Crece la resistencia
mundial contra la guerra
Ricardo Olvera
El Heraldo Católico
La resistencia mundial a la guerra sigue creciendo por
minutos, al tiempo que la ofensiva propagandística y la movilización de
tropas y equipo bélico para el ataque estadounidense continúa su escalada.
Como en cientos de
ciudades a lo largo y ancho de Estados Unidos y del mundo, en Washington,
DC salieron a las calles el pasado 18 de enero varios cientos de miles de
personas, en su mayoría jóvenes, a tratar de evitar lo que parece una
marcha imparable hacia la guerra total de Estados Unidos contra Irak. En
San Francisco fueron, según diferentes versiones, alrededor de 100,000
manifestantes, que llenaron la gran plaza del City Hall y las calles del
centro de la ciudad en un ambiente festivo y militante, con consignas como
“¡No más sangre por petróleo!” y “¡Paren a Bush!, ¡Alto a la guerra!”.
“Nos encontramos hoy aquí,
una nueva generación de activistas pacifistas”, le dijo a La Opinión
Peta Lindsay, de la organización
International Answer, el principal organizador de la manifestación en
Washington. “Se trata solamente del comienzo. Detendremos la guerra”,
prometió.
Los oradores tanto en
Washington como en San Francisco invocaron el legado pacifista de Martin
Luther King Jr., cuyo natalicio se celebró ese lunes.
Hubo importantes
manifestaciones también en París, Tokio, Madrid, Moscú, Londres, varias
ciudades de Italia, Alemania, Suiza, Escocia y Centro América; y para el
próximo 15 de febrero se están organizando grandes manifestaciones en
Berlín y en otras ciudades del mundo, incluyendo San Francisco,
California.
La opinión pública
Por otro lado, las
encuestas de opinión en todo el mundo y en los propios Estados Unidos,
muestras claramente la reciente caída en la popularidad de la guerra. En
la segunda semana de enero, el Washington Post y la cadena televisiva ABC
publicaron un sondeo en el que el apoyo de los estadounidenses a la guerra
cayó del 62 por ciento a mediados de diciembre al 57 por ciento a
principios de enero, en tanto que la oposición abierta aumentó del 35 al
41 por ciento. Una encuesta de USA Today-CNN ubica la cifra de apoyo a la
guerra en 56 por ciento, mientras que la revista TIME la ubica en sólo 51
por ciento. Y un reciente sondeo de Newsweek muestra que sólo el 39 por
ciento de los estadounidenses apoya una acción militar contra Irak sin la
aprobación de las Naciones Unidas.
En el Reino Unido,
principal aliado de EU, el Guardian de Londres publicó a mediados de enero
que sólo el 33 por ciento de los británicos apoya la guerra, y el
Finantial Times reveló que el apoyo popular a una intervención militar en
Irak cayó del 42 por ciento durante el año pasado al 30 por ciento en
diciembre del 2002. Tendencias análogas se observan en Italia y España,
cuyos gobiernos apoyan, aunque tibiamente, la postura belicista de EU.
Según el Diario ABC, el 78 por ciento de los españoles está en contra de
la guerra, y según el periódico El País esta cifra es de 87 por ciento. Y
en Turquía, país vecino de Irak que ha venido coqueteando con la idea de
prestar apoyo territorial y logístico a EU para la guerra, según el Asian
Wall Street Journal entre el 80 y el 90 por ciento de la población se
opone.
En lo que respecta a
los países cuyos gobiernos son contrarios a la guerra, como Francia y
Alemania, las tendencias son muy similares. Según el Finantial Times y
periódico L’Humanité, el 82 por ciento de los franceses se opone a la
guerra; y según el New York Times el 77 por ciento mantendría esta
oposición aún en el caso de que la ofensiva estadounidense tuviera la
bendición de la ONU. En Alemania, según el New York Times el 76 por ciento
de la población estaría en contra de la guerra aún con el aval de las
Naciones Unidas, y en Rusia, según el FT sólo el 11 por ciento de la
población estaría con EU.
Alianza franco-alemana
Un hecho significativo
en la resistencia mundial contra la guerra es la alianza de Francia y
Alemania a favor de la paz. El 22 de enero, los mandatarios de ambos
países decidieron adoptar una posición común contra la guerra en el
Consejo de Seguridad de la ONU. La declaración conjunta fue emitida en la
celebración del 40 aniversario del Tratado de Eliseo, el cual selló la
reconciliación franco-alemana después de tres guerras, y estableció las
bases de lo que hoy es la Unión Europea. Ante 900 diputados de los dos
parlamentos reunidos en Versalles, el presidente francés Jacques Chirac y
el canciller alemán Gerhard Schroeder dijeron, parafraseando las recientes
palabras de Juan Pablo II en su discurso al cuerpo diplomático acreditado
ante la Santa Sede, que “para nosotros la guerra siempre significa un
fracaso”, y prometieron trabajar conjuntamente por “una solución pacífica
a la crisis en Irak”, lo cual provocó reacciones de ira por parte del
presidente Bush y del secretario de la defensa Ronald Rumsfeld.
Participación latina
Otra opinión
interesante es la de los hispanos en Estados Unidos. Aunque no hay
encuestas al respecto, el diario La Opinión recogió una serie de
argumentos muy reveladores de algunos participantes hispanos en la marcha
anti-guerra realizada en Los Angeles el 11 de enero, en la cual tomaron
parte varias decenas de miles de personas.
“Sabemos que nuestros
muchachos latinos y afroamericanos son los primeros que van a las guerras
y corren los mayores peligros”, dijo Sonia Humanzor, miembro de
Inmigrantes Latinos Unidos por la Paz, organización participante en la
manifestación pacifista. “Como sobreviviente de la guerra de El Salvador,
--dijo Sonia-- yo se que la guerra causa traumas y destrucción para más de
una generación”. Y “la política guerrera del presidente Bush pone a todos
los que vivimos en Estados Unidos en un peligro mayor de ataques
terroristas porque crea más enemigos para el país”.
Por su parte Rudy
Arredondo, un conocido activista comunitario de Maryland, dijo que
“Nuestra gente está frustrada y preocupada porque Estados
Unidos está utilizando la retórica de guerra y de lucha contra el
terrorismo para minimizar los derechos de quienes vivimos aquí” e imponer
restricciones más inhumanas en contra de los inmigrantes.
Y Ted Loza,
coordinador latino del consejal Jim Graham de la ciudad de Washington,
dijo que “los que van a pelear son nuestros hermanos, primos, hijos y
jóvenes de bajos ingresos, que han ingresado al ejército por falta de
oportunidades y no porque crean en las armas y en la guerra”.
Otro aspecto
de la oposición latina a la guerra fue expresado con claridad por el
columnista Javier Rodríguez de La Opinión, quien en su artículo “No en
nuestro nombre” del 18 de enero, dice que, como se puso al descubierto en
la Guerra del Golfo, el dinero para financiar esta guerra -que se calcula
será de varios cientos de miles de millones de dólares-“no provendrá de
las elites, sino de los programas sociales que nos benefician, los
servicios de salud, educación y vivienda. La guerra sólo beneficiará a la
parte corporativa de los Estados Unidos, especialmente a los grandes
intereses petroleros y a los fabricantes de armas, es decir, al círculo
íntimo de Bush y Cheney”.
El papel de
la Iglesia
Tal como sucedió en el movimiento mundial
a favor de los derechos civiles y la paz en los años sesentas y setentas,
un factor muy importante hoy día es la participación católica. Como lo
dijo el Papa Juan Pablo II en su reciente mensaje para la Jornada Mundial
por la paz, la encíclica Pacem in terris
del Papa Juan XXIII en 1965, y todo el movimiento post-conciliar a favor
de la dignidad y los derechos humanos fundamentales, fue un elemento
decisivo de los grandes logros posteriores a favor de la paz, la justicia
y la democracia en el mundo en las décadas subsecuentes.
“¡No a la guerra en
Irak y en Tierra Santa!”, dijo el Papa Juan Pablo II a los embajadores de
todo el mundo acreditados en la Santa Sede. “La guerra no es una simple
fatalidad. Siempre es una derrota para la humanidad”. Y “¿qué decir de la
amenaza de una guerra que podría recaer sobre las poblaciones de Irak,
tierra de los profetas, poblaciones ya extenuadas por más de 12 años de
embargo?”, preguntó el Santo Padre a los representantes de 177 países
presentes, en referencia al más de un millón de muertes, incluyendo la de
500,000 niños, provocadas por los incesantes bombardeos y el embargo
económico impuestos por EU a Irak desde la Guerra del Golfo.
Por su parte, las
conferencias de obispos católicos de prácticamente todos los países donde
hay presencia católica en el mundo, incluyendo notoriamente la Conferencia
de Obispos Católicos de EU, han manifestado su desacuerdo con una acción
bélica unilateral por parte de Estados Unidos contra Irak.
Una guerra preventiva
“está en oposición a la doctrina católica y al Derecho Internacional”,
dijeron recientemente los obispos de Alemania. Es una “agresión” que
“vaciaría de contenido la prohibición de la violencia, promoviendo la
inestabilidad política y desquiciando las bases de todo el sistema
internacional de la comunidad de los Estados”.
En fin, la resistencia
mundial a la guerra sigue creciendo por minutos, al tiempo que la ofensiva
propagandística y la movilización de tropas y equipo bélico para el ataque
estadounidense continúa su escalada.
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