meramente simbólica, obteniendo su fundador
los grados más elevados de diversas obediencias de ese particular rito,
minoritario en la masonería actual y que llegó a alcanzar una notable
extensión, en países como España, a finales del siglo XIX.
AMORC niega ser una religión, ya lo hemos
visto párrafos arriba. También niega que imponga creencias de ningún tipo,
pues se trataría de una “Escuela de Iniciados consagrados a
perpetuar el Conocimiento a través de los tiempos. Se trata de un sendero
de Conocimiento basado en la búsqueda individual y un sincero deseo de
superación”.
Al igual que la masonería, los
rosacruces tienen prohibido el
proselitismo religioso en el interior de la orden.
Moisés, Buda, Jesús, Mahoma, todos ellos
-y otros- habrían sido los grandes Maestros
de la humanidad, pero para AMORC “el más grande de los Maestros
no es otro que el propio Maestro Interior, que es la encarnación de Dios
en cada ser humano”.
Para estos rosacruces
es fundamental la idea de la reencarnación, aunque afirman -ya lo veíamos
antes- no imponen esta creencia a quiénes entran en la orden.
Pero, en lógica consecuencia, para poder avanzar en la adquisición de la
verdadera sabiduría, hay que despojarse de las viejas creencias…
El crecimiento personal se realizaría
tanto a nivel espiritual como a nivel material, de ahí la importancia del
aprendizaje de algunas disciplinas que ayudarían a obtener éxito en
diversas facetas de la vida. En este sentido, aunque con una importancia
secundaria, en el interior de la orden también se estudian los
poderes psíquicos: telepatía,
radiestesia, proyección psíquica, etc. Con todo, consideran más importante
el “despertar de las virtudes del alma”. Así, la alquimia
que practican estos modernos rosacruces
sería la espiritual: la transmutación de cada defecto en la virtud
opuesta.
Conciben la historia de forma cíclica,
con una duración de 2160 años para cada ciclo. La época anterior era la de
Piscis, siendo el “maestro
Jesús” quién la habría abierto: así, estos ilustrados rosacruces
nos recuerdan que el primero de los signos distintivos de los cristianos
fue el pez y no la cruz…
En lo que se refiere a la organización,
niegan que se trate de una organización secreta, sino “discreta”. Está
dirigida por un Consejo Supremo
integrado por los Grandes Maestros
de todas las jurisdicciones territoriales. El Imperator
es el presidente del citado Consejo y su máximo líder y autoridad. En la
actualidad se trata de un cargo electo periódicamente.
Es en las logias locales donde se
perpetúa el aspecto oral de la tradición rosacruz,
a través de las ceremonias de iniciación de cada grado.
Ese desarrollo personal se adquiere
conforme se progresa en los 9 grados iniciales: después de la fase de
preparación existe el grado
de postulante,
posteriormente, el de neófito
(otros tres grados), siendo la fase de Estudios
la correspondiente a los iniciados.
Superados estos grados, ya “iluminado”, deben superarse otros tres grados
más.
Los
estudiantes reciben 4 monografías mensuales de unas 10 - 12 páginas.
Estudian vestidos con un mandil y en un lugar de su casa reservado para
ello y provisto de una decoración muy concreta: un espejo, una cruz, un
candelero.
Se agrupan, según su número, en
logias, capítulos y
pronaos, reuniéndose en templos
decorados con motivos egipcios.
Organizan, periódicamente, convenciones
nacionales, de las grandes jurisdicciones y, también, de ámbito mundial.
Disponen en San José (California) de un complejo arquitectónico integrado
por diversos edificios de estética faraónica egipcia: la llamada
Universidad Rosacruz.
Para
iniciarse en AMORC hay que reunir unas condiciones: ser mayor de edad (los
menores precisan de autorización paterna), solicitud por escrito
manifestando sus intenciones y pago de las cuotas (generalmente,
mensuales). A cada nuevo miembro, desde el primer momento, le es asignado
un número a efectos “administrativos”.
Otra entidad que cuenta con varios
millares de adeptos en todo el mundo, especialmente en Francia, e
íntimamente ligada a AMORC, es la llamada Orden Martinista,
inspirada en la corriente esotérica denominada martinismo.
Desarrollada a partir de las doctrinas de
Martínez de Pasqually, está constituida a modo de orden paralela de AMORC
y compuesta, en su mayor parte, por rosacruces
de la misma. Al no tratarse de una organización netamente
rosacruz, no profundizaremos en ella.
Lectorium
Rosicrucianum.
Esta entidad afirma sentirse unida a la
que denomina “corriente crística”, equivalente, a su juicio, a la
enseñanza hermética, es
decir, la síntesis de la sabiduría original,
la suma de todo saber.
Invita a descubrir en sí mismo el “átomo chispa de Espíritu”, por ellos
denominado “Rosa del Corazón”, mediante el cual uno puede volverse hacia
lo Absoluto.
Catarismo, rosacruz
y Grial
se fundirían en un nuevo impulso cristiano.
La “Corriente Universal de Cristo” se
manifiesta -afirman- en impulsos de Fuerza de Luz
que, a modo de respiración cósmica, desciende a nuestro campo de vida
terrestre. Y esa Fuerza de Luz
se manifiesta -aseguran- también de forma horizontal a través de grandes
enviados: Rama, Khrisna, Hermes, Buda, Pitógoras, Zoroastro, Sócrates, y
el más grande de todos: Cristo. Todo ello constituye un conjunto de
creencias de incuestionable aroma gnóstico.
La Rosacruz Moderna,
tal como también se denominan, es una Escuela de Misterios
cuyo objetivo final sería mostrar el camino preciso para que el candidato
que lo desee se una directamente con la Fuerza del Amor
Universal, contribuyendo con ello a
la liberación de toda la
humanidad.
Si bien la orden rosacruz
se manifiesta en 1614 con la intención de reanimar el valor
liberador del primitivo cristianismo,
aseguran, es en 1924 cuando el Lectorium
se funda en Holanda de la mano de Jan van Rijckenborgh, Z. W. Leene (ambos
antiguos miembros de la Fraternidad Rosacruz
de Max Heindel, que luego veremos brevemente) y Catharose de Petri.
Cristo sería una fuerza
existente desde toda la eternidad, presente en todas partes y en todo
tiempo, un ser ilimitado; quien ofreció a todos los hombres la posibilidad
de realizar en su propio ser el proceso de transfiguración.
Cristo sería el Espíritu del
planeta, de ahí que la vía de la
transfiguración se concrete
en un camino de actos reales. Si Jesús de Nazaret se transformó en Jesús
el Cristo, afirman estos modernos gnósticos, todos podemos
despertar a la vida
verdadera por la Fuerza de
Cristo que actúa en nosotros.
Esta Fraternidad Rosacruz
tendría como objetivo vivificar lo que denominan el triple
Templo Divino Original, que aportaba
a los hombres la Religión Original, Real y Sacerdotal,
la Ciencia Original y el
Arte Original de la Construcción.
Esta
organización, que emplea el término “gnosis” constantemente, manifiesta
especial atracción por la herejía medieval cátara, a la que atribuye unos
contenidos absolutamente discutibles desde un punto de vista histórico.
Su “trabajo espiritual” pretende ser
impersonal. No desarrollan,
afirman, ningún culto personal hacia sus fundadores. Un colegio de 12
miembros forma la “Dirección Espiritual Internacional”, existiendo varias
direcciones nacionales de 6 personas cada una; también en España
El proceso del Lectorium
está estructurado en siete
escalones. Después de asistir a un
curso de orientación,
existe la posibilidad de acceder a la condición de simpatizante
o alumno, que corresponde al
Atrio del Lectorium, es decir, al
exterior de la organización.
Para el estudiante,
se organizan conferencias y cursos de duración anual.
Los siete niveles
corresponden a las siguientes fases:
Autopercepción del “átomo chispa de Espíritu Original”.
Purificación y renovación hacia el Arquetipo Divino.
Transmutación interior o renacimiento
del alma.
Fase
alquímica de la reconstrucción del
Alma Inmortal.
6. y 7. Transfiguración,
en relación con el “Campo de Radiación de la Rosacruz de Oro”, aspecto más
interno de la Escuela de Misterios.
Para
progresar de un grado a otro se precisa el transcurso del tiempo y la
asistencia a las actividades internas organizadas por la entidad.
No consideran relevante la tradición de
los ciclos, de actividad o inactividad, de la orden rosacruz,
de 108 años, tal como lo afirman otras entidades.
No cultivan el espiritismo, ni la
cartomancia, ni las ciencias parapsicológicas, por considerarlas
expresiones de la naturaleza;
siendo su objetivo, por el contrario, la búsqueda de la
naturaleza divina.
Hay que destacar que, para la mayoría de
los demás grupos rosacruces,
esta entidad no sería tal, siendo sus creencias un compendio particular de
las enseñanzas personales de sus fundadores.
Por algunos
de sus elementos definitorios, bien podría calificarse de “religión”, más
que de entidad esotérica. Y de hecho está inscrita en España, legalmente,
como entidad religiosa. Sus miembros fallecidos deben ser incinerados.
Administran un rito, de aspecto cuasi sacramental, al que denominan “consolamentum”,
al igual que lo hicieron los herejes cátaros, aunque con un contenido,
parece ser, bastante distinto. Además, sus miembros deben seguir unas
estrictas normas dietéticas.
Orden
Rosacruz - El Orden de Melquisedec.
Sin
proyección pública conocida en España, dispone de unas vistosas páginas en
Internet, de dudoso gusto y de fácil acceso.
Su “doctrina” responde a la elaboración
particularísima de su fundador, en la que integra los “mitos” clásicos
rosacruces con otras
tradiciones ocultistas; reinterpretando según sus convicciones toda
personalidad o entidad relevante en el mundo de las sociedades esotéricas.
Presenta un conjunto heterogéneo de creencias de base gnóstica, integrando
también algunos de los supuestos contenidos de las primitivas religiones
precolombinas. Un lenguaje oscuro, unos conceptos cambiantes, aderezan
unos textos heterogéneos. Encontramos, por una parte, una presunta
explicación de la auténtica historia rosacruz.
Por otra, proporciona unos escritos de pretensiones poéticas de
inspiración pseudo mística.
Fraternidad
Rosacruz (de Max Heindel).
Se denomina también “Asociación
internacional de místicos cristianos”, considerándose el
verdadero cristianismo, entendido,
naturalmente, desde una perspectiva esotérica. Según afirman, Cristo
habría enseñado su religión a las multitudes en forma de parábolas, pero
habría explicado los misterios -el
verdadero, e interno, contenido de sus doctrinas- a sus discípulos. Jesús,
según Max Heindel, habría sido un hombre que vivió en muchas
encarnaciones; además “El espíritu de Cristo que ha entrado en
el cuerpo de Jesús, era un rayo del Cristo cósmico”.
Esta entidad no tiene logias,
sino templos, radicando en
la ciudad californiana de Oceanside el principal de todos ellos, que
cuenta doce lados, tantos como signos tiene el zodiaco. Es un dato
significativo de la gran importancia que atribuyen a la práctica de la
astrología.
Esta fraternidad
fue fundada en 1909 por el citado Max
Heindel (su nombre verdadero era Carl Louis Grasshoff) en la ciudad
norteamericana de Seattle.
Pero el verdadero inspirador de esta
fraternidad, habría sido un
“Maestro” que se apareció -supuestamente- en varias ocasiones a Max
Heindel, transmitiéndole el conjunto de conocimientos que, como fiel
depositario, se afanó en difundir.
Su principal
texto es “Concepto rosacruz del cosmos”, habiendo sido editado, en
diversas ocasiones, en castellano y otros idiomas.
Su fundador, a diferencia de los de otras
órdenes rosacruces,
consideró a Christian Rosenkreutz como un personaje real que ya estaba
encarnado en época de Jesús y que lo estaría, de nuevo, actualmente.
Incluso el Conde de Saint Germain
habría sido otra de sus encarnaciones.
Defiende una
concepción maniquea explícita, según la cual el bien y el mal, el odio y
el amor, se encuentran en permanente lucha.
Autor de una
vastísima obra que comprende múltiples temáticas, incurre en numerosas y
abultadas contradicciones que sus detractores airean, con profusión, en
los medios esotéricos; también en Internet.
Otra diferencia con AMORC y otros grupos
rosacruces es el cultivo de
la astrología y la
quiromancia por sus estudiantes y
miembros. Pretenden desarrollar la clarividencia, los viajes astrales, la
bilocación y la sanación a distancia durante el sueño.
Por otra
parte, la masonería, a su juicio, habría perdido buena parte de su
contenido ocultista, por lo que no tendría -hoy- el interés que tuvo en su
momento.
Practican una
dieta vegetariana, propugnando, además, la castidad.
La Fraternidad Rosacruz
enseña la relación del hombre con el Gran Arquitecto del
Universo y con las doce
Jerarquías de Seres Celestiales. El
universo estaría dividido en siete planos cósmicos, evolucionando en 7
épocas sucesivas. Tiene, por tanto, una concepción cíclica de la historia
y del hombre, por lo que afirman la reencarnación.
Carece de cuerpo iniciático. La
iniciación sólo se da en el nivel
espiritual, constituyendo una experiencia íntima y personal. Con todo,
afirma un sistema de 9 grados de los misterios menores
y cuatro Grandes Iniciaciones.
Max Heindel, al final de sus días, llegó
a afirmar que su fraternidad
no era la verdadera Orden Rosacruz
(la cual estaría integrada por sólo 12 selectos y misteriosos miembros que
se suceden desde hace siglos, tal como se describe en los primeros
escritos del siglo XVII), sino una simple organización terrenal que algún
día desaparecerá y dará -entonces- origen a algo más grande.
El núcleo central de sus doctrinas se
imparten, al igual que por otras obediencias rosacruces,
por correspondencia.
Movimiento
Gnóstico Universal.
Pese a emplear, en ocasiones, la
denominación de rosacruz,
cultiva una cosmovisión explícitamente gnóstica, basada exclusivamente en
la obra de su fundador Samuel Aun Weor, autor de numerosos y obtusos
textos esotéricos de todo tipo. Es una de las entidades esotéricas que
mayor actividad pública desarrollan en España.
Orden
hermética de la Golden Dawn.
Fundada en 1887 por S.L. Mc-Gregor
Mathers, W. Woodman y W. Westcott. Se trata de una entidad “mítica” en el
mundo del esoterismo cuya continuidad, en alguna medida, se arrogan
numerosas organizaciones y cenáculos. Se alimenta, sólo en parte, de la
tradición rosacruz.
Ordo Rosae
Rubeae et Aureae Crucis (R.R. et A.C.).
Con una presencia muy limitada,
particularmente en América Hispana, formaría el “círculo más interno” de
la Golden Dawn.
Orden
Rosacruz del Alpha Omega.
Orientada a
la práctica de la alquimia y con algunas pequeñas delegaciones en América
Hispana.
Stella
Matutina.
Pequeña
entidad de inspiración rosacruz orientada a la práctica de la alquimia, al
igual que la anterior, y con una mínima representación en algunos países
de América Hispana.
Fraternitas
Rosicruciana Antiqua (Tradición Huiracocha).
Fundada por
el ocultista Arnold Krum Heller. Con sede central en Ginebra, cuenta con
cierta presencia en América Latina (Chile y Brasil, sobre todo). La
entidad se dividió a su muerte en, al menos, dos obediencias. En España se
constituyó, según afirma Manuel Guerra en su “Diccionario enciclopédico de
las sectas” (2ª edición, BAC), una delegación de una de ellas en Sevilla:
“Aula Lucis”.
Instituto
filosófico hermético.
Fue fundado por Darío Salas Sommer, en
1963, en Santiago de Chile. Este personaje considera a los
rosacruces como herederos de
extraterrestres, dotados de los conocimientos precisos para ayudar al
hombre en su manifestación original y divina.
Del ya citado Arnol Krumm Heller proceden buena parte de sus doctrinas.
Creen en la reencarnación y en la existencia histórica de Hermes.
Sus
enseñanzas se importen en tres grados. A partir de la gran importancia que
atribuyen a la mente, practican ejercicios de respiración, meditación,
sanación, relajación, ayunos…
Cuenta con
seguidores organizados en España, realizando algunas actividades públicas
en sus locales.
Otras
entidades.
Las escisiones, reactivaciones, fusiones,
etc., sufridas por este tipo de entidades, hacen difícil el seguimiento de
la vida de buena parte de ellas. Internet es un buen medio para hacerlo,
pero ciertamente, la constelación de entes rosacruces
es confusa y sumamente cambiante.
Organizaciones rosacruces
presentes en España.
Orden
Rosacruz.
Se trata de la primera y única
organización rosacruz
nacida en España, en concreto, el día 6 de enero de 1988, impulsada por un
antiguo alto dirigente de AMORC, Angel Martín Velayos.
El grueso de su organización se encuentra
en España, siendo Las Palmas de Gran Canaria la ciudad en la que radica la
Sede Soberana -mundial- de
la orden, habiendo iniciado una tímida expansión por otros países,
especialmente en Hispanoamérica.
Su máximo dirigente es el
Imperator Angel Martín Velayos C.R.C.
(caballero rosa cruz),
autor del texto “Mis maestros”, que hemos citado en el artículo anterior.
Cuenta con logias
o talleres (según el número
de miembros) en las siguientes ciudades y provincias españolas: Las Palmas
de Gran Canaria, Valencia, Palma de Mallorca, Madrid, Barcelona, Valencia,
Alava, Lérida, Sevilla y Zaragoza.
Realizan
modestas campañas publicitarias en prensa, organizando, además,
actividades semi públicas en algunas ciudades. La entidad ha sido objeto
de atención por parte de algunas publicaciones populares de temas
esotéricos y paranormales.
Editan una revista propia, llamada
“Triángulo de luz”. En la misma se puede observar una clara voluntad de
aproximación a la rosacruz
histórica, a través del estudio de diversas cuestiones relacionadas con
los autores esotéricos “clásicos” como Cagliostro (supuesto fundador de la
masonería de rito egipcio),
Stanislas de Guaita, Papus, etc.
Sus enseñanzas las imparten, al igual que
la mayoría de las entidades rosacruces,
por correspondencia.
Está
legalizada como asociación cultural.
No parece que
su número supere el de unos pocos cientos de adeptos.
Dispone de una red de webs,
pertenecientes a sus diversas logias
locales, siendo la más interesante -y de buena calidad- la elaborada, con
carácter oficial e internacional, por sus órganos centrales.
Antigua y
Mística Orden Rosa Cruz (AMORC).
La organización rosacruz
más numerosa del mundo sufrió, en España, una crisis motivada por la
escisión de Angel Martín Velayos y su gente, hecho acaecido en 1988, y que
le afectó profundamente, habiendo reestructurado, desde entonces, su
presencia. Cuenta con logias en diversas ciudades españoles como Madrid,
Barcelona, etc.
La sede central de la logia
española radica, actualmente, en
Barcelona.
Realizan
escasas actividades semipúblicas, como conferencias y exposiciones.
Publican periódicamente anuncios en la revista “Más allá” y en otros
medios escritos de la “New Age” en España. Cuenta con varias webs poco
desarrolladas, transcurriendo muchos meses en sus actualizaciones.
Para ingresar en la orden solo se precisa
ser mayor de edad y abonar una cuota de inscripción. Posteriormente,
deberá abonar una cuota anual, teniendo ya derecho a recibir por correo,
en el propio domicilio, una serie de monografías mensuales (en torno a 4)
para su estudio y práctica. Para la superación de cada grado, debe
someterse a una ceremonia de iniciación en la logia
más próxima a su domicilio.
AMORC afirma
tener en España en torno a 2000 seguidores.
Lectorium
Rosicrucianum.
También emplea las denominaciones de
Escuela Internacional de la Rosacruz de Oro
y Fundación Rosacruz.
Presente en
España desde 1978, establece su primer centro fijo en Barcelona el 13 de
septiembre de 1980, al que suceden otros en Madrid, Sevilla, Málaga,
Zaragoza, Valencia, Palma de Mallorca, Tenerife, Ordizia (Guipúzcoa),
Gijón, Valladolid, Alicante y Gerona.
Está inscrita como entidad religiosa
desde 1983, en el Registro de la Dirección General de Asuntos Religiosos
del Ministerio de Justicia español, que, en una publicación oficial, la
define de la siguiente manera: “Comunidad religiosa cristiana
que se esfuerza por seguir el cristianismo original de una manera adaptada
a las posibilidades y necesidades del hombre actual. Pretende que cada uno
de sus miembros pueda vivir la experiencia espiritual interior de su unión
con el Cuerpo Místico de Cristo, de una manera libre de dogmas,
autoridades e intermediarios. La idea rosicruciana del cristianismo es
anterior a la reforma de Lutero”
(Guía de entidades religiosas de España, 1998, Ministerio de Justicia).
Su sede
nacional está situada en la localidad zaragozana de Villamayor, denominada
“El Nuevo Mercurio”.
Organizan, en sus centros y en espacios
públicos, diversas conferencias, anunciadas con numerosos carteles y
anuncios, sobre temas directamente relacionados con sus “enseñanzas”.
También puede accederse a un Curso de orientación
de 5 entregas escritas, que pueden
recibirse por correo electrónico: la búsqueda del sentido de la
vida, lo esencial de la religión, los dos órdenes de la naturaleza, el ser
humano como microcosmos y el “santo deseo”.
Posteriormente, pueden recibirse las 12
cartas del Curso de introducción,
pudiéndose solicitarse la entrada en la organización, a su término, como
alumno o simpatizante. Los temas tratados son: verdad e ilusión,
el conocimiento de sí mismo, los dos órdenes de naturaleza, el misterio de
la vida y la muerte, el cambio fundamental (macrocosmos - microcosmos),
¿reencarnación o liberación?, el camino de la endura, el proceso alquímico
(la transfiguración), la verdadera oración, el espiritismo y la revolución
cósmica, la enseñanza universal (la Biblia) y el candidato y la Escuela
espiritual.
Lo que denominan “servicios de Templo”
hace referencia a las enseñanzas prácticas de la organización:
orígen del hombre, el renacimiento por la transformación de la conciencia,
el misterio del Santo Grial, el proceso de la Transfiguración, el “Nuevo
Campo de Vida”, todo lo relacionado
con el proceso de transmutación.
Algunos de
sus libros, escritos por sus fundadores, se pueden encontrar a la venta en
librerías esotéricas de toda España.
Disponen de
varias webs en castellano, sobrias en su presentación, con bastante
información y actualizadas periódicamente.
El número de
sus miembros en España no parece supere el millar.
Fraternidad
Rosacruz de Max Heindel.
Disponen de
dos locales conocidos en España: uno en Barcelona y otro en Madrid.
Esta entidad proporciona a sus
estudiantes una serie de cursos por correspondencia, por los que sólo
acepta donativos. Los primeros cursos son los siguientes: de filosofía
rosacruz, de sabiduría
bíblica occidental y el curso de astrología.
Instituto
Filosófico Hermético.
Esta curiosa organización considera que
los rosacruces serían
herederos, de alguna manera, de extraterrestres,
dotados de la capacidad de liberar al Dios inhabitante de cada
hombre.
Cuenta con
una discreta presencia en España: en Madrid (donde radica la sede
nacional, según su web internacional), Barcelona y algunos adeptos en
Burgos (según Manuel Guerra en su “Diccionario enciclopédico de las
sectas”, 2ª edición, BAC). Organizan algunas conferencias y actividades,
de cara al público, a las que han dado publicidad en la mencionada revista
“Más allá”.
En su web
ofertan un curso por correspondencia (mediante entregas mensuales) y
varios libros, del género de “autoayuda”, escritos por su fundador, el
chileno Darío Salas Sommer.
Otras
entidades.
Manuel Guerra, en su citado texto, afirma
que, hace casi treinta años, existió una entidad denominada “Aula Lucis”
(producto de la escisión sufrida en la Fraternitas Rosicruciana
Antiqua de Arnold Krumm Heller) en la
ciudad española de Sevilla, pasando posteriormente a la disciplina de la
Ordo Templis Orientis, OTO,
(por lo que debe estudiarse en el contexto de las organizaciones
esotéricas de carácter “templarista”.
El Movimiento Gnóstico
Cristiano Universal (que también
emplea otras largas denominaciones) cuenta con una amplia y discreta
representación en España. Realizan numerosas conferencias públicas,
editando revistas y libros que pueden encontrarse en bastantes librerías
esotéricas de toda España. Pero ya hemos indicado que, pese a denominarse
“rosacruz”, no parece reunir las características que así la definirían. El
adjetivo de “cristiano” está presente, tanto en sus convocatorias, como en
el mencionado nombre de la entidad, que adopta para algunas de sus
actuaciones públicas.
Hay
representantes y miembros de otras pequeñas entidades, mencionadas en el
anterior artículo, pero ya con carácter aislado, sin alcanzar ni realizar
actos de proyección pública alguna.
También existe una mínima presencia de
miembros de organizaciones martinistas,
sin que realicen actividades públicas. Ya
vimos que la principal de tales entidades está íntimamente ligada a AMORC
y que, en todo caso no pueden ser calificadas, propiamente, como entidades
rosacruces o
rosacrucianas.
Naturaleza de
las organizaciones rosacruces.
Según Juan Miguel Ganuza en su libro
Las sectas nos invaden, los
rosacruces serían un nuevo brote de la herejía gnóstica,
a la que caracteriza de la siguiente manera: conjunto de doctrinas que,
provistas de un ropaje científico y de alta especulación, se atribuía la
clave de múltiples secretos humanos y divinos. Se trataba de una
“Amalgama religioso - científica que tomó del Platonismo la concepción
de las ideas, diversos
principios ascéticos y un misticismo extraño y exagerado de
características panteístas del neopitagorismo y neoplatonismo, las
concepciones cosmogónicas de la India y Egipto junto con un cúmulo de
ideas religiosas, y todo ello mezclado con ideas cristianas, como la
Redención”.
Así, el
gnóstico Carcoprates tenía algunas teorías coincidentes, en diversos
sentidos, con las obediencias rosacruces. Carcoprates afirmaba que Jesús
era hijo de José, naciendo como un hombre más. Por la resurrección se
libera de su existencia anterior a través de un singular proceso de
metempsicosis, triunfa de la muerte y del mundo y recobra al Padre. Este
fenómeno puede repetirse en muchos mortales.
En el Diccionario de las
Religiones, dirigido por el Cardenal
Paul Poupard (Herder, Barcelona, 1987), se afirma que la rosacurz:
“es menos una secta religiosa que un sincretismo de origen gnóstico y
alquímico, de tipo iniciático, que propone una síntesis del conocimiento
de la naturaleza, del secreto de las fuerzas cósmicas, del misterio del
tiempo y del espacio, o de los poderes místicos de las religiones o
sabidurías de Egipto, Babilonia, de Grecia y de Roma”.
Según este texto, para los rosacruces, las enseñanzas de Jesús estaban
dirigidas sólo a una minoría, lo que las Iglesias ocultaron, siendo ese
pequeño número su único depositario. La tierra sería una “gran escuela” a
la que el hombre retorna a través de la reencarnación. El saber se
transmitiría de manera secreta y privada, siguiendo la tradición de los
grandes iniciados. La astrología, la alquimia y otras disciplinas
esotéricas serían muy importantes, formando buena parte de las enseñanzas
rosacruces.
En todas las
obediencias rosacruces encontramos -ya lo hemos visto en el primero de los
artículos dedicados a estas entidades- una serie de elementos doctrinales
y estructurales comunes:
Un conjunto
de creencias de base gnóstica, tal como hemos mencionado en los párrafos
anteriores, y de desarrollo amplio.
Una
concepción del cristianismo entendido como una religión exotérica
destinada a las multitudes de fácil conformar espiritual y con una
realidad oculta -esotérica- que sería, en buena medida, común a otras
grandes religiones.
La creencia
en la reencarnación.
La práctica de la alquimia,
ya entendida en un sentido psicológico o espiritual o en su sentido físico
tradicional.
Un cultivo de la astrología.
La práctica de diversas técnicas de
autoayuda.
Una
concepción panteísta.
Negación del
carácter religioso de sus organizaciones (salvo excepciones), político o
lucrativo.
La
adquisición del conocimiento rosacruz mediante estudios, por
correspondencia, y la participación en ceremonias iniciáticas
estructuradas en grados de superación sucesiva y de forma casi automática.
La existencia, en el origen de cada
orden, de un fundador carismático, privilegiado intermediario entre una
elite humana y los planos o
seres superiores de los que
procede el verdadero conocimiento.
Su relación
con la masonería.
En el periplo de los rosacruces, su
relación con la masonería ocupa un espacio importante. Así, por ejemplo,
en la versión de su historia proporcionada por la más numerosa y extendida
de sus organizaciones en la actualidad, AMORC, ”la masonería no
sería sino la organización nacida de Salomón, un rosacruz que no llegó a
ser iniciado por completo”; versión
no aceptada, evidentemente, por la masonería, y que carece de cualquier
base histórica.
Jean - Pierre Bayard en su libro
La meta secreta de los rosacruces
(Robin Book, Barcelona, 1991), asegura que “Los
Manifiestos de la Rosacruz,
creados o no por Andreae y sus amigos, han tenido una influencia
espiritual sobre muchos grupos y, particularmente, sobre los de
Inglaterra. Francis Bacon, con la
Nova Atlantis, influenció y marcó las logias masónicas”.
Afirma, por otra parte, que “Johann Gotthier, al publicar en
1804 su libro sobre los rosacruces, pensó que francmasones y rosacruces no
eran sino un único grupo en su origen, que se separaron para propagar por
una parte ideas filosóficas y filantrópicas en la masonería y, por otra
parte, entre los rosacruces, para llevar a cabo investigaciones
cabalísticas y alquímicas”. Y, más
adelante, describe el ambiente intelectual en el que todo ello pudo
producirse, pues “Igualmente hemos visto que el Siglo de las
Luces se sintió atraído por el iluminismo y que aquellos focos permitieron
la eclosión de la francmasonería, bien estructurada desde 1717. Esta orden
no pudo sino permanecer atenta a toda creación de sociedades análogas y
seguir la evolución de los círculos, atribuyendo siempre a la Rosacruz de
Oro intenciones alquímicas”. Unos
párrafos que consideramos, más allá de anécdotas, como sumamente
aclaratorios.
Los autores
especializados en estas materias, como el arriba citado, enumeran y
relatan numerosos círculos de inspiración rosacruz que adoptaron, desde
principios del siglo XVIII, organización y ritos masónicos, tanto en
Alemania, Rusia, Inglaterra, etc.
Es importante observar que el grado 18
del Rito Escocés Antiguo y Aceptado,
practicado en la mayoría de logias masónicas de todo el mundo, se denomina
Gran Príncipe Rosa Cruz. En
este grado se recogen diversos símbolos indudablemente rosacruces: el
triple beso, el pelícano, el águila, barras de cera para lacrar…
La S.R.I.A.
está compuesta exclusivamente, ya lo veíamos anteriormente, por masones,
que conciben la “vía rosacruz” como una profundización más espiritual,
incluso superior, en algunos aspectos, a la experimentada en la propia
masonería.
En el caso concreto de la Orden
Rosacruz, cuya sede mundial está en
Las Palmas de Gran Canaria, los mandiles, de apariencia masónica a simple
vista, la denominación de sus locales, “logias”, y las referencias al
Gran o supremo Arquitecto del Universo;
nos remiten, inevitablemente, a la masonería como inspiradora tanto formal
como materialmente o, al menos, formando parte de un tronco común.
Manuel Guerra, en su extraordinario
Diccionario enciclopédico de las sectas
(BAC, Madrid, 1999,2ª edición) asegura que “Los grados de
iniciación, el secreto, etc. del rosacrucismo deben atribuirse
probablemente a influjo de la masonería”.
Cuando algunas organizaciones rosacruces
analizan sus diferencias con otras entidades igualmente denominadas,
denuncian la mayor o menor influencia ejercida por la masonería en ellas.
Es el caso de la Fraternidad Rosacruz
de Max Heindel que, para diferenciarse de AMORC, recurre a la inspiración
masónica de ésta última, cuando afirma que en ella el proceso de la
iniciación reviste carácter
masónico: se realiza en una logia, asisten oficiales de ceremonia, se
sigue un ritual preciso, se emplean palabras de pase, se utilizan signos e
instrucciones secretas… Por el contrario, los seguidores de Max Heindel
experimentarían una iniciación personal, espiritual e íntima.
Pero donde puede encontrarse una gran
fuente de inspiración para alguna de las actuales órdenes rosacruces,
particularmente AMORC, es en la nebulosa masonería llamada
egipcia, es decir, la seguidora de
los ritos de Menfis, Misraim
y Menfis-Misraim.
Dicha masonería irregular no goza de
buenas relaciones con las masonerías mayoritarias (la regular y la
liberal), que la consideran como de carácter periférico e incluso
“paramasónico”. Históricamente llegó a contar con un gran desarrollo y
extensión (también en España), pero a finales del siglo XIX sufrió una
grave crisis de la que no se ha repuesto. En la actualidad se encuentra
fraccionada en múltiples obediencias y “logias salvajes”, con muy pocos
seguidores en general, sufriendo periódicamente diversas “restauraciones”
y escisiones. Precisamente de algunas entidades integrantes de la
masonería egipcia, Spencer Lewis,
fundador de AMORC, recibió algunas de las más importantes dignidades
esotéricas que afirma llegó a poseer. Así, obtuvo del Gran
Hierofante Teodor Reuss, en 1921, los
más altos grados en la masonería egipcia:
en el Rito Escocés Antiguo y Primitivo
(grado 33), en el Rito de
Menphis (grado 90) y en el
Rito de Misraim (grado 95).
El fundador de AMORC, en su artículo titulado “Misticismo verdadero”,
reproducido en la revista internacional de dicha orden, “El Rosacruz” de
enero de 1950, asegura que: “Los Rosacruces (AMORC), como
descendientes de los Esenios, que formaron parte de la escuela secreta
cristiana, son probablemente los únicos que conservan e imparten la
mayoría de esos secretos cristianos, ayudados por las actividades secretas
de una o dos organizaciones semejantes, como la de los Caballeros del
Temple en Europa y los ‘Hermanos del Traje Blanco’, que pertenecen a los
antiguos Ritos de Memphis y Misraim”.
Un texto de dudosa calidad literaria, impreciso en su terminología, pero
que establece unas clarificadoras filiaciones.
AMORC, en su texto Preguntas y
respuestas rosacruces, afirma,
además, que “En el siglo XVIII, la Orden de la Rosa-Cruz y la
Francmasonería estaban muy relacionadas, lo que explica por qué uno de los
más altos grados de la masonería lleva el nombre de ‘Caballero Rosa-Cruz´.
Estas dos organizaciones son totalmente independientes entre sí, y por
tanto, sus actividades también lo son. Ciertamente, hay numerosas personas
que son al mismo tiempo rosacruces y masones, demostrando que no existen
incompatibilidades entre estos dos movimientos”.
Intentemos,
como resumen, establecer algunas semejanzas y diferencias entre ambas
corrientes, ya aclarado que el “humus” humano e intelectual eran comunes.
Semejanzas: ambas son órdenes
(organizaciones jerarquizadas y estructuradas en grados); son entidades
iniciáticas (se pasa de un grado a otro superior mediante ceremonias
iniciáticas); son grupos esotéricos (para una minoría, frente a las
religiones exotéricas,
propias de las mayorías); afirman remontarse a una remota antigüedad;
poseen sistemas de signos, toques y palabras; realizan sus trabajos en
logias dirigidas por
venerables maestros; emplean
mandiles; comparten
numerosos principios filosóficos.
Diferencias: la masonería posee tres
grados fundamentales (aprendiz,
compañero y
maestro), mientras que la rosacruz no
los tiene; los sistemas de enseñanza son distintos (en la masonería es
simbólica, en la rosacruz se realiza a través de monografías periódicas);
en la rosacruz se escucha el discurso del maestro
y se retiran, y en las tenidas
masónicas, los asistentes exponen sus opiniones; en la rosacruz el ascenso
de grado es automático, mientras que en la masonería el aspirante debe
acreditar su preparación; el mandil
rosacruz es triangular, por el contrario, en la masonería es cuadrangular;
la masonería está enfocada a la simbología y la reflexión filosófica y
social, y la rosacruz se encamina al desarrollo de las potencialidades de
la persona, la alquimia y la astrología.
Su relación
con el cristianismo.
Todos los grupos rosacruces consideran a
Jesucristo, al menos, como uno de los más grandes “iniciados” y maestros,
afirmando alguna obediencia concreta (caso de Lectorium)
que ha sido el mayor de todos ellos. Aseguran que sería la encarnación de
seres superiores enviados a la humanidad para rescatarla de su desvío. Sin
embargo, esa inicial visión amable de Jesucristo, absolutamente
incompatible con la fe cristiana, conviene analizarla más de cerca.
Inmediatamente, cualquiera de estos grupos incurre en uno de estos de dos
juicios:
Su doctrina no fue entendida mas que por
un puñado de “iniciados”, quiénes la transmitieron de forma oculta a
través de diversas organizaciones secretas (gnósticos, maniqueos,
templarios, rosacruces). Es el caso de la Fraternidad Rosacruz
de Max Heindel y también, con matices, de Lectorium
Rosicrucianum, que propugnan ser el
“verdadero cristianismo”.
Hay que rescatar al verdadero
Jesucristo, quien, a su juicio, sólo sería uno más de los grandes
iniciados de todos los tiempos, incluso un “ser” procedente de otra
dimensión con una compleja misión sólo transmitida a unos pocos
privilegiados; mientras que millones de personas se han conformado con una
religión distorsionada y esclavizante. Es el caso de AMORC y otros grupos.
Ambas
posiciones reducen a Jesucristo a una mera abstracción, a una idea
preconcebida accesible a unos pocos. Y ello, cuando no le se reduce a la
categoría de los “grandes maestros”, ignorándose su filiación divina
absolutamente original e inimaginable. Ambas posturas no pueden
compatibilizarse, de manera alguna, con el Cristo de la Iglesia católica,
que nos asegura puede transformar a cualquier hombre independientemente de
su condición, formación y temperamento.
Posición de
la Iglesia católica ante los grupos rosacruces.
Los rosacruces han preocupado
especialmente a la Iglesia católica hispanoamericana, en cuyo territorio
tales grupos han arraigado con especial intensidad, siendo el libro del
CELAM Las sectas en América Latina
(Editorial Claretiana, Buenos Aires, 1986) uno de los primeros textos
católicos que le dedican un importante espacio crítico.
Por lo que
respecta a textos y documentos oficiales de la jerarquía católica, o de
otros organismos oficiales, pocos son los que, de forma expresa, mencionan
a las órdenes rosacruces, analizando el contenido de sus doctrinas.
Nosotros conocemos dos magníficos textos.
El primero de ellos es la Instrucción
Pastoral, de noviembre de 1991, del Arzobispo de Miami, sobre el
movimiento de la “Nueva Era”. Veamos, brevemente, su estructura y
orientación. Después de explicar el sentido y contenidos de este
movimiento, determina la radical incompatibilidad entre el mismo y la
Iglesia, mencionando a los rosacruces dentro de su apéndice,
donde relaciona conceptos, temas, intereses y organizaciones integrantes
de este amplio movimiento sincrético y multiforme.
Posteriormente será el Arzobispo Primado
de Méjico, Norberto Rivera Carrera, quien elaboró en 1996 una Instrucción
Pastoral dedicada al estudio de la misma corriente, figurando en la misma
los rosacruces como uno de los grupos precursores. Por ello, vamos a
reproducir y resumir las líneas maestras de este esclarecedor documento,
amplio, muy bien estructurado, escrito con lenguaje claro, atractivo y
preciso, lo que no impide afrontar los retos planteados por la “new age” (Nueva
Era, en español), llegando a
reconocer algunos errores cometidos en el seno de la misma Iglesia ante
estas asociaciones y corrientes.
El autor
considera que nos situamos ante una “ola cultural/filosófica/religiosa”
formada hace unos 35 años y que ha hecho sentir sus efectos en todos los
aspectos de nuestras vidas. Se trataría, a su juicio, de un intento vano
del hombre por salvarse a sí mismo, expresión de la nostalgia de una
presunta “edad dorada” de la humanidad acrecentada por cierto espíritu
milenarista. Para la “new age” el universo entero sería un todo vivo del
que nosotros formaríamos parte.
Varios
factores habrían facilitado tan rápida difusión: el proceso de
globalización en los diversos campos del actuar humano, la agresiva
comercialización de todos los aspectos de la vida del hombre de hoy, el
destierro de la fe del horizonte del saber humano y, por último, la
insaciable sed del hombre de una trascendencia y de la necesidad de
sentido.
La “new age”
no es una organización única, sino una misma mentalidad dotada de una
enorme capacidad de comunicación muy fluida. Sin embargo, pese a la
aparente multiformidad de las innumerables expresiones de esta corriente,
compartirían una serie de creencias básicas:
El ecologismo
que, en su versión “profunda”, niega la diferencia de fondo entre la
existencia humana y la no humana.
El panteísmo.
En parte derivado del anterior, se crea una especie de espiritualidad
planetaria, perdiendo la noción de un Dios personal en favor de una fuerza
divina que estaría presente en todo.
El gnosticismo,
también presente en todas las grandes tradiciones religiosas, sería
expresión de la tendencia a exaltar a la razón humana, atribuyéndole
poderes extraordinarios. En el caso del cristianismo, el gnosticismo
pretendía que en la Sagrada Escritura existiría un mensaje escondido que
sólo ciertas mentes iluminadas podrían descifrar. Múltiples agrupaciones
encarnarían hoy día esta tendencia: la Sociedad Teosófica
de Helena Blavatsky, la Antroposofía,
la Gran Fraternidad Universal,
las órdenes rosacruces,
Nueva Acrópolis, etc. A
juicio del autor, por lo tanto, las órdenes rosacruces se situarían entre
las precursoras ideológicas de la “new age”, siendo todavía promotoras
expresas de la misma. La masonería, con sus ritos, símbolos y ceremonias,
también estaría muy relacionada de fondo con la gnosis.
Todas estas corrientes, además, pretenden potenciar la voluntad y la
capacidad humanas merced a supuestas fuerzas cósmicas secretas de las que
serían celosas depositarias.
La pseudo-ciencia.
Esta corriente se afana por comprobar sus ideas y sus técnicas de forma
presuntamente científica. Por ejemplo, pretenden borrar la frontera entre
materia y espíritu, entre vida biológica y consciencia humana.
La
Instrucción Pastoral continúa afirmando la incompatibilidad de la “new
age” con el Evangelio, al ser la característica común más preocupante de
esta corriente el relativismo religioso, espiritual y moral. Para la “new
age” el hombre forma parte de un ser cósmico único que está en evolución
hacia la perfecta conciencia de sí. La conciencia humana no sería sino el
penúltimo estado evolutivo de la revelación de esa conciencia cósmica,
siendo su destino el disolverse en el anonimato del ser. En este marco,
muchos serían los “mesías” y “maestros aparecidos. Por lo tanto, la
revelación de Dios en Jesucristo pierde su carácter singular.
Una de las ideas básicas de la “new age”,
plenamente compartida por las diversas obediencias rosacruces, es la de la
reencarnación, creencia totalmente irreconocible con la fe cristiana,
siendo inconciliable con la revelación cristiana: “Si ése fuera
el caso, Cristo habría tenido que morir muchas veces desde la creación del
mundo. Pero el hecho es que ahora, en el final de los tiempos, Cristo ha
aparecido una sola vez y para siempre, ofreciéndose a sí mismo en
sacrificio para quitar el pecado. Y así como todos han de morir una sola
vez y después vendrá el juicio, también Cristo ha sido ofrecido en
sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos” (Heb. 9,
26-28).
El texto insiste en otros aspectos,
particularmente cuando los promotores de la “new age” afirman la
compatibilidad de su espiritualidad con la doctrina y fe católicas. El
autor de la Instrucción hace propias unas palabras de Juan Pablo II
escritas en su libro Cruzando el umbral de la esperanza,
quien afirma que ”la “new age” no puede llevar a una renovación
de la religión, pues sólo es un nuevo modo de practicar la gnosis”.
Vamos a
reproducir literalmente, por último, los elementos de la “new age” que, a
modo de síntesis, ofrece el autor como más disconformes con el catolicismo
y que, en mayor o menor medida, están presentes en las doctrinas y
prácticas rosacruces:
“A.
Despersonaliza al Dios de la revelación cristiana.
B. Desfigura
la persona de Jesucristo, desvirtúa su misión y ridiculiza su sacrificio
redentor.
C. Niega el
evento irrepetible de su Resurrección por la doctrina de la reencarnación.
D. Vacía de
su contenido a los conceptos cristianos de la creación y de la salvación.
E. Rechaza la
autoridad magisterial de la Iglesia y su forma institucional.
F. Relativiza
el contenido original, único e históricamente fundado del Evangelio.
G. Deforma el
lenguaje, dando un nuevo sentido a términos bíblicos y cristianos.
H. Se apoya
falsamente en los místicos cristianos y trastorna el sentido de sus
escritos.
I. Diluye
irremediablemente la práctica de la oración cristiana.
J. Descarta
la responsabilidad moral de la persona humana y niega la existencia del
pecado.
K. Desorienta
a los niños y a los jóvenes en su formación religiosa.
L. Divide y
explota económicamente a las familias cristianas”.
Conclusiones.
La
existencia, creencias y prácticas de estas organizaciones generan,
ciertamente, escaso interés en el gran público, al contrario que en el
reducido grupo de seguidores incondicionales empeñados en una práctica
ascética muy marcada en algunos casos y en un voluntarismo agotador que
puede derivar en profundas decepciones. Por ello, la presencia de
personajes de lenguaje oscuro, de comportamiento excéntrico y de
fantasiosos logros y cualidades, es una constante en buena parte de los
grupos antes descritos. Entre estos entusiastas del lenguaje críptico y de
retorcidos simbolismos, no es infrecuente que la progresiva pérdida de
contacto con la realidad desemboque en problemáticas personales que
limitan con lo patológico.
Pero su influencia es mayor de la
aparente. Buena parte de los temas desarrollados desde la llamada “New
Age” en múltiples foros, así como muchas de sus creencias y prácticas, que
tanto están calando hoy día especialmente entre los jóvenes, fueron
propugnadas, en su día, por los precursores de estas entidades. Por ello
no está descaminado el afirmar que una parte relevante de la moderna “New
Age” es tributaria del esfuerzo de los modernos rosacruces,
vulgarizando una concepción de la vida derivada de sus creencias y
prácticas, siendo comunes en todo caso una serie de constantes:
relativismo religioso, concepción pseudoespiritual de la existencia
humana, práctica de determinadas “ciencias paranormales” y disciplinas
esotéricas (quiromancia, simbolismo, técnicas de relajación, etc.),
general creencia en la reencarnación, una base filosófica gnóstica, etc.
Es
incuestionable, por todo ello, que las doctrinas de la “new age” y de los
rosacruces, pioneros e impulsores, junto a otros muchos, de la misma, así
como sus prácticas, son inconciliables con una pertenencia y una identidad
netamente católicas.
Asumir unos
principios excluye otros. Y aunque no exista una condena canónica expresa,
como ocurrió en el caso de la masonería, es indudable que, pese a que las
diversas obediencias rosacruces niegan tener un carácter religioso, sus
principios son incompatibles. Una cosa no puede ser a la vez otra cosa
distinta. No se puede creer que Jesucristo es Dios encarnado entre
nosotros y, simultáneamente, que sólo sea uno más de los “grandes maestros
de la humanidad”. No se puede creer en la reencarnación, y en la vida
después de la muerte tal como nos enseña la Iglesia católica. El Evangelio
es para todos los hombres o sólo un código cifrado para unos pocos.
Nos
encontramos, por tanto, en una circunstancia ante la que no podemos ser
indiferentes, que exige seriedad para afrontar la verdad de la propia
vida. Cristo es la verdad encarnada del Padre y la Iglesia la posibilidad
de encuentro y de una vida más humana para todos los hombres, sin que su
condición o temperamento sean barrera para ello. Y ello es verdad también
para mí, o nos entregamos a ilusorias empresas de búsqueda de mensajes,
progresivamente oscuros y restringidos, que sólo pueden acarrear la
mentira con el rechazo de la realidad.
No
pretendemos crear polémica por mero gusto, sino aclarar conceptos y
realidades, proporcionando elementos de juicio que permitan afrontar la
confusión que presentan estas entidades a muchas personas atraídas por
esas corrientes pseudoespirituales de moda.
Arbil,
anotaciones de pensamiento y crítica,
números 56, 58, 59-60 y 61. |