Centenares de
personas en la visita guiada al monasterio de la cartuja
Víctor Corcoba Herrero
Cada día son más las personas que acuden a descubrir
el patrimonio cultural cristiano. Es un patrimonio extenso y variado,
nacido en el seno de la Iglesia para fines religiosos, y que hoy atrae
hacia sí un gran interés cultural. Son creaciones artísticas para el
servicio divino, que expresan la fe y que son un extraordinario
instrumento para evangelizar a cuantos las contemplan. Tiene una finalidad
litúrgica, evangelizadora y pastoral, a la vez que está abierto al estudio
y a la contemplación de la sociedad.
Dentro del programa de actividades
culturales del Arzobispado de Granada para el curso 2002-2003, la
Delegación Diocesana para el Patrimonio Cultural, cuyo Delegado es el
sacerdote Antonio Muñoz Osorio,
que es también Secretario Técnico de
la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, el pasado sábado 25 de
enero, organizó una visita guiada al Monasterio de Cartuja, congregando a
centenares de personas, por lo que tuvieron que hacerse diversos grupos, a
pesar de contar con dos sesiones, de mañana y tarde.
EL GUÍA (LOS
GUÍAS) Y LA NECESIDAD IMPERIOSA DE RESTAURAR
Aunque estaba previsto como único guía
el Profesor Titular de Historia del Arte de la Universidad de Granada,
Lázaro Gila Medina, tuvo
que también ejercer como tal, el Delegado Diocesano Antonio
Muñoz Osorio, dada la multitud de
personas que acudieron a la llamada de la visita guiada, dividiéndose en
dos partes el nutrido grupo.
Ambos han transmitido
lo que significó uno de los Monasterios más importantes de Granada.
Primero desde el punto de vista religioso: los Cartujos es una orden de
una estricta religiosidad, dedicado y consagrado a la oración y al culto a
la Eucaristía. Luego ahondaron en lo que representó el edificio en si,
como una síntesis, culmen de las artes, que va de la época moderna, desde
el gótico final hasta del barroco más rico. Y por último, se insertaron
diversas reflexiones, encaminadas a tomar conciencia de todo este
patrimonio inmenso y excepcional que tenemos, sin olvidar la obligación de
conservarlo e incrementarlo para que continúe cumpliendo los fines que le
son propios.
Para dolor nuestro, hemos podido
apreciar la necesidad urgente de restaurar algunos cuadros y rincones.
Porque, como nos declaró el profesor Gila Medina,
especialista como pocos en lo artístico
cristiano, “la Cartuja
es un todo, con una gran unidad, aunque lo fundamental sea la Iglesia con
la complejidad que tiene, de Exaltación al Santísimo y a la Inmaculada,
luna que transmite la luz del sol, que es Cristo”.
LA UNIDAD MONUMENTAL
Se alza la Cartuja de
Granada sobre los cerros de Aynadamar, lugar por el que los musulmanes
sintieron un gran aprecio, lleno de hermosas huertas y jardines regados
por las aguas provenientes de Alfacar. Allí instalaron los musulmanes sus
fincas de recreo, donde celebraban espléndidos banquetes. Según L. Mármol
el término Aynadamar significa Fuente de Lágrimas y hace referencia a la
acequia del mismo nombre que por allí pasa. Actualmente el entorno ha
cambiado radicalmente por los edificios universitarios y viviendas que se
han levantado a su alrededor.
El Monasterio se
comienza a construir en 1517, acabándose a final del siglo XVIII. La traza
la realiza Fray Alonso de Ledesma, siguiendo el modelo de Grenoble, que
también lo hicieron las otras Cartujas. Es un conjunto, en suma,
organizado de acuerdo con el estilo de vida, ritos y costumbres de la vida
monacal cartujana, aglutinando en su interior grandes obras de arte.
La entrada al conjunto
se realiza por una portada de estilo plateresco, realizada en el siglo XVI
por Juan García de Pradas. La constituye un arco de medio punto, sobre el
que hay una hornacina que acoge una imagen de la Virgen. A través de ella
se llega a un gran compás -patio-, al fondo del cual una amplia escalinata
nos lleva a la entrada de la Iglesia. Destaca en este espacio un magnífico
empedrado granadino del siglo XVI.
LA IGLESIA
La Iglesia (s. XVI)
tiene tres puertas de acceso, una para los fieles y las otras dos que,
comunicando con el claustrillo, fueron para los monjes y los legos. La
situada en los pies tiene una sencilla portada de estilo neoclásico es de
arco de medio punto, enmarcado por columnas jónicas, y sobre el
entablamento una hornacina con la imagen de San Bruno.
Su planta es de una
sola nave dividida en cuatro tramos, utilizando para esta separación
elementos como el retablo que separa el coro de legos del de los monjes.
En el espacio de los pies de la iglesia se situaban los fieles, luego los
legos, y a continuación el de los monjes, para culminar en el presbiterio.
Destacan en la nave los retablos de Sánchez Cotán -Descanso en la Huida a
Egipto y Bautismo de Cristo, del s. XVII, los primeros que realizó en
Granada, donde se encuentra la mayor parte de su obra, que muestra la
transición del Manierismo al Barroco- y el cancel con puertas de cristales
adornadas con conchas de nácar, plata, maderas preciosas y marfil.
Paramentos y cubiertas
aparecen profusamente, decoradas, siendo, el yeso el material utilizada
para esculturas, hornacinas y arcos de los lienzos, que tratan sobre la
vida de la Virgen, realizados por P. Atanasio Bocinegra, en la segunda
mitad del s. XVII. Bocanegra, fue, un destacado maestro de la Escuela
granadina y uno de los, pintores más famosos de su época. Discípulo de
Alonso Cano, en su obra, destacan los temas marianos, con un acentuado
barroquismo que preludia en ocasiones al Rococó. En el Presbiterio,
cubierto con bóveda elíptica, destaca el altar mayor; se trata de un
altar-baldaquino de madera dorada que deja transparentar el gran cristal
que dentro de un arco, de medio punto separa el presbítero del Sancta
Santorum. El baldaquino, realizado por Francisco Hurtado Izquierdo (s.XVIII),
acoge una asunción del escultor José de Mora.
El Sagrario o Sancta
Santorum también fue obra del gran maestro andaluz del barroco andaluz
Francisco Hurtado Izquierdo (s.XVIII). Es uno de los conjuntos barrocos
más completos del arte español, en cuya decoración interior, de gran
dinamismo, armonizan arquitectura, pintura y escultura. Trazado de forma
independiente a la iglesia, fue concebido como un camarín bajo, un lugar
cerrado para acoger el Tabernáculo de mármoles y jaspes donde se alberga
la Sagrada Forma, y en cuyos lados, aparecen las doradas esculturas de las
Virtudes.
CÚPULA Y SACRISTÍA
La cúpula que cubre
este espacio la decoró con pintura al fresco, el artista cordobés Antonio
Palomino (s. XVIII), representado: -según descubre en su obra "Museo
Pictórico"- el triunfo de la Iglesia Militante, de la Fe y de la vida
religiosa. En los intercolumnios que soportan los arcos donde apoya la
cúpula, aparecen esculturas de San José y, San Bruno de José de Mora, la
Magdalena (de P. Duque Cornejo) y San Juan Bautista (de J. Risueño). José
de Mora es el miembro más destacado de este grupo de escultores
granadinos. Alcanzó su fama principalmente por sus 'Dolorosas', por su
"Crucificado" de la Misericordia (Iglesia de San José) y por esta de San
Bruno. A ambos lados del Sagrario se encuentran dos capillas decoradas con
retablos barrocos con obras de Duque Cornejo y Sánchez Cotán.
La sacristía está
situada a la, izquierda del Presbiterio. Presenta planta rectangular,
dividida en cuatro tramos, cubiertos con bóvedas de medio punto los tres
primeros y elíptico el último. No se sabe con certeza quién fue su autor.
Para R. Taylor es obra de Hurtado, representando su obra de madurez.
Iniciada su estructura en 1732 y su decoración en 1736, fue acabada en
1745. El retablo, de mármol de Lanjarón, se realizó en 1780; en él
aparecen las imágenes de San Bruno y la Inmaculada. Las pinturas de la
cúpula fueron realizadas por el pintor Tomás Ferrer (s. XVIII). De
sencillas proporciones, su ámbito se acrecienta gracias al manejo de
iluminación. Paramentos y bóvedas están recubiertas de yeserías blancas
que con sus formas curvas y rectas dan un gran dinamismo al conjunto. Para
Bonet Correa "La Sacristía de Granada es como una continuación del arte
nazarí, a la vez que una creación nueva". La decoración se completa con
los altos zócalos de mármol y las bellas cajoneras de taraceas, como las
puertas, realizadas por el lego cartujo J. Manuel Vázquez.
EL CLAUSTRILLO Y
GALERÍAS DEL PATIO
El claustrillo al
parecer fue trazado por Fray Alonso de Ledesma, a mediados del s. XVI,
como la iglesia y el gran claustro que se arruinó a mediados del s. XIX. A
él se accede a través de una puerta situada a la derecha de la entrada a
la iglesia. El Patio está centrado, por una fuente, y a él se abren
galerías de arcos de medio punto sobre columnas de capitel dórico. En
torno a él se distribuyen las diversas dependencias del monasterio. El
Refectorio, de planta rectangular y cubierto, con bóvedas ojivales se
comenzó a construir en 1531. De sus muros cuelgan los lienzos realizados
por Sánchez Cotán sobre el origen y el comienzo de la Orden Cartujana.
Preside el testero la Santa Cena Comunicando con el Refectorio se
encuentra la Sala de Profundis, construida en 1600. Aquí se halla un
pequeño retablo con un lienzo de San Pedro y San Pablo, del mismo autor.
La Sala Capitular de Legos es la más antigua edificación del monasterio
(1517). Tiene planta rectangular y se cubre con bóveda de crucería. Los
lienzos que cuelgan, de sus muros son obra de Vicente Carducho, con temas
de la vida de los cartujos.
En la galería del
patio, junto a la nave de la iglesia, hay cuatro capillas, albergando cada
una de ellas un Ecce Homo, en barro policromado de los hermanos García
(finales del s. XVI) y otra, una escultura de la Virgen con el Niño, de
José Risueño (s. XVII-XVIII). Los Hermanos García, Jerónimo, Francisco y
Miguel, que trabajaron en Granada en torno al año 1600 eran -al parecer-
canónigos de El Salvador. El hecho de que fueran escultores de afición y
no de profesión, pudiera explicar su independencia, especialización y fama
alcanzada con sus Ecce Homo de barro cocido, tanto en esculturas exentas
como en relieves. El Ecce Homo representa a Cristo solo tras la
flagelación, con corona de espinas, las manos juntas y atadas con la
cuerda que baja del cuello. Por su parte, J. Risueño - escultor y pintor-
sigue en su obra a Alonso Cano, pero con influencias flamencas.
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